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Y ahora, ¿cuáles son mis metas como cristiano?


(Conclusión – Nivel 1)

Y ahora, ¿cuáles son mis metas como cristiano? (Conclusión – Nivel 1)

Hasta el momento has dado tres pasos de gran significación: el primero, aceptar a Jesucristo como tu único y suficiente Salvador; el segundo, emprender el proceso de aprender y llevar a la cotidianidad una serie de principios de Vida Cristiana Práctica. Terminada la lección de hoy esperamos de ti que continúes el crecimiento personal y espiritual que es lo que Dios tiene planeado para ti.

Tú caminas tomado de la mano del Señor Jesús con el propósito de que se refleje:

1.- En tu relación con Dios.

2.- En tu relación contigo mismo.

3.- En tu relación con los demás.

Se trata de un propósito eterno que nace en el propio corazón de Dios y que fue explicado por el Señor Jesús quien dijo: “No hay árbol bueno que pueda dar fruto malo, ni árbol malo que pueda dar fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto: no se cosechan higos de los espinos, ni se recogen uvas de las zarzas. El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en su corazón, Pues de lo que abunda en el corazón, habla la boca” (Lucas 6:43-45. Versión Popular).

Si conforme avanzas en el camino de la vida cristiana, asimilas principios prácticos que además de comprenderlos llevas a la cotidianidad, es decir en todo cuanto piensas, dices o haces, sin duda se tornará evidente que estás experimentando un cambio significativo.

Recuerda que todo queda guardado en nuestro corazón, que en el lenguaje bíblico no es otra cosa que la parte más profunda e íntima de nuestro ser que se manifiesta con nuestras acciones.

¿Es fácil el crecimiento?

Probablemente razones que el crecimiento cristiano no es fácil. Estamos identificamos. Se trata de un proceso. Recuerda que estás cambiando toda una serie de principios que aprendiste en una vida sujeta a la mundanalidad.

¿Cómo es posible entonces que puedas crecer? En primera instancia, dejando de depender de tus fuerzas. Si lo intentas basado en tus conocimientos o capacidades, pronto estarás dándote por vencido. Apenas surjan los primeros tropiezos, corres el peligro de volver atrás y el revés espiritual es sumamente doloroso y, además, muy peligroso.

Crecer es posible si dependes del Señor Jesús y no de ti mismo. El amado Maestro nos enseñó: “Yo soy la vid, y ustedes las ramas. El que permanece unido a mí, y yo unido a él, da mucho fruto; pues sin mi no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece unido a mí, será echado fuera y se secará como las ramas que se recogen y se queman en el fuego” (Juan 15:5, 6. Versión Popular).

Tú puedes dar mucho fruto, pero si sigues íntimamente unido a Cristo y dejas de caminar dependiendo de tus propias capacidades.

Tu testimonio impactará al mundo

Conforme crezcas a nivel espiritual y personal, se hará evidente para quienes te rodean. Es probable que pienses que no has cambiado; sin embargo sí lo has hecho.

Imagina por un instante que tu vida es como una película grabada en videocasette. La única forma de comprobar en qué aspectos has avanzado y cuáles de las áreas de tu existencia son transformadas por el Señor Jesús, es que devuelvas la videocinta. Una forma práctica es que tomes tiempo a solas y medites en tu vida. Sin duda encontrarás fortalezas producto de abrir tu corazón al obrar del Hijo de Dios.

El amado Maestro ilustró esta enseñanza con una parábola que hallamos en el evangelio: “También Jesús les dijo: “¿A qué se parece el reino de Dios, o con qué lo podremos compararlo? Es como una semilla de mostaza que se siembra en la tierra. Es la más pequeña de todas las semillas del mundo, pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las otras plantas del huerto, con ramas tan grandes que hasta las aves pueden posarse bajo su sombra” (Marcos 4:30-32. Versión Popular).

¡Tú tienes todas las condiciones para ser un cristiano que avanza exitosamente en su crecimiento espiritual y personal! El desarrollo será evidente ante quienes están a tu alrededor gracias a un testimonio que se fortalece si dependes de Jesucristo y no de ti.

Los escalones al Éxito

La Vida Cristiana Práctica, cuyo primer Nivel concluyes hoy, es como una escalera a través de la cual avanzas progresivamente, de escalón en escalón. No puedes pretender un cambio inmediato. Toma tiempo. Deja que el Señor Jesús vaya aplicando en tu existencia las transformaciones que considere oportunas.

Para ilustrar esta enseñanza que nos dirige hacia el crecimiento espiritual y personal, es importante que leamos lo que planteó el apóstol Pedro a los cristianos del primer siglo:

“Y por esto deben esforzarse en añadir a su fe la buena conducta; a la buena conducta, el entendimiento; al entendimiento, el dominio propio; al dominio propio, la paciencia; a la paciencia, la devoción; a la devoción, el afecto fraternal; y al afecto fraternal, el amor. Si ustedes poseen estas cosas y las desarrollan, ni su vida será inútil no habrán conocido en vano a nuestro Señor Jesucristo.” (2 Pedro 1:6-8. Versión Popular).

Toma nota con cuidado de los ocho principios que nos enseña el autor sagrado:

1.- Fe

2.- Buena conducta

3.- Entendimiento

4.- Dominio propio

5.- Paciencia

6.- Devoción

7.- Afecto fraternal

8.- Amor

Observa que no se trata de algo ni inmediato ni fácil, por el contrario, es progresivo. A un principio sumas otro, y otro más hasta completar estos ocho pilares de vida cristiana que, como lo anota el apóstol Pedro, te llevarán a alcanzar una vida cristiana productiva, firme, fuerte y de testimonio.

¡Animo! Tú tienes todas las potencialidades para ser un vencedor en Cristo. Él te fortalece y te lleva de victoria en victoria...

Aplicación personal:

1.- ¿Hasta el momento qué pasos has dado en tu vida cristiana de acuerdo con el párrafo inicial de esta lección?

2.- ¿De qué manera se debe ver reflejado tu caminar con Cristo Jesús?

3.- ¿Qué dice el Señor Jesús en cuanto a los frutos? (Lucas 6:43-45).

4.- ¿Qué ocurre si sigues dependiendo de tus propias fuerzas para cambiar?

5.- ¿De qué manera es posible que sigamos firmes en el proceso de crecimiento personal y espiritual? (Juan 15:5, 6).

6.- ¿Con qué comparó el Señor Jesús tu crecimiento espiritual y por qué razón? (Marcos 4:30-32).

7.- ¿Cuáles son los siete peldaños de la Escalera del Éxito describa por el apóstol Pedro a los cristianos del primer siglo? (2 Pedro 1:6-8).

Versículo para memorizar durante la semana:

“Yo soy la vid, y ustedes las ramas. El que permanece unido a mí, y yo unido a él, da mucho fruto; pues sin mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece unido a mí, será echado fuera y se secará como las ramas que se recogen y se queman en el fuego” (Juan 15:5, 6. Versión Popular).

Publicado en: Escuela de Discipulado


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