Una ruta sencilla pero eficaz para que ocurran los milagros

Dios desea obrar un milagro en su vida.

Los milagros siguen ocurriendo en nuestro tiempo. Y la razón es sencilla: Dios sigue siendo el mismo. Los milagros que se produjeron ayer también ocurrirán hoy. Basta que creamos. Eso es lo que marca la diferencia.

El evangelio de Lucas relata un incidente que rompe los esquemas. Sencillamente maravilloso, extraordinario. Le invito para que lo lea conmigo:

“Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.” (Lucas 5:1-7)

Por favor tome nota de lo que ocurrió con Pedro y sus compañeros. Es lo mismo que debemos hacer en nuestro tiempo:

1.- Pedro escuchó a Jesús.

2.- Pedro obedeció a Jesús.

3.- Actuó en fe.

4.- Recibió un milagro.

¿Le parece que es demasiado bueno y sencillo para ser realidad? Si es así vuelva y lea todo el pasaje de las Escrituras Hágalo cuantas veces sea necesario. Persista hasta que caigan las barreras de su incredulidad.

Dios tiene un milagro para usted y para su familia.

No luche más en sus fuerzas. No tiene sentido que lo haga si sabe que Dios quiere cambiar las circunstancias por las que está atravesando y llevarlo a un nuevo nivel, el nivel sobrenatural, el nivel donde los milagros ocurren.

No olvide jamás que el Dios que amamos y en el que hemos creído, es el Dios de poder. El Dios amoroso que honra nuestra fe.

Crea y, a partir de hoy, cambie el curso de su historia y la de su familia por medio de esos milagros.

A propósito de Dios y de Cristo Jesús, si aún no lo ha recibido en su corazón, hoy es el día para que lo haga. Él traerá transformación en todas las áreas de su vida.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=9874


Publicado en: Reflexiones

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