Una experiencia con Dios que transformará su vida

(Introducción – Nivel 4)

Una experiencia con Dios es como el hijo que camina con Su Padre en cada instante

Judío. Líder religioso. Fariseo. Convencido de su fe. Amaba a Dios. No obstante, estaba cansado de tantas costumbres que pesaban sobre sus hombros. “Tiene que haber algo más”, le dijo un día a su mujer mientras se abanicaba del intenso calor que invadía a Jerusalén por aquella época del año.

Ella lo veía taciturno. Iba a la sinagoga, pero aún no se veía feliz, como si un enorme vacío lo acompañara a cada instante.

Lo último que recuerda del incidente que marcó un antes y un después en la vida de su esposo, fue el ánimo decidido con el que salió de casa una noche, tras conocer dónde estaba el Maestro.

“Una noche, fue a hablar con Jesús: — Rabí — le dijo— , todos sabemos que Dios te ha enviado para enseñarnos. Las señales milagrosas que haces son la prueba de que Dios está contigo. Jesús le respondió: — Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios.” (Juan 3:2, 3. NTV)

Esas palabras demolieron todo el andamiaje de convicciones que acompañaron a Nicodemo por años. ¿Nacer de nuevo? La frase le dio vueltas una y otra vez en lo más profundo de su ser.

Esas pocas palabras le llevaron, en cuestión de segundos, a revisar su fe.

Es lo mismo que ocurre con infinidad de cristianos. Están acostumbrados a la religiosidad. Necesitan un remezón. Un hecho que los mueva de la comodidad en la que se encuentran.

Es un asunto trascendente, transformador, que imprime un viraje inesperado a nuestra forma de vivir la fe.

El autor cristiano, Henry Blackaby, dice que comprobó la sensación de vacío en su vida y en la de otros creyentes que simplemente iban al templo.

Blackaby escribe que “… había cristianos que venían a la iglesia cada semana y aprendían cada vez más sobre Dios, pero no tenían una experiencia real con Él. Para muchos Dios era simplemente un Dios distante en el cual creían, una doctrina con la cual se comprometían, una deidad invisible a la que le recitaban sus oraciones… Necesitaban descubrir que Dios es una persona con quien los cristianos pueden disfrutar de una comunión íntima, creciente y caracterizada por el amor.” (Henry Blackaby. “Mi experiencia con Dios”. LifeWay Press Editores. 2011. EE.UU. Pg. 11)

Lo que hizo Nicodemo fue tener una experiencia personal con Jesús el Señor. Ese es el tipo de experiencias transformadoras que necesitamos usted y yo, y que nos llevará a nuevos niveles de crecimiento en nuestra vida personal, espiritual y familiar.

Una experiencia es igual a intimidad con Dios

Cuando alguien está interesado en emprender un proceso de renovación total, aun cuando profese la fe cristiana pero descubre que ha caído en la religiosidad, desarrolla intimidad con Dios. Es el aspecto fundamental de la experiencia que necesitamos.

Nicodemo lo vivenció personalmente: “— ¿Qué quieres decir? — exclamó Nicodemo—. ¿Cómo puede un hombre mayor volver al vientre de su madre y nacer de nuevo? Jesús le contestó: — Te digo la verdad, nadie puede entrar en el reino de Dios si no nace de agua y del Espíritu. El ser humano solo puede reproducir la vida humana, pero la vida espiritual nace del Espíritu Santo. Así que no te sorprendas cuando digo: “Tienen que nacer de nuevo”. El viento sopla hacia donde quiere. De la misma manera que oyes el viento pero no sabes de dónde viene ni adónde va, tampoco puedes explicar cómo las personas nacen del Espíritu.” (Juan 3:4-8. NTV)

Basta ya de normas, legalismos, de regirnos por lo que dice tal o cual líder espiritual que nos impone sus criterios y no lo que demanda el Padre celestial. Lo que realmente necesitamos es un encuentro personal con Cristo. Rendirnos a Él. Permitirle que tome el control de todo nuestro ser. Esa es una experiencia, y si la asume, puedo asegurarle que su vida jamás será la misma.

El revendo Blackaby descubrió que una cosa era hablar de Dios e incluso enseñar sobre Él, y otra bien distinta era encontrarse con el Dios vivo.

El relata: “Con el tiempo, llegué a reconocer que Dios obra en forma continua y activa a mi alrededor y que puedo reconocer su actividad si la busco en la vida de las personas que me rodean. También descubrí que cada vez que me dijo que hiciera algo, sin importar lo difícil que pareciera, siempre me dio las herramientas para cumplir sus instrucciones.”(Henry Blackaby. “Mi experiencia con Dios”. LifeWay Press Editores. 2011. EE.UU. Pg. 1o)

Si decidimos como Nicodemo renunciar al “qué dirán” y abandonar lo que hasta hoy hemos aprendido para reprogramar con fundamento en las Escrituras nuestra manera de pensar y de actuar, puedo asegurarle que emprenderá el camino hacia el crecimiento personal y espiritual que siempre anheló.

Llegó la hora de empezar una nueva vida

Hoy es el día de comenzar. Y si quizá una vez se encontró con Dios y se apartó, este es el momento oportuno para volver a Sus caminos.

Todo parte de hacer un alto en el camino, evaluar cómo se encuentra nuestra vida y decidirnos por el cambio. Una ruta sencilla que nos llevará a experimentar transformación de la mano del Señor Jesús.

No podemos seguir obrando conforme a nuestro propio criterio, y darle lugar a Dios para que haga su voluntad en nuestro ser.

Cuando usted da ese paso, otros podrán apreciar esa nueva criatura en la que progresivamente se va convirtiendo: Un nuevo esposo o esposa, un nuevo padre de familia, un nuevo compañero de trabajo, un nuevo cristiano. ¡Una nueva vida para disfrutarla!

Jesús enseñó a Nicodemo y a nosotros hoy: “Todos los que hacen el mal odian la luz y se niegan a acercarse a ella porque temen que sus pecados queden al descubierto, pero los que hacen lo correcto se acercan a la luz, para que otros puedan ver que están haciendo lo que Dios quiere.” (Juan 3:20, 21. NTV)

Su experiencia con Dios terminará ejerciendo influencia en la vida de las personas que le rodean. ¡Decídase hoy por ese paso renovador que marcará una diferencia en su existencia!

Nota Importante: Una vez termine todas las Lecciones del Cuarto Nivel de Discipulado, podrá descargar el material en formato de libro electrónico (PDF)

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=3070


Publicado en: Escuela de Discipulado | Escuelas

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