Una actitud de fe ante la adversidad

Dios nos concede el poder y la fuerza necesarias para permanecer felices en medio de la adversidad

1. Lectura Bíblica: Proverbios 23:23

2. Versículo para memorizar:

“Adquiere la verdad y nunca la vendas; consigue también sabiduría, disciplina y buen juicio.” (Proverbios 23:23. NTV)

3. Reflexión en la Palabra de Dios:

¿Qué determina el que seamos perdedores o vencedores? Nuestra actitud. Dios nos creó con las condiciones para se ganadores, no fracasados. Nos concibió con todas las condiciones para salir adelante, por encima de las circunstancias que enfrentemos cualesquiera que sean.

Lamentablemente la condición de pecado del género humano le lleva a dejarse dominar por los pensamientos de derrota que siembra nuestro enemigo espiritual, si se lo permitimos. Es su forma de atacar nuestro presente y futuro, sembrando pensamientos orientados al fracaso.

El autor y conferencista, Chris Gardner, relata una escena de su vida que llama la atención:

“Un periodista me sorprendió alguna vez con la pregunta respecto a cómo yo había podido mantenerme con la cabeza en alto en momentos en los que mi hijo y yo estábamos, desamparados, sin vivienda. En la calle. Él quería saber cómo nos habíamos sobrepuesto a la vergüenza. Mi respuesta inmediata fue:“Espera un momento, estábamos sin casa pero no sin esperanza. La esperanza fue algo que siempre tuvimos.” Él se sorprendió y no podía entender cómo eso posible, ni siquiera cuando yo resalté que el estado de necesidad nunca define quiénes somos. Lo que realmente lo define es nuestra actitud. Mi actitud ante la situación era concebirla como algo temporal, y una verdadera oportunidad de cambiar…” (Chris Gardner. “Comienza donde estás”. Editorial Taller del Éxito. Colombia. 2013. Pg. 40)

Piense en el asunto nuevamente. Actitud. Una palabra que marca la diferente. Es lo que nos permite— de acuerdo a como asumamos todo en la vida— caer en el estancamiento, retroceder, o por el contrario avanzar en dos direcciones: el crecimiento personal y espiritual.

En la Biblia, que es el libro de los triunfadores, aprendemos la importancia de cambiar nuestra actitud: “Adquiere la verdad y nunca la vendas; consigue también sabiduría, disciplina y buen juicio.” (Proverbios 23:23. NTV)

¿Cuándo cambia nuestra actitud? Cuando hacemos un detenido análisis de nuestra vida, identificamos errores— incluso nuestra perspectiva frente a la vida— y nos disponemos a imprimir cambios en nuestra forma de pensar y de actuar.

El Señor Jesucristo enfatizó la importancia de que pongamos en orden nuestro mundo interior (Lucas 6:4345). La verdadera transformación ocurre desde nuestro mundo interior hacia nuestro mundo exterior.

¿En qué áreas debemos aplicar una nueva actitud? La actitud que usamos al iniciar una relación, un proyecto o fijarnos un propósito, determina si lo concluiremos o lo dejaremos a medio terminar.

La actitud determina so soy un vencedor o un fracasado. Todo depende de lo que guardamos en el corazón (Proverbios 4:23; 35-39) Nuestra actitud determina si convierto los problemas en gigantes o en oportunidades de bendición (Romanos 8:28)

Nuestra actitud hacia los demás, determina el trato que recibiremos (Lucas 6:31) Nuestra actitud frente a las circunstancias adversas y situaciones que nos rodean, puede convertirse en una actitud amiga o una actitud enemiga. Obra a nuestro favor o en contra (Marcos 9:23). Nuestra actitud determina si somos felices con lo tenemos o vivimos infelices con lo que no tenemos (Eclesiastés 2:11; 3:12, 13)

Nuestras actitudes negativas cambiarán cuando decidamos cambiarlas. Nadie me obliga a hacerlo (Deuteronomio 30:19) Nuestras actitudes deben ser sometidas a un ajuste constante, desechando pensamientos negativos (Filipenses 4:8)

Siempre debemos tener presente que nuestras actitudes son contagiosas. Para bien o para mal.

No podría despedirme sin recomendarle que tome la mejor decisión de su vida: Recibir a Jesucristo como su Señor y Salvador. Puedo asegurarle que no se arrepentirá. Hoy es el día para tomar esa determinación, la mejor que jamás podamos asumir.

4. Preguntas para el crecimiento personal y espiritual:

a. ¿Cuál es su actitud ante la adversidad que encuentra al paso?

b. ¿Se sume en la derrota o ve los problemas como una oportunidad?

c. ¿Cree que Dios puede cambiar las circunstancias y sacarle de los problemas?

d. Su fe en Dios, ¿le ha ayudado a cambiar su actitud?

En adelante someteré toda situación adversa que enfrente en manos de Dios.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=411


Publicado en: Devocionales Diarios

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