Un problema común: Orar le resulta difícil o aburrido a infinidad de personas  (Introducción – Nivel 5)

Bienvenido a una experiencia maravillosa: Crecer en la intimidad con Dios

¿Cuándo se desencadena el poder de Dios? Cuando oramos. ¿Cuáles son los límites? No hay límites. ¿Hay algún requisito? Sí, que cuanto pedimos— sea un milagro de sanidad física, emocional, espiritual o material en general, esté en consonancia con la voluntad de Dios. Esa es la clave.

Infinidad de cristianos aseguran que sus vidas experimentaron un cambio dramático cuando asumieron la dinámica diaria de orar.

En este punto deseo recabar sobre una pregunta constante: ¿Cuánto tiempo orar? La respuesta la brinda el apóstol Pablo cuando en su carta a los creyentes de Tesalónica: “Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” (1 Tesalonicenses 5:16-18)

Por un instante lea el pasaje de nuevo. Plantea tres elementos: El primero, relacionado con la actitud: Gozo; el segundo, la disposición de buscar el rosto de Dios de manera permanente, y el tercero, mantener una disposición de agradecimiento al Señor en todas las circunstancias.

Pero al tiempo que estos elementos están claros, también es evidente que encontramos un común denominador en la mayoría de los cristianos: Consideran que orar les resulta difícil.

No han pasado tres minutos de estar orando y me parece que no tengo mucho que decir. — explicó el diácono de una congregación.

No entiendo por qué debería orar. Si Dios lo sabe todo, pues conoce mis necesidades. Bastaría un sólo pensamiento para que Él atendiera mi solicitud--, argumentó un profesional.

Paso tiempo orando, pero me parece que lo dicho hoy es lo mismo que le expresé ayer al Señor en oración — , me dijo una piadosa mujer al término de una charla sobre cómo crecer en la vida devocional.

¿Cuál ha sido su primera experiencia?

Definitivamente nuestra primera experiencia en algo, resulta fundamental. Si asistir a un servicio dominical le pareció aburrido, puedo asegurarle que esa sensación la experimentará cada vez que le inviten a la iglesia.

Igual si lo recibieron mal cuando llegó al templo. Quizá ignoraron su presencia en el lugar. Lo más probable es que, en adelante, considere una mala idea ir a una reunión cristiana. ¿La razón? Temerá inconscientemente que le brinden un trato indiferente.

Ahora traslademos el mismo escenario al tiempo de oración. Si recibió presiones externas para que pasara mucho tiempo de rodillas, en intimidad con Dios, pensará que es una obligación molesta. Esta imposición vendrá a su mente una y otra vez cada que desee comunicarse con el Señor. Definitivamente todo depende de la primera experiencia.

¿Hay alguna solución al conflicto con la oración?

Si usted es de las personas que históricamente han tenido problemas con la oración, es más, quizá lee estas líneas más por curiosidad que por interés genuino, le tengo buenas noticias: La oración es una experiencia maravillosa. Basta que revisemos dos elementos claves: El primero, la necesidad de desarrollar intimidad con Dios, cada día, en todo momento, y el segundo, que aprenda a hacerlo.

¿Cuánto tiempo orar entonces? No pretenda, por primera vez, pasar horas postrado ante el Señor. Esa experiencia le resultará contraproducente. Propóngase en cambio, hablar con Dios como con Su Padre o un amigo. ¡Dios nos ama como Padre pero es a la vez nuestro más fiel y comprensivo amigo!

No rebusque palabras en el vocabulario. Dígale las cosas como lo siente. Si tiene alguna expectativa, exprésela. Cuando nuestro diálogo se torna sincero y sin presiones al Creador de todo el universo, cada nueva cita con Él le resultará agradable.

Y en la medida en que vaya experimentando intimidad con el Señor, pasará más tiempo a Su lado, en Su Presencia. Entonces podrá ver materializada una promesa que compartió el Señor Jesús con sus discípulos y con nosotros hoy: "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” (Mateo 7: 7, 8)

Si mira con detenimiento el texto, encontrará que no hay límites cuando nos atrevemos a orar. Nuestro clamor transforma la historia, las circunstancias y aún el corazón de las personas. ¡Ese es el Dios de poder en el que hemos creído!

Acérquese a Dios, y Él se acercará a usted

Conforme nos acercamos a Dios, sentiremos muy cerca de nosotros Su Presencia. Será real en nuestra existencia. Orar se convertirá en una experiencia maravillosa porque estaremos hablando a Aquél que todo lo puede. Sabemos que no es necesario tomar una cita con Él ni buscar lugar específico. Basta que disponga su corazón. Incluso ahora, mientras lee estas líneas.

El rey David escribió hace muchos siglos: "El SEÑOR está cerca de todos los que le invocan, de todos los que le invocan en verdad.” (Salmos 145:18)

La decisión de buscar a Dios y su disposición de mantenerse en Su Presencia, en oración, hará evidente y real en su existencia que el Señor está cerca de todos los que le invocan.

Lo animo para que comience, poco a poco, ese tránsito extraordinario de la oración. Es un camino en el que aprendemos a conocer a nuestro Dios y Padre, pero al mismo tiempo, a reconocer su voz. Es una experiencia poderosa y extraordinaria que inicia hoy, porque sin duda, en su corazón está el buscar a Dios y crecer cada día.

Iniciar el Nivel 5 de la Escuela de Oración es gratificante porque durante todo este tiempo usted nos ha brindado su acompañamiento. Oramos al Dios del cielo que cada día desarrolle más intimidad con Él. Si lo logra, podremos decir con humildad pero al mismo tiempo con satisfacción, que nuestros ruegos han sido escuchados...

Nota Importante: Una vez termine todas las Lecciones del Quinto Nivel de la Escuela de Oración, podrá descargar el material en formato de libro electrónico (PDF)

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=6962


Publicado en: Escuela de Oración | Escuelas

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