Un matrimonio sólido se construye día a día

Tenga presente siempre, que edificar una familia sólida, demanda esfuerzo y perseverancia

1. Lectura Bíblica: Proverbios 18:22; Eclesiastés 4:9-12

2. Meditación familiar:

La Torre Eiffel cumplió 125 años. Sin duda la ha visto, bien sea porque viajó a Paris o porque la vio en fotografías. Tiene una altura de 324 metros se erige sobre el famoso Parque de Marte.

La historia cuenta que en junio de 1884 los ingenieros de la empresa Eiffel, Mauricio Koechlin y Émile Nouguier, concibieron su construcción con el ánimo de mostrarla al mundo en la Exposición de 1889.

El 6 de junio de 1884, el arquitecto Maurice Koechlin, elaboró el dibujo representa que una torre de 300 metros de altura, donde las cuatro caras curvas están unidas por plataformas cada 50 metros hasta llegar a la cumbre.

Gustave Eiffel dijo— en su momento — no estar interesado en el proyecto, sin embargo, les concedió a los diseñadores la autorización para proseguir con el estudio.

Se hicieron retoques y en un segundo momento, Gustave Eiffel, mostró su entusiasmo. La genialidad de este hombre no reside en concebir del monumento, sino en la energía que gastó a hacer conocer su proyecto a los gobernantes, a los responsables y al público en general en procura de financiación.

El costo aproximado del proyecto fue de 6,5 millones de francos.

Por su grandeza, la Torre de Eiffel tomó casi tres años en su construcción, con intensas jornadas de trabajo que demandaron esfuerzo, compromiso y perseverancia de cada uno de los empleados.

Piense en todo lo que implicó levantar ese enorme monumento. Ahora, por favor, haga una analogía con su vida y con su matrimonio. ¿Cree que edificar un matrimonio sólido es labor de un día o unas cuantas semanas? Por supuesto que no. Es una obra maestra que toma tiempo pero, a la postre, nos trae enormes satisfacciones.

Edificar un matrimonio sólido no es una tarea que se logra de la noche a la mañana. Es un proceso, en el que media la perseverancia de los dos componentes de la pareja.

Cada vez que uno recuerda el proceso de diseño y construcción de la Torre Eiffel, comprende que demandó creatividad, esfuerzo y persistencia por parte de quienes concibieron el proyecto pero, también, quienes se dieron a la tarea de materializarlo.

Su cónyuge y su familia son muy valiosos. Son un regalo de Dios. Demandan todo su esfuerzo y cuidado. Recuerde lo que dice el libro de las familias victoriosas que es la Biblia: “El que halla esposa halla algo bueno y alcanza el favor del SEÑOR.” (Proverbios 18:22. La Biblia de Las Américas)

Piense en este momento en su cónyuge. ¿Qué leemos de él o ella? Que es una bendición, algo bueno con lo que Dios quiere alegrar cada día. ¿Dificultades? Por supuesto que las habrá. Pero si Dios gobierna nuestra relación de pareja, podemos superar esos obstáculos y llegar al entendimiento.

Al fin y al cabo, e insisto en esto, estar acompañado en el matrimonio es beneficioso, como dice la Palabra: “Más valen dos que uno solo, pues tienen mejor remuneración por su trabajo.” (Eclesiastés 4:9-12. La Biblia de Las Américas)

Dios ama la familia porque no solo la creó sino porque, además, nos concede el poder para sustentarla y llevarla a ser sólida. Un hogar donde reina Dios y en el que sembramos principios y valores, será sin duda un lugar afincado en la roca que no se moverá fácilmente aunque contra él arrecien las tormentas.

Su hogar vale la pena, es una bendición del Señor. Valórelo, dele prelación en su vida diaria. Después de Dios, la familia es lo más importante.

Y hablando de Dios, ¿mora Cristo en su corazón? Hoy es el día para que permita que Jesucristo ocupe un lugar en su corazón, porque prendidos de la mano del Señor Jesucristo emprendemos el maravilloso camino hacia el crecimiento personal y espiritual. Ábrale hoy las puertas de su corazón a Cristo. No se arrepentirá.

3. Oración familiar:

“Precioso Dios y Padre, te damos gracias en familia por este nuevo día. Estamos seguros que, como todo lo que proviene de ti, éste será un día de victoria que podremos disfrutar, en el hogar, en el trabajo y donde quiera que nos desenvolvamos. Te agradecemos por la posibilidad de expresar el amor, y más cuando se trata de la enorme bendición que nos has dado: Nuestro cónyuge y nuestros hijos. Sometemos este día y cuanto vamos a hacer, en Tus divinas manos. Amén”

4. Una Meta familiar para hoy:

Comprometeré todos mis esfuerzos para construir un matrimonio sólido con ayuda de Dios

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=761


Publicado en: Altar Familiar

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