Tres pasos para ser vencedores

Con ayuda de Dios podemos ser vencedores.

1.- Lectura Bíblica: Filipenses 3: 14-14.

2.- Meditación familiar:

El pasado no nos puede marcar para siempre. Cuando lo permitimos, nos rodean ataduras que nos impiden avanzar hacia la realización plena, conforme al propósito eterno de Dios.

Para ilustrarlo, compartiremos con ustedes las historias de Hana Berger Moran, Florence Schumann y Mark Olsky.

Los tres fueron concebidos y, de hecho, nacieron en campos de concentración durante la arremetida Nazi contra los judíos.

Su origen no los marcó para la derrota. Por el contrario, se fijaron la meta de avanzar en su formación profesional y sobresalieron allí donde tuvieron su desempeño.

Tuvieron claro que el pasado se queda en el pasado. La única manera de dar pasos hacia adelante, es apreciando cada día como una nueva oportunidad de Dios, para usted y para su familia.

Hanna, Florence y Mark son un testimonio vivo de la fe en Dios que nos permite ser vencedores.

Le invito para que leamos el siguiente texto del apóstol Pablo a los creyentes de Filipos:

“No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” (Filipenses 3: 12- 14 | RV 60)

A partir de ese pasaje bíblico se desprenden tres principios para ser vencedores a nivel personal, espiritual y—por supuesto--, familiar:
  • Dejar atrás el pasado.
  • Vivir el presente con valentía.
  • Mirar el futuro con fe y esperanza.
Las circunstancias y el pasado no nos pueden atar ni menos, detener. Debemos avanzar, prendidos de la mano del Señor Jesucristo. Con Su ayuda, nada ni nadie nos podrán impedir que avancemos.

Y hablando de Jesús, ¿ya lo recibió en su corazón como su único y suficiente Salvador? Hoy es el día para que lo haga. De su mano emprendemos el maravilloso viaje hacia el cambio y crecimiento permanentes en todas las áreas de nuestra vida.

3.- Oración familiar:

Dios de los cielos, mi corazón rebosa de alegría y paz porque gracias a tu divina ayuda, he podido salir adelante. Someto mi pasado a tus pies, para que obres sanidad en mi mundo interior. No quiero vivir más atado a mi ayer, que me impide avanzar. Estoy convencido que, de tu mayo, podré lograrlo. Amén”

4.- Una meta familiar para hoy:

Rendiré a los pies de Dios mi pasado como fundamento para avanzar hacia la victoria en todas las áreas de mi vida.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=10299


Publicado en: Altar Familiar

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