Tome control de sus reacciones a nivel familiar

Con ayuda de Dios podemos controlar nuestras emociones negativas

1.- Lectura Bíblica: 1 Pedro 5:6, 7; Santiago 1:19

2.- Meditación familiar:

Cuando reconocemos que no controlar nuestras emociones trae problemas y deteriora la relación de pareja, es necesario tomar dos decisiones que marcarán una transformación en su existencia:

La primera, es someter a Dios todo su ser para que Él le conceda el poder necesario para aplicar modificaciones en su forma de pensar y de actuar; y la segunda, dar pasos –puede que lentos pero seguros— hacia el proceso de transformación y control de sus emociones.

En esa dirección, reconozca que Dios le da la fortaleza para cambiar, como anota el apóstol Pedro: “Así que humíllense ante el gran poder de Dios y, a su debido tiempo, él los levantará con honor. Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque él cuida de ustedes.” (1 Pedro 5:6, 7. NTV)

Dios conoce nuestra debilidad. Sabe en qué momentos no controlamos nuestras reacciones, pero más allá: conoce el daño que le hemos causado a nuestra pareja y nuestros hijos. Él que mira nuestro corazón, sabe del anhelo que nos asiste por cambiar, y una noticia maravillosa: Está dispuesto a ayudarnos.

De un primer paso: dialogue y no discuta. Es esencial que dimensione en su verdadera proporción lo que significa hablar, pero de la mano con esa disposición, la de saber escuchar.

La sicóloga Amelia Rodríguez recomienda:

“Recuerde que lo importante es saber dialogar, es decir tener la capacidad de escuchar atentamente y de expresar claramente lo que se siente, sin esperar a que la otra persona adivine sus deseos.” (Amelia Rodríguez. “Enamore a su pareja”. Diario ADN. 06/06/2014. Pg. 22)

No se apresure a sacar conclusiones cuando su cónyuge o sus hijos le dicen algo. Présteles atención antes de reaccionar. Podemos asegurarle que se evitará muchos dolores de cabeza.

La paciencia, que es un límite que ponemos a nuestras emociones descontroladas, nos permite conservar la calma y asumir actitudes de tolerancia cuando está a punto de estallar un conflicto con nuestra pareja o nuestros hijos.

El apóstol Santiago escribió: “Que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar y tardo para la ira.” (Santiago 1:19)

Llegamos al nivel de comprensión con nuestro cónyuge e hijos cuando reconocemos que nosotros también fallamos, que también nos exaltamos y que, en muchos casos, dejamos que nuestra visión la empañen las situaciones conflictivas del momento y no medimos las consecuencias. Eso es fundamental.

Tenga presente que si no desarrollamos tolerancia, la familia llegará a temernos antes que confiar en nuestro equilibrio. Si se rompe la confianza en que sabremos manejar las situaciones, incluso las conflictivas, se producirá un distanciamiento. Guardarán reserva por temor a nuestras reacciones airadas o quizá violentas.

Si medimos el alcance de lo que decimos y hacemos, como consecuencia de poner freno a nuestras emociones negativas— que son auto destructivas y causan heridas a otros — , puedo asegurarle que todo comenzará a cambiar.

En el caso de que nos ofendan, no podemos responder ni pagar con la misma moneda, como enseña el apóstol Pablo: “Mirad que ninguno devuelva a otro mal por mal, sino procurad siempre lo bueno los unos para con los otros, y para con todos.” (1 Tesalonicenses 5:15)

El día para comenzar a cambiar, a partir de evaluar nuestras fallas y disponer el corazón para cambiar, es hoy. No mañana ni pasado, sino hoy. Puedo asegurarle que con ayuda de Dios, podemos controlar nuestras emociones y mejorar las relaciones al interior de la familia.

Si aún no ha recibido a Jesús como Señor y Salvador, hoy es el día para que lo haga. Ábrale las puertas de su corazón a Jesucristo. Le aseguro que no se arrepentirá.

3. Oración familiar:

“Amado Dios y Padre celestial, hoy revisamos la importancia de luchar por nuestra familia, por la relación de pareja y por la necesidad de perseverar en medio de las crisis para superar los inconvenientes. Danos la humildad suficiente para reconocer en qué estamos fallando y renunciar a todo asomo de orgullo, el orgullo que nos impide ver cuando hemos ofendido a nuestra pareja o a nuestros hijos. Nos disponemos a cambiar porque comprendemos que una enorme riqueza para nuestra vida es la relación en familia. Sometemos en tus manos cualquier problema que pudiéramos tener hoy y rogamos tu sabiduría para que podamos tomar decisiones apropiadas en el momento oportuno. Amén”

4.- Una Meta familiar para hoy:

Pediré sabiduría a Dios para aprender a controlar mis emociones.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=1301


Publicado en: Altar Familiar

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