Sueñe en grande y alcance grandes metas

Soñar en grande y confiar en Dios nos permite avanzar cada día

1. Lectura Bíblica: Proverbios 28:19

2. Versículo para memorizar:

“El que labra su tierra se saciará de pan, pero el que persigue lo vano carece de entendimiento.” (Proverbios 12:11. La Biblia de las Américas)

3. Reflexión en la Palabra de Dios:

Nacer y criarse en un hogar humilde, le hizo pensar que jamás llegaría a cursar siquiera la primaria. “Resignate”, le repetía su madre que, interiormente, sufría el dolor de ver a su hijo en esas condiciones.

Recorría diariamente largas distancias, en un pueblo remoto del Perú, para traer agua hasta el caserío donde residía. Una buena cantidad la vendía, otra la utilizaban en el gasto.

Él siempre se fijó la meta de salir de la miseria, de encontrar una oportunidad, de salir adelante. Y a fuerza de fe y perseverancia lo logró.

Hoy reside en Lima. Ejerce el derecho. Y como abogado, tiene una condición de vida diferente, la misma que le permitió ir a buscar a sus padres a la aldea y traerlos a la ciudad. “Yo sabía que algún día lo lograría”, suele repetir este profesionista a quien conocí en uno de mis viajes a territorio peruano.

Cursar la formación primaria, secundaria y luego la de carácter profesional, fue producto del esfuerzo, la decisión de seguir adelante y, en muchas ocasiones, soportar el menosprecio de quienes lo miraban por debajo del hombro. “Sabía que debía salir de la pobreza, y con ayuda de Dios lo logré”, me compartió en el diálogo que sostuvimos en un desayuno.

Llegar hasta la meta comienza allí donde usted se encuentra. Basta que no se mueva en medio de la resignación. El rey Salomón lo describe magistralmente: “El que labra su tierra se saciará de pan, pero el que persigue lo vano carece de entendimiento.” (Proverbios 12:11. La Biblia de las Américas)

La tierra puede ser eso: tierra, sin producir nada. Quien tiene visión, no mira sólo una extensión de tierra, sino la cosecha. Se esfuerza por labrar, arrojar la semilla en los surcos, abonarla, echarle agua y luego, cosechar.

Es la misma dinámica que siguen quienes no se conforman con lo mismo; de aquellos que tienen visión y llegan lejos.

Una de las descripciones acertadas de visión para llegar a grandes metas con ayuda de Dios, la leí alguna vez de Myles Munroe, el reconocido motivador cristiano:

“La visión es la fuente y la esperanza de la vida. El más grande don que se ha dado jamás a la raza humana no es el de la vista, sino el don de la visión. La vista es una función de los ojos; la visión es una función del corazón. “Los ojos que miran son muy comunes., pero los ojos que ven son muy raros”. Nada que haya sido noble o digno en la tierra, jamás ha sido hecho sin visión. Ningún invento, ningún desarrollo y ningún gran logro jamás han sido realizados sin el poder inspirador de esta misteriosa fuente llamada visión.” (Myles Munroe. “Los principios y el poder de la visión”. Whitaker House. 2003. EE. UU. Pg. 11)

Usted puede resignarse a seguir como hasta ahora, estancado; o por el contrario, puede disponer su corazón para emprender el ascenso en la montaña. Paso a paso, puede que lento pero con seguridad, llegará a la cima. No obstante jamás avanzará, si se queda en el mismo punto.

Es necesario dar el primer paso”, como solía repetir el primer Ministro de Inglaterra, Wiston Churchill.

Desentierre hoy sus sueños y metas. Sáquelos del baúl del olvido. Hágalo por usted mismo y por su familia. Jamás olvide que Dios le concedió la potencialidad necesaria para llegar muy lejos. La decisión no está en manos del Señor sino en las suyas.

Usted decide si quedarse estancado o avanzar. La visión le permitirá dar nuevos pasos siempre hacia el objetivo que se ha trazado, aun cuando encuentre circunstancias adversas.

Por supuesto, una decisión fundamental es que reciba a Jesucristo como su Señor y salvador. Prendidos de su mano emprendemos el maravilloso camino hacia el crecimiento personal y espiritual que tanto ha anhelado. Puedo asegurarle que es una decisión de la que jamás se arrepentirá.

4. Preguntas para el crecimiento personal y espiritual:

a. ¿Cuándo fue la última vez que concibió un sueño de algo grande en su corazón?

b. ¿Recuerda en qué momento dejó de soñar y perdió su visión para la vida?

c. ¿Qué le llevó a dejarse arrastrar por las circunstancias y renunciar a sus sueños?

d. ¿Desea reemprender sus sueños?

Hoy es el día para soñar de nuevo, no en sus fuerzas sino con el poder de Dios de su lado.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=713


Publicado en: Devocionales Diarios

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