¿Quiere dificultades? Inmiscúyase en problemas ajenos

Inmiscuirnos en problemas ajenos genera problemas

1.- Lectura Bíblica: 2 Crónicas 35: 20-25

2.- Versículo para memorizar:

“…el rey Necao envió mensajeros a Josías con el siguiente mensaje: «¿Qué quieres de mí, rey de Judá? ¡No tengo nada contra ti! ¡Voy de camino a pelear contra otra nación, y Dios me ha dicho que me apresure! No interfieras con Dios, quien está conmigo, o él te destruirá». (2 Crónicas 35: 21. Nueva Traducción Viviente)

3.- Reflexión en la Palabra de Dios:

Cuando se percató que el hombre estaba agrediendo a su esposa, Lady no pudo contenerse y se abalanzó sobre el marido energúmeno. La mujer que se percató de la situación, se interpuso argumentando: “Déjelo. Al fin y al cabo es mi esposo. Usted no se meta en mis asuntos”, le gritó. Lady quedó abochornada.

Infinidad de veces nos involucramos en problemas porque intervenimos en asuntos que no son de nuestra conveniencia, e incluso, dificultades a las que terminamos involucrados sin que nadie nos haya llamado. Esa es, en otras palabras, una actitud rodeada por la  falta de prudencia.

¿Cuántas veces le ha ocurrido? Piense por un instante que en esas ocasiones terminó enfrentando consecuencias altamente perjudiciales para su vida e incluso, la de quienes le rodean.

El rey Josías es un vivo ejemplo de todo cuanto desata estar involucrándonos en problemas y asuntos que no nos competen. Fue un hombre que hizo lo recto delante de Dios, acompañado en todo momento por el profeta Jeremías.

Se dejaba aconsejar y procuraba hacer todo conforme a la voluntad del Señor. Gobernó el territorio de Judá entre el 639 y 608 a.C. Marcó la historia por ser un buen monarca. Sin embargo, murió por tomar una mala decisión.

Después de que Josías terminó de restaurar el templo, Necao, rey de Egipto, dirigió a su ejército desde Egipto, para hacer la guerra en Carquemis, junto al río Éufrates.

Entonces Josías y su ejército salieron a enfrentarlo; el rey Necao envió mensajeros a Josías para advertirle que el conflicto no era con él, y le recomendó apartarse. Le explicó que se sentía movido por Dios para dar esa pelea contra esa nación y no contra Judá (2 Crónicas 35:20, 21)

La Escritura relata que: “…el rey Necao envió mensajeros a Josías con el siguiente mensaje: «¿Qué quieres de mí, rey de Judá? ¡No tengo nada contra ti! ¡Voy de camino a pelear contra otra nación, y Dios me ha dicho que me apresure! No interfieras con Dios, quien está conmigo, o él te destruirá». (2 Crónicas 35: 21. Nueva Traducción Viviente)

Pese a las advertencias, el rey Josías se enfrentó a Necao en la llanura de Meguido. Y en medio de la batalla— a la que no había sido llamado— lo hirieron gravemente (vv.22. 23)

La situación fue tan grave, que murió. El pueblo se dolió por la muerte de quien fuera un buen gobernante (vv.24-26)

Sin duda esta historia le ayudará a reflexionar sobre la necesidad de ser cuidadoso y no inmiscuirse en asuntos que no son de su incumbencia.

Cuando actuamos de manera imprudente, lo más probable es que terminaremos enfrascados en problemas. Pida a Dios sabiduría para no incurrir en errores. Se ahorrará muchos dolores de cabeza.

Ser prudente es actuar en el momento oportuno, cuando Dios nos lo indica, no movidos por las emociones que finalmente nos traiciona. No es otra cosa que saber en qué momento y bajo qué circunstancias hacer las cosas. Prudencia. Dejarnos guiar por Dios. No entrar en conflictos a los que no fuimos llamados.

Si no ha recibido a Cristo Jesús como su Señor y Salvador hoy es el día para que lo haga. Es una decisión que traerá transformación a su vida y le permitirá ejercer una influencia positiva entre quienes le rodean.

4.- Preguntas para el crecimiento personal y espiritual:

a.- ¿Reconoce que muchas veces quizá se atravesó en los planes de Dios como el rey Josías?

b.- ¿Desencadenó quizá conflictos cuando usted no debería haber intervenido en ciertos asuntos?

c.- ¿Escucha usted la voz de alguien que le dice hablar de parte de Dios?

d.- ¿Somete tales anuncios en manos de Dios?

En adelante, todo cuanto piense y haga e incluso, lo que recibe, que sea de Dios. No actúe hasta no sentir paz del Señor para que no se deje arrastrar por el emocionalismo.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=7035


Publicado en: Devocionales Diarios

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