Libérese de las preocupaciones que lo matan

Dios nos libera de las preocupaciones.

Uno de los males de nuestro tiempo son las enfermedades que se derivan de las preocupaciones. De acuerdo con el psiquiatra norteamericano, D. K. Hall-Flavin, de la Clínica Mayo, inquietarnos desata irritabilidad, insomnio, depresión, dolores de cabeza, estrés, baja en las defensas inmunológicas y, en general, afectaciones en la salud que se tornan críticas.

De hecho, el cortisol y la adrenalina afectan y debilitan nuestro organismo, lo cual tiene incidencia en nuestros sistemas inmune, digestivo, respiratorio y el cardíaco. Incluso, nos torna propensos a la diabetes.

Las preocupaciones afectan nuestras relaciones

Las relaciones interpersonales en todos los niveles, se ven afectadas con las preocupaciones que nos asisten.

Los dos principales niveles son en el ámbito personal, que incide en nuestro estado de salud y en las relaciones al interior de la familia.

Un segundo nivel es de carácter espiritual. Nos distancia de Dios y, en esa medida, la espiritualidad se desmorona.

Pasos esenciales

Es fundamental que demos dos pasos para superar las preocupaciones:
  • Hacer un alto en el camino.
  • Tomar la decisión de sobreponernos a la actitud de pasividad y derrota que nos ha acompañado hasta hoy.
Este último aspecto toma tres pilares como fundamentación:
  • No pretender resolver los problemas de todos y de todo el mundo.
  • Reconocer que nuestro presente y nuestro futuro están afincados en Dios.
  • Depositar toda nuestra confianza en Dios.
Aquí cabe tener en cuenta una palabra edificante que hallamos en el libro de los triunfadores que es la Biblia:

"¡Qué alegría para los que reciben su fuerza del Señor, los que se proponen caminar hasta Jerusalén! Cuando anden por el Valle del Llanto, se convertirá en un lugar de manantiales refrescantes; las lluvias de otoño lo cubrirán de bendiciones. Ellos se harán cada vez más fuertes, y cada uno se presentará delante de Dios en Jerusalén.” (Salmos 84:5-7 | Nueva Traducción Viviente)

Desconocemos cuáles sean las circunstancias que enfrenta ahora, pero lo que sí sabemos es que Jesucristo transforma todas las situaciones difíciles y las torna en bendiciones. Es hora de volver nuestra mirada a Jesucristo y abrirle las puertas de nuestro corazón.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=10363


Publicado en: Reflexiones

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