Levantando barreras para evitar la infidelidad matrimonial

Sólo la aplicación de principios y valores y depender de Dios, nos permite evitar la infidelidad conyugal.

1.- Base Bíblica: Malaquías 2:13-16; Hebreos 13:4; Proverbios 5:15-23

2.- Objetivos:

2.1.- Que al término del Grupo Familiar, los participantes comprendan la necesidad de fortalecer principios y valores que permitan dar prelación a la fidelidad al interior de la relación de pareja por encima de tentaciones externas.

2.2.- Que al término del Grupo Familiar, los participantes reconozcan la validez de las enseñanzas bíblicas que prohíben toda relación extramarital que daña la relación de pareja y a los hijos.

2.3.- Que al término del Grupo Familiar los participantes decidan concederle a Dios el primer lugar con el propósito de evitar que la infidelidad dañe la relación de pareja y destruya el hogar.

3.- Desarrollo del tema:

Una de cada cinco personas en el mundo ha caído en infidelidad mientras que el 80% de quienes están casados, alguna vez contempló la fantasía de tener una relación extra marital. No se trata de especulaciones sino de conclusiones a las que llevaron dos estudios de las Universidades de Chapma, Orange y la Estatal de California (Estados Unidos) tras encuestas realizadas entre más de 60 mil personas.

De acuerdo con los científicos los hombres son más vulnerables puesto que producen altos niveles de testosterona, por lo cual tienden a ser más arriesgados y a tener más aventuras amorosas. No obstante desde la década de los ochenta ha comenzado a crecer el índice de mujeres adúlteras.

La psicóloga clínica, Susan Heitler, explica:

“Mi práctica clínica sugiere que todavía hay más hombres infieles, pero la brecha de género ha disminuido con el paso de los años. A mayor edad hay menos infidelidades debido a que con los años la necesidad de encontrar seguridad en una relación aumenta y el interés y el deseo sexual se van desvaneciendo.” (Revista Semana. “Cuál es su riesgo de ser infiel”. 15/02/2015. Colombia Edición 1710. Página 70).

¿Cuáles son los factores de riesgo? ¿Hay forma de evitar caer en la infidelidad? ¿De qué manera afecta la relación de pareja y al interior del hogar el que se presente una relación extramarital? Estos y otros interrogantes asaltan hoy día a millares de personas, preocupadas por el grado de decadencia de los matrimonios que sigue tomando fuerza aun cuando— por supuesto— hay salida y está en permitir que Jesucristo ocupe el primer lugar a nivel familiar.

3.1.- La infidelidad, una afrenta a los principios de Dios

Cuando Dios instituyó el matrimonio, lo concibió con dos propósitos: El primero, para ser espacio de amor, unión y crecimiento, y el segundo, que permaneciera en el tiempo.

La infidelidad jamás estuvo en Su plan eterno.

Paradójicamente, los índices de matrimonios que terminan en divorcio como consecuencia de la infidelidad, están creciendo. Generalmente son los hombres quienes incurren en este comportamiento. No obstante, investigaciones de la Universidad Estatal de California señalan que es preciosamente a los hombres a quienes más les molesta que su pareja les sea infiel sexualmente, mientras que a ellas les perturba más saber que su novio o esposo se enamore de otra.

La edad es el otro factor clave para cometer adulterio. Un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences encontró que en el último año de cada decenio, es decir, a los 29, 39 o 49 años, las personas sufren grandes cambios y tienen mayor propensión a ser infieles, especialmente los hombres.

Según Kelly Campbell, psicóloga y profesora asociada de la Universidad del estado de California en San Bernardino, Estados Unidos, el riesgo disminuye entre los 35 y 50 años, pues en la mediana edad la gente está más enfocada en los hijos y sus carreras. (Citada enRevista Semana. “Cuál es su riesgo de ser infiel”. 15/02/2015. Colombia Edición 1710. Página 70).

En criterio de los especialistas la insatisfacción sexual, los vacíos emocionales, no sentirse deseado por la pareja y la inseguridad en la relación, son factores de riesgo en un matrimonio. Ahora, una vez se incurre en infidelidad, las consecuencias son desastrosas y traen mucho dolor para todos. Lo primero que se pierde es la confianza en el otro y, generalmente, comienzan las discusiones que desencadenan ofensas verbales y heridas emocionales.

El profeta Malaquías escribiendo por inspiración de Dios, advierte: “Esta es otra cosa que hacen: cubren el altar del Señor con lágrimas; lloran y gimen porque él no presta atención a sus ofrendas ni las acepta con agrado. Claman: «¿Por qué el Señor no acepta mi adoración?». ¡Les diré por qué! Porque el Señor fue testigo de los votos que tú y tu esposa hicieron cuando eran jóvenes. Pero tú le has sido infiel, aunque ella siguió siendo tu compañera fiel, la esposa con la que hiciste tus votos matrimoniales. ¿No te hizo uno el Señor con tu esposa? En cuerpo y espíritu ustedes son de él. ¿Y qué es lo que él quiere? De esa unión quiere hijos que vivan para Dios. Por eso, guarda tu corazón y permanece fiel a la esposa de tu juventud. «¡Pues yo odio el divorcio! — dice el Señor, Dios de Israel—. Divorciarte de tu esposa es abrumarla de crueldad — dice el Señor de los Ejércitos Celestiales—. Por eso guarda tu corazón; y no le seas infiel a tu esposa». (Malaquías 2:13-16. NTV)

Observe con cuidado que la infidelidad trae como consecuencia: Separación de Dios, contrariar sus planes trazados desde la eternidad para la institución familiar, traición, dolor y heridas emocionales difíciles de sanar, daños humanamente irreparables en el sentido de seguridad de los hijos y altos grados de desconfianza.

Ahora, ¿hay salida para el laberinto? Por supuesto que sí, con ayuda de Dios. El afamado conferencista en temas de familia, Gary Chapman, escribe:

“¿Qué hay después de una aventura?¿Puede sanar el matrimonio? Sí, si hay arrepentimiento genuino. Arrepentirse significa “dar la vuelta”. En el caso de un affaire, esto significa que se debe evitar una relación adúltera. Si fue usted quien incurrió en este comportamiento, reconozca ante su pareja que ha cometido un error, que le ha pedido perdón a Dios y que está dispuesto a restaurar su matrimonio. Pídale perdón por hacer lo que sabía que estaba mal. Interrumpa toda relación extramatrimonial. En la mayoría de los casos, esto requerirá cortar todo contacto. Ahora estará listo para pedirle a su cónyuge que le perdone.” (Gary Chapman. “Los cinco lenguajes del amor – Devocionales”. Tyndale House Editores. 2012. EE.UU)

Un matrimonio donde ha habido infidelidad sí puede salvarse, si tomamos conciencia a tiempo del error cometido. Otro elemento es tener claridad que la infidelidad va en contravía de los planes divinos.

La decisión de salvar el hogar está en sus manos. Nadie podrá tomarla por usted. Y es con una determinación firme y prendidos de la mano de Dios, como podemos lograrlo.

3.2.- Encuentre complacencia emocional y sexual en su matrimonio

Un estudio que se realizó alrededor de las personas con tendencias a la infidelidad señala que si alguien le gusta ser atrevido, es narcisista y tiene poco autocontrol tendría una personalidad que favorece la infidelidad. También entran en este cuadro de análisis psicológico quienes preocupan poco por los sentimientos de los demás y no tienen escrúpulos.

Otro elemento a considerar es el pasado familiar que puede aumentar el riesgo. Quienes han visto a sus padres con amantes pueden seguir los mismos pasos porque lo ven como algo normal. Aunque, igualmente, puede servirles para que sean más cuidadosos y no repitan dicho ejemplo.

¿Hay más factores de riesgo? Sin duda que sí. Podríamos citar el aburrimiento y la monotonía. Más del 40 por ciento de los que le ponen los cachos a su pareja están motivados por buscar nuevas sensaciones, especialmente en cuanto a sexo se refiere. Otro aspecto a considerar es el que los expertos llaman el entorno de riesgo. Es decir, cuando alguien está rodeado de personas atractivas, ya sea por el círculo social o el ambiente laboral en el que se desenvuelve a diario. “Compartir en diferentes espacios con buenos partidos o sentir atracción por gente del trabajo es un riesgo muy grande. Muchos no pierden la oportunidad, sobre todo los que viajan frecuentemente y pasan mucho tiempo fuera de la casa”, asegura la psicóloga clínica, Susan Heitler. (Citada en Revista Semana. “Cuál es su riesgo de ser infiel”. 15/02/2015. Colombia Edición 1710. Página 71).

¿Qué hacer ante la tentación? Lo más recomendado es pensarlo dos veces antes de caer en infidelidad, pues las relaciones clandestinas traen consecuencias dañinas para quien incurre en ella como para su pareja e hijos.. En el momento puede ser muy gratificante, pero cuando se confronta la realidad puede ser muy doloroso.

Un paso fundamental es enamorarnos de nuestra pareja, valorar lo que ha significado para nuestra existencia, tener en cuenta lo trascendental de cualquier decisión ya que hay hijos de por medio y, por supuesto, tener en cuenta el propósito eterno de Dios para la familia.

El rey Salomón escribió que es en la relación de cónyuges en la que debemos encontrar gratificación emocional y sexual: “Bebe el agua de tu propio pozo; comparte tu amor únicamente con tu esposa. ¿Para qué derramar por las calles el agua de tus manantiales teniendo sexo con cualquiera? Deben reservarla solo para los dos; jamás la compartan con desconocidos. Que tu esposa sea una fuente de bendición para ti. Alégrate con la esposa de tu juventud. Es una cierva amorosa, una gacela llena de gracia. Que sus pechos te satisfagan siempre. Que siempre seas cautivado por su amor.” (Proverbios 5:15-19. NTV)

Observe cuidadosamente que Dios anuncia bendición, satisfacción y aún crecimiento en la relación de pareja. Y es aquí donde traigo a colación la inquietud de alguien que me escribió: “¿Es pecado desear a mi mujer?”. Y la respuesta es categórica: Es a su cónyuge y a nadie más que a él o a ella a quien debe desear. Desear a alguien distinto no es otra cosa que adulterio (Cp. Mateo 5:27, 28)

Es tiempo de entrar a considerar con detenimiento qué nos enseña la Palabra en cuanto a la relación de pareja y aplicar correctivos. Con ayuda de Dios vamos a lograrlo, porque Él nos acompaña paso a paso en el proceso.

3.3.- Si no lo evitamos, la infidelidad nos lleva a la destrucción

¿Ha tenido oportunidad de apreciar a quienes han caído en infidelidad? Tal vez coincidirá con nosotros en que su vida se vuelve un crucigrama, llena de problemas. De un lado, debe reorganizar su vida emocional y de otro, están las consecuencias destructivas que trajo a su cónyuge y a sus hijos.

No en vano advirtió Dios a través del autor de la carta a los Hebreos: “Honren el matrimonio, y los casados manténganse fieles el uno al otro. Con toda seguridad, Dios juzgará a los que cometen inmoralidades sexuales y a los que cometen adulterio.” (Hebreos 13.4. NTV)

Las consecuencias del adulterio son devastadoras. Aumenta la sensación de inseguridad— ligada por supuesto a la desconfianza— en nuestra pareja, crecen las discusiones en las que se intercambian ofensas, se anida el resentimiento al tiempo que los hijos presentan cuadros de rebeldía, bajo rendimiento en el estudio e inseguridad.

La mayoría de los jóvenes inmersos en promiscuidad sexual, drogas, violencia, rebeldía y una actitud antisocial, provienen de hogares disfuncionales donde la separación de los cónyuges es el común denominador.

Nuestro amado Padre celestial advirtió que la consecuencia de la infidelidad es la destrucción personal, espiritual y familiar: “Hijo mío, ¿por qué dejarte cautivar por una mujer inmoral o acariciar los pechos de una mujer promiscua? Pues el Señor ve con claridad lo que hace el hombre, examina cada senda que toma. Un hombre malvado queda preso por sus propios pecados; son cuerdas que lo atrapan y no lo sueltan. Morirá por falta de control propio; se perderá a causa de su gran insensatez.” (Proverbios 5:20-23. NTV)

Es tiempo de revisar cómo anda nuestro matrimonio. ¿Hemos caído en infidelidad? Y si es así, ¿estamos en la dirección apropiada para aplicar correctivos? No será fácil y un primer obstáculo a superar es la desconfianza de la pareja, pero por supuesto, podrá lograrlo.

Gary Chapman, el autor y conferencista internacional, anota:

“¿Cómo se reconstruye la confianza de su pareja después de incurrir en infidelidad? La confianza crece cuando usted se muestra confiable, así que no le mienta a su cónyuge. Cada vez que demuestre que usted es confiable, crecerá la confianza de su pareja. No obstante si usted sigue engañándole, nunca recuperará su confianza. Pídale a Dios que haga de usted una persona de carácter e integridad…” (Gary Chapman. “Los cinco lenguajes del amor – Devocionales”. Tyndale House Editores. 2012. EE.UU)

No podemos seguir avanzando hacia un abismo sin fondo. El matrimonio hay que salvarlo y quien ha incurrido en el error es quien debe dar el primer paso. Lo primero que debemos hacer es someter la situación en manos de Dios y concederle el primer lugar en nuestra familia. Otra acción concreta deben ser hechos concretos que evidencien el cambio, y a través de la oración y el cambio en nuestra forma de pensar y actuar, dar pasos decididos y permanentes hacia la restauración del hogar.

No podría terminar sin antes invitarle para que reciba a Jesucristo como el Señor y Salvador de su vida. Es la mejor decisión que jamás pueda tomar. Puedo asegurarle que no se arrepentirá porque Cristo Jesús nos lleva a experimentar crecimiento personal, espiritual y familiar. ¡Decídase hoy por Jesucristo!

Preguntas para la discusión en el Grupo Familiar:

a.- ¿Podría mencionar algunos de los peligros que encierra la infidelidad matrimonial?

b.- ¿Qué consecuencias trae la infidelidad matrimonial en la relación de pareja?

c.- ¿Qué consecuencias trae la infidelidad matrimonial en la relación con los hijos?

d.- ¿Podría usted evaluar cómo ha sido su vida en pareja? ¿Qué le llevó a preservarse de la infidelidad?

e.- ¿Qué dice Dios en cuanto a las personas que incurren en infidelidad con su pareja (Malaquías 2:13-16)?

f.- ¿En dónde debemos encontrar el placer sexual y la gratificación emocional, de acuerdo con las Escrituras (Proverbios 5:15-19)?

g.- ¿Qué enseña la Biblia que trae como consecuencia el adulterio (Proverbios 5:20-23)

h.- ¿Qué advierte Dios en cuanto a la relación de pareja (Hebreos 13:4)?

Oración al terminar el Grupo Familiar:

“Amado Dios y Padre de los cielos, reconocemos que distanciarnos de ti, de Tu Presencia y del lugar que te corresponde en la relación de familia, lleva al deterioro de las relaciones y afecta nuestra vida como pareja al tiempo que daña emocionalmente a nuestros hijos. Te pedimos en el Nombre del Señor Jesús que levantes barreras que impidan la destrucción de nuestro hogar, nos concedas la fortaleza para vencer las tentaciones y nos ayudes a superar los problemas intrafamiliares de los que no estamos exentos. Oramos y te pedimos que ocupes el primer lugar en nuestro hogar. Amén”

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=2505


Publicado en: Grupos Familiares

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