La introducción, las ilustraciones y la conclusión

(Lección 11)

Conforme pasa el tiempo aprendemos a profundizar en la Palabra para poder predicar acertadamente

Durante toda la serie hemos aprendido sobre las estructuras de los sermones textual, expositivo, temático y biográfico. Paso a paso hemos visto cómo se concluye la armazón sobre la cual descansan los argumentos bíblicos de las enseñanzas que compartimos con la audiencia. Ahora es necesario complementar este cuadro con tres elementos fundamentales: la introducción, las ilustraciones y la conclusión.

La introducción

Todo tema debe tener una introducción apropiada, una vez se comparte la Base Escritural o Base Bíblica, y por supuesto, cuando hemos leído la porción sobre la cual realizaremos el análisis. Se trata de una síntesis de todos los aspectos que abordaremos en la predicación. Es la antesala o aperitivo, y por tanto, debe circunscribirse a marcar pinceladas de lo que todos escucharán a continuación. Su propósito fundamental es despertar interés.

Lo aconsejable es que, en cuanto a tiempo, oscila entre los tres y cinco minutos. A partir de entonces se puede tornar monótona, y si se quiere, contraproducente ya que los oyentes caerán en múltiples distracciones.

La introducción puede realizarse acudiendo a una pregunta o quizá, con una breve historia. Cualquiera que sea el recurso que se utilice, debe despertar inquietud y deseos de conocer qué sigue a continuación.

En caso que se incline por un relato, debe en lo posible, ser comprensible. Recuerde que si no es preciso al compartir la información, puede provocar confusión. Otra recomendación es que las frases sean cortas. Esto da mayor impacto a las palabras e incluso, despiertan curiosidad.

Las ilustraciones

Juegan un papel importante en la exposición del mensaje. Son las historias, anécdotas o narraciones que le permiten al oyente, entender que la Palabra de Dios tiene aplicación práctica en nuestro tiempo.

Un sermón debe contener un buen número de ilustraciones, aunque cuidando de no incurrir en excesos.

¿De dónde se obtienen? De muchas partes. Usted puede tomarlas de los libros que lea, de los hechos cotidianos que transmiten los noticieros de televisión, de la radio, de los diarios e incluso, de los argumentos que se manejan en las películas. El trato con las personas que le rodean, ofrece asimismo un excelente repertorio de ilustraciones.

Para no olvidarlas con facilidad, es aconsejable llevar con nosotros una agenda o libreta en la que anotemos cada hecho que, a futuro, nos puedan servir. Es recomendable también tener en cuenta los detalles, así parezcan irrelevantes. Pueden a la postre ser muy útiles.

Las ilustraciones tornan amena la enseñanza y se constituyen en una excelente herramienta para que la audiencia memorice o al menos, asimile los principios que recibieron a partir de la Palabra.

La conclusión

Imagine siempre un sermón como la experiencia de subir una montaña. Cuando ascendemos, lo hacemos despacio, cuidando en qué lugar pisamos. Asimilado a la predicación, es lo mismo que ocurre cuando compartimos los principios bíblicos acompañados de ilustraciones.

Una vez nos encontramos en la cima de la montaña, podemos caminar e incluso correr con confianza. Pero llega el momento en que debemos iniciar el descenso. En el caso del mensaje, la conclusión es un segmento de suma importancia porque es allí cuando guiamos a nuestra asistencia al punto que, desde un comienzo, queríamos que alcanzaran.

Puede ser que hagan decisión de fe por el Señor Jesucristo o quizá, que apliquen en su vida cotidiana principios prácticos que hayamos compartido durante la exposición.

Es recomendable entonces, recordar en síntesis, cada uno de los puntos objeto de estudio en el sermón. Repetirlos de manera tal que se facilite aún más su asimilación por parte de los asistentes a la reunión. Debe hacerlo despacio, sin correr. Si bien ya está terminando su mensaje, es un tiempo que debe aprovechar para enfatizar aquellos aspectos que desea, queden grabados — con ayuda del Espíritu Santo— en el corazón y en la mente de los creyentes.

Así quedaría entonces la estructura del mensaje:

1.- Base escritural

2.- Introducción

3.- Desarrollo del tema (En el que se incluyen las ilustraciones).

4.- Conclusión

Le invitamos para que, en adelante, ponga en práctica estos sencillos pero efectivos elementos cuando vaya a compartir la Palabra de Dios en su congregación.

Cuestionario a la Lección 11

1.- Entre las ventajas del sermón biográfico se cuentan:

a.- Analizar en detalle el desenvolvimiento histórico de un personaje.

b.- Analizar en detalle la relación de un personaje determinado con Dios.

c.- Analizar en detalle qué misión cumplió.

d.- Analizar en detalle cuáles fueron sus puntos fuertes como también los débiles.

e.- Ninguna de las anteriores.

f.- Todas la anteriores.

2.- Cuando señalamos la preparación de un sermón biográfico:

a.- Nos referimos a la necesidad de definir inicialmente qué personaje estudiaremos.

b.- Definido el personaje, buscamos los versículos y pasajes que aluden a su desenvolvimiento.

c.- Al estudiar el personaje tomaremos nota de sus reacciones.

d.- No es necesario abundar en detalles del personaje.

e.- Las respuestas a, b y c son correctas.

f.- Ninguna de las anteriores.

3.- El sermón biográfico responde a:

a.- La necesidad del llamamiento y crecimiento personal.

b.- Analizar el crecimiento, evolución personal y espiritual de un personaje.

d.- Analizar el llamamiento, crecimiento, evolución personal y espiritual de un personaje.

e.- Ninguna de las anteriores.

4.- Vamos a recordar algunos temas vistos en otros capítulos: Para facilitar la elaboración del sermón expositivo se recomienda:

a.- Leer y releer el texto varias veces, tomando apuntes sobre las ideas relevantes.

b.- Tratar de conocer la idea central de autor, lo que se facilita al leer y releer el texto.

c.- Basta con leer el texto una sola ver y no tomar apuntes porque tendremos fácil comprensión del texto.

5.- Para escoger el texto con el cual predicar:

a.- Se utilizan las guías homiléticas que venden en librerías cristianas.

b.- Se busca la dirección de Dios en oración y recurrimos a los apuntes que realizamos en la lectura sistemática de las Escrituras.

c.- Partimos a partir de un pasaje que nos llame la atención.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=597


Publicado en: Escuela Bíblica Ministerial | Sermones

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