La contaminación espiritual que debemos evitar

No permita que la mundanalidad lo contamine.

1.- Lectura Bíblica: Daniel 1:8, 9

2.- Versículo para memorizar:

“Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.” (Daniel 1:8)

3.- Reflexión en la Palabra de Dios:

La historia refiere la vida de Daniel quien, además de profeta, marcó la diferencia en su generación y a través del tiempo sigue constituyendo un poderoso ejemplo que no pierde vigencia.

Cautivo en Babilonia, lejos de la corte real a la que pertenecía, jamás renunció a su fe.

Por el contrario, tomó una decisión:

“Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligase a contaminarse. Y puso Dios a Daniel en gracia y en buena voluntad con el jefe de los eunucos…” (Daniel 1: 8, 9| RV 60)
Determinó su corazón permanecer firme en sus convicciones. ¿Contra qué luchó?
  • Contra las presiones del entorno.
  • Contra falsas religiones.
  • Contra las conveniencias.
Es precisamente lo que necesitamos hoy. Hombres y mujeres que no se dejen arrastrar por la religiosidad para quedar bien con todos.¿Cómo evitamos contaminarnos? Hay varias formas de las que debemos cuidarnos:
  • A través de lo que pensamos.
  • A través de lo que oímos.
  • A través de lo que vemos.
  • A través de lo que hablamos.
  • A través de lo que tocamos.
  • A través de lo que hacemos.
Nadie podrá tomar la decisión por usted. Le corresponde decidirse por la lealtad al Señor.

Cuando lo hacemos, Él nos respalda. No estamos solos. Por el contrario, nos fortalece para seguir adelante (Isaías 40:31)

Hombres y mujeres decididos por la consagración, son los que transforman a la sociedad.

Si aún no ha recibido a Jesucristo como su Señor y Salvador, hoy es el día para que lo haga.

4.- Preguntas para el crecimiento personal y espiritual:

a.- ¿De qué manera las prácticas del mundo contaminan mi vida?

b.- ¿He reflexionado en el hecho de que la contaminación afecta también a mi familia?

c.- ¿Qué aspectos debo mejorar en mi vida?

d.- ¿Qué cambios debo imprimir en mi forma de pensar y de actuar?

Desde hoy me fijaré la meta de no contaminarme con la mundanalidad.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=10087


Publicado en: Devocionales Diarios

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