Jamás renuncie a la posibilidad de ser feliz

Con ayuda de Dios alcanzamos la felicidad

1.- Lectura Bíblica: Proverbios 17:22

2.- Meditación familiar para hoy:

Si usted le pregunta al sicólogo y escritor, Tal Ben-Shahar — uno de los expositores más respetados del mundo sobre una nueva actitud hacia la felicidad — , si ha vivido momentos críticos que pudieran robarle la paz, le responderá que no ha sido una sino muchas veces.

Este estadounidense-israelí es conocido como experto en la felicidad, pero esto no significa que la tristeza no haya tocado a su puerta y no haya aprendido a lidiarla o a sentir emociones intensas y difíciles como el dolor, el vacío existencial o el miedo al fracaso.

Todo lo contrario, él insiste en la importancia de darse el permiso para no desconocerlas y vivirlas, justamente, como parte del proceso de aprendizaje del bienestar propio.

Ben-Shahar imparte clases a más de 1.400 estudiantes de la Universidad de Harvard que siempre están pidiendo cupos, incluso por adelantado, para tomar la asignatura electiva de “Psicología del liderazgo y Psicología positiva", una de las más populares y de mayor demanda en esta institución.

¿En qué momento se dio a la tarea de buscar factores conducentes a la felicidad? Fue en su juventud cuando decidió hacer un cambio radical, tras sentir cierto vacío y desazón a pesar de que parecía tenerlo todo: fue un atleta destacado –ganó el Campeonato Intercolegial de Squash de EE. UU. y el Campeonato Nacional Israelí–, estudiaba ciencias de la computación y disfrutaba de una vida social activa e interesante, pero no era dichoso.

Decidió estudiar filosofía y psicología. No obstante había una profunda sensación de desesperanza en su corazón que tornaba grises sus días.

Encontró que no era llegar a tener solidez económica, reconocimiento social o llegar más lejos que los demás en material profesional, lo que le haría feliz. Eso lo llevó a redefinir el concepto:

"Ser feliz es encontrar cosas que sean significativas y placenteras, en otras palabras que dan un sentido de propósito y que uno disfruta. A mí por ejemplo me hace feliz pasar tiempo con mi familia, escribir y mis ejercicios espirituales. Ahora, si me pregunta cuál ha sido el momento más feliz de mi vida, le diré que son muchos, en particular el nacimiento de mis hijos.” (Cita tomada del Diario El Tiempo. Colombia)

Su apreciación es importante: la felicidad no es un estado permanente sino la sumatoria de buenos momentos que nos llevan a experimentar alegría, armonía interior y satisfacción. Pero así como hay momentos felices, llegan los períodos tristes que debemos aprender a enfrentar y superar.

El rey Salomón escribió: "El corazón alegre constituye buen remedio; más el espíritu triste seca los huesos.” (Proverbios 17:22)

Nada ni nadie pueden robarnos la felicidad. Somos usted y yo quienes lo permitimos.

Ser felices parte, en primer lugar, de lograr paz interior la que se alcanza cuando nuestra vida ha sido entregada en manos de Dios.

Un segundo aspecto es que — cuando el Señor transforma nuestro corazón — , estamos en la disposición para encontrarle sentido a la vida y apreciar lo maravilloso de la creación. Eso es esencial.

En tercer lugar, la felicidad no es un estado permanente. Podrán venir momentos tristes o desagradables, pero si el Señor mora en nuestro corazón encontraremos salidas a las crisis y apreciaremos los momentos agradables y enriquecedores que nos ofrece cada día.

Lo maravilloso es que usted y yo no solo podemos avanzar hacia la conquista de la felicidad sino que, además, podemos transferir esa alegría a nuestra familia, comenzando por nuestro cónyuge. Jamás olvide que la felicidad también se transmite.

Si hasta el momento no ha recibido a Jesús como Señor y Salvador, hoy es el día para que lo haga. Puedo asegurarle que no se arrepentirá de esa decisión porque prendidos de la mano del Señor Jesús, emprendemos el maravilloso camino hacia el crecimiento personal, espiritual y familiar. Ábrale hoy las puertas de su corazón.

3.- Oración familiar:

"Amado Señor Jesús, te damos gracias por este día que nos regalas como familia. Oramos delante de ti que nos ayudes a superar las crisis que son inevitables y salen al paso. Con tu ayuda podemos vencer. Te pedimos que nos enseñes a valorar lo maravilloso de cada nuevo día y al gozar de Tu creación, poder transmitir esa felicidad a nuestro cónyuge e hijos. Amén"

4.- Una Meta familiar para hoy:

Con ayuda del Señor procuraré controlar estados de rabia y de amargura y transferiré alegría a mi familia.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=2880


Publicado en: Altar Familiar

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