Hay poder en el Nombre de Jesús

(Lección 10 – Nivel 4)

El poder de Dios se libera cuando pedimos milagros en el Nombre de Jesús

Una calle céntrica de cualquier ciudad, puede por igual despertar admiración entre los turistas, desgano entre los residentes que van camino a la oficina y reniegan del día en que “Dios inventó el trabajo” o constituir llanamente un escenario de mucho temor.

Iba ensimismada en sus pensamientos. La hora del intenso movimiento de peatones había pasado. Eran las 7:13 pm. y lo único que veía a lo lejos era a dos vendedores ambulantes tratando de guardar sus mercaderías.

Siguió su camino. ¡Cuánto ansiaba llegar al parqueadero de los autobuses! De pronto alguien le empujó. No supo de dónde vino, y por supuesto, bajo el estado de sorpresa, no imaginaba siquiera de quién se pudiera tratar.

Deme cuanto traiga de dinero— le ordenó.

Mil pensamientos atravesaron por su mente. ¿Qué hacer? Era algo que jamás había concebido siquiera. Los atracos— creía— le ocurrían a los demás pero no a ella. Pensó en Dios y con decisión gritó:

Hay poder en el nombre del Señor Jesús...—

No fue más. Lo hizo con fe, decisión y mucha prisa. Sabía que un segundo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Los delincuentes salieron a correr. Eran dos. Fuertes y altos, no como ella, una sexagenaria de un medio con sesenta de estatura.

Mélida Valencia compartió el testimonio de aquél milagro obrado en el nombre del Señor Jesús, el último domingo en la mañana, durante el servicio religioso. Aseguró con una amplia sonrisa al concluir su intervención desde el estrado principal del templo: “Sin duda, hermanos, hay poder en el nombre del Señor Jesús.”

¿Ha meditado en el poder del Nombre?

Estoy seguro que habrá escuchado sinnúmero de testimonios similares. Todos coinciden en lo mismo: si invocamos el Nombre del Señor Jesús ocurren milagros, obtenemos protección y obtenemos salvación.

¡Realmente hay poder en ese nombre! No para convertirlo en un fetiche, como ocurría con los sicarios que –camino al sitio donde iban a delinquir— llevaban un ejemplar del Nuevo Testamento creyendo que su pecado quedaba legitimado. ¡En absoluto! Hay poder en el Nombre del Señor Jesús si creemos en Él...

En el Nombre de Jesús ocurren milagros

El amado Señor Jesucristo instruyó a los discípulos respecto a la necesidad de pedir –en su Nombre— al Padre en procura de que ocurrieran milagros. Él les dijo: “En otras palabras, si dos de ustedes en la tierra se ponen de acuerdo en pedir algo, pueden orar por eso. Mi Padre que está en el cielo se lo dará, porque donde se reúnen dos o tres en mi nombre, yo estoy allí en medio de ellos.” (Mateo 18:19, 20. La Biblia, la Palabra de Dios para todos).

¿Ha pedido hechos humanamente imposibles, invocando el Nombre del Hijo de Dios? Sin duda que no. Es muy frecuente entre los cristianos. Desconocemos lo mucho que podría ocurrir a favor nuestro, incluso cambiando circunstancias desfavorables por favorables, si tan solo aprendiéramos a pedir bien.

El Maestro alentó a su pueblo a hacerlo así: “Todo lo que ustedes pidan en mi nombre, lo haré. Así la grandeza del Padre se mostrará a través del Hijo. Yo haré lo que pidan en mi nombre.” (Juan 14:13, 14. Cf. 14:13; 15:16:16:23 La Biblia, la Palabra de Dios para todos).

Cuando pedimos algo en el Nombre del Señor Jesús, el Padre celestial recibe exaltación. Es una forma de reconocer:

1.- La grandeza de Dios.

2.- Nuestra condición de redimidos por Jesucristo.

3.- Que humanamente no podemos resolver infinidad de asuntos pero sí en el poder divino.

4.- Que confiamos en Su promesa de que responderá.

En el Nombre hay libertad espiritual

El evangelio de Marcos relata un incidente bien revelador en el que toman parte el Señor Jesús y sus discípulos: “Juan le dijo: —Maestro, vimos a alguien expulsando demonios en tu nombre y tratamos de impedírselo porque no era uno de nosotros. Pero Jesús le contestó: —Nadie que haga un milagro en mi nombre va a ponerse después a hablar mal de mí. En que no está en contra nuestra, está con nosotros.” (Marcos 9:38, 39. La Biblia, la Palabra de Dios para todos.)

El hombre al que alude Juan no formaba parte del grupo de discípulos pero es evidente que sí creía en el mover maravilloso de Jesús. Sobre esa base era que actuaba en fe. ¡Aquellos que estaban poseídos por demonios eran libres en el Nombre de Jesús!

De igual manera es en el Nombre del Hijo de Dios como se obtiene Salvación, de acuerdo con la explicación que ofreció el apóstol Pedro ante sinnúmero de autoridades en Jerusalén: “! Sólo en Jesús hay salvación! No hay otro nombre en este mundo por el cual los seres humanos podamos ser salvos.” (Hechos 4:12. La Biblia, la Palabra de Dios para todos).

No podemos desestimar el poder del Nombre de Jesús, aun cuando haya detractores. Corrobore por usted mismo qué dicen las Escrituras. Esto le llevará a creer o definitivamente a no hacerlo, pero cerciórese usted mismo por las Escrituras.

Si invocamos el Nombre no quedaremos defraudados

En cierta ocasión que viajaba hacia el Centro de Rehabilitación para Farmacodependientes de nuestra organización eclesial, quedamos literalmente varados en carretera por una tuerca que se desajustó en la estructura del motor. ¡Una ínfima tuerca! Sin embargo y aunque cualquiera podría pensar que era muy insignificante, llegó el momento de corroborar que por el contrario ¡Era muy importante!

Igual ocurre con la fe. A menos que anide en nuestro corazón y hayamos comprendido el poder ilimitado del Señor, podemos quedar a la vera de camino. No importa cuánta teología sepamos o en cuántas iglesias hayamos predicado. Si no hay fe, habremos pedido el tiempo.

La fe va ligada a la oración y justo orar— que es hablar con el Padre— no era una disciplina intrascendente en la vida de Jesús sino algo muy importante.

El autor cristiano, Mario E. Fumero, escribe: “Orar no era un asunto de liturgia o costumbre para Jesús, ni tampoco una imposición dogmática; no era una forma de atraer la atención ni el culto alrededor de él. La oración era la forma de Jesús hablar con el Padre de forma natural y espontánea.”(Mario E. Fumero. “La paternidad espiritual”. Editorial Unilit. 1996. EE.UU. Pg. 38)

Los apóstoles creían plenamente en el Nombre del Señor Jesús. Así lo demostraron en cierta ocasión cuando iban camino del Templo de Jerusalén, a las tres de la tarde. Les salió al encuentro un paralítico, de cuarenta años, a quien llevaban hasta ese lugar para que pidiera limosna.

“Entonces el hombre los miró, esperando recibir algo de ellos. Pero Pedro le dijo: —No tengo ni oro ni plata, pero lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazareth, levántate y anda. Entonces Pedro lo tomó de la mano derecha y lo levantó. De inmediato, las piernas y los pies del hombre se fortalecieron. El hombre saltó, se puso de pie y comenzó a caminar.” (Hechos 3:5-8 a. La Biblia, la Palabra de Dios para todos).

Observe que Pedro y Juan no solo tenían convicción plena de que eran simplemente instrumentos de Dios a través de los cuáles Él se movía respondiendo con milagros, liberación espiritual y salvación.

Pero hay algo interesante: no solo eran Pedro, Juan y los demás discípulos. Las propias autoridades de Jerusalén, tanto seculares como religiosas, eran conscientes de lo mucho que significaba el nombre.

Resentidos de que hubiese sido sanado el paralítico en el Nombre del Señor Jesús, los retuvieron en la cárcel y después de consultar qué hacer en ese caso, se pronunciaron con medidas restrictivas: “Para evitar que esto se siga difundiendo entre el pueblo, amenacémoslos para que dejen de hablar en el nombre de Jesús. Entonces los llamaron y les ordenaron estrictamente que no hablaran ni enseñaran en el nombre de Jesús. (Hechos 4:17, 18. La Biblia, la Palabra de Dios para todos).

¿Comprende el poder que hay en el Nombre de Jesús el Señor? Si es así, no dudo que desde hoy lo invocará, sabiendo que se libera poder a favor suyo...

Cuestionario para la profundización de la Lección 10:

Por favor, lea detenidamente los textos y postulados de cada pregunta, y teniendo a mano su libreta de apuntes, por favor, anote las respuestas:

a.- ¿Por qué podemos afirmar que hay poder en el Nombre de Jesús?

b.- ¿Comparte usted esta opinión o definitivamente no es así, y por qué razón?

c.- ¿Qué nos enseñó el Señor Jesús en cuanto a utilizar su nombre, tal como leemos en Juan 14:13, 14?

d.- ¿Qué ocurrió con quienes mencionaron el Nombre de Jesús a pesar de no ser parte de los Discípulos del Maestro (Marcos 9:38, 39)?

e.- ¿Qué nos enseña el evangelista Lucas en Hechos 4:12 en cuanto al Nombre de Jesús?

f.- Hablando del Nombre de Jesús, cuál era la actitud de los creyentes del primer siglo (Hechos 3:5-8)?

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=3144


Publicado en: Escuela de Oración

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