Fe positiva y fe negativa

No debemos temer a malas noticias.

1.- Lectura Bíblica: Salmos 112: 7, 8 a.

2.- Versículo para memorizar:

"Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve." (Hebreos 11: 1)

3.- Reflexión en la Palabra de Dios:

Frente a las circunstancias que nos rodean en cada momento, toda persona tiene dos posibilidades de reaccionar. Y se sintetiza en dos elementos:
  • Fe positiva
  • Fe negativa
La fe positiva es la que, en consonancia con Hebreos 11:1, desarrollarnos a partir de creer firmemente en lo que puede hacer el poder de Dios. Confiamos en Él y, sobre esa base, no nos importa que la embarcación esté en medio de una tormenta (Lea Marcos 4:35-40)

La fe negativa es aquella que se afinca en las circunstancias adversas y se materializa en la duda. Quien fluctúa, está vivenciando una fe negativa que nos genera temor y, éste a su vez, roba la paz interior.

Cuando confiamos en Dios, nos enseña la Biblia que tenemos tranquilidad porque nuestra fe positiva nos permite mantenernos serenos aun cuando el mundo se esté cayendo a pedazos, tal como escribe el salmista:

"No tiene miedo de malas noticias; su corazón está firme, confiado en el Señor. Su corazón está firme; no tiene miedo..."(Salmos 112: 7, 8 | Versión Popular)
Una forma sencilla de determinar nuestro grado de fe y en qué frontera se encuentra—si es positiva o negativa--, es formulándonos dos interrogantes:
  • ¿He visto antes el poder de Dios?
  • ¿Me dejaría Dios abandonado a mi suerte en las actuales circunstancias?
Si hay confianza plena en su corazón, tenga la certeza que no dudará. Por el contrario, afirmará su convicción de que el Señor se manifestará con poder. Su fe es positiva y permanecerá firme porque ha puesto su mirada en el autor y consumador de la fe, en Jesucristo (Lea Hebreos 12: 1, 2)

Si aún no ha recibido a Jesucristo como su Señor y Salvador, no deje pasar esta oportunidad. Permítale que Él obre en su vida y en la de su familia. Ábrale las puertas de su corazón.

4.- Preguntas para la discusión en grupo:

a.- ¿Qué hago cuando una tormenta toca a mí puerta?

b.- ¿Flaqueo fácilmente ante las circunstancias adversas?

c.- ¿En quién he depositado mi confianza?

d.- ¿Cuál es mi grado de fe ante los momentos críticos?

En adelante me prenderé de la mano del Señor Jesús para superar las crisis.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=10150


Publicado en: Devocionales Diarios

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