Explorar la Biblia siguiendo una ruta eficaz

(Lección 1)

La Biblia ofrece maravillosos tesoros para la vida personal y familiar

“Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia…” (2 Timoteo 3:16. La Biblia de Las Américas)

¿Cuál es su opinión respecto de la Biblia? Vamos, con sinceridad… Sí, lo más probable es que nos diga algo como: “No me gusta la Biblia; leerla me parece aburridor”, “La Biblia es para la gente que sabe mucho”, “La Biblia es muy confusa”, “Comencé alguna vez a leer la Biblia pero renuncie después del primer capítulo”.

Si usted se identifica con estas y otras opiniones, entonces este Curso es para usted. Fue diseñado para que, paso a paso, descubramos lo apasionante de ir caminando por sus líneas y no solo enriquezcamos nuestra vida personal y espiritual, sino que además nos apasionemos por su lectura. Descubrirá que profundizar en las Escrituras es algo maravilloso, y a partir de los principios que aprendemos allí, podemos ejercer una poderosa influencia entre quienes nos rodean, convirtiéndonos en poderosos instrumentos del Reino de Dios.

Usted me preguntará: ¿Por qué es importante la Biblia? Mi respuesta es sencilla: Porque a través de sus páginas Dios se revela al hombre.

En la Palabra el Señor nos enseña de qué manera caminar con Él en obediencia y santidad (Cf. Jeremías 31:31-34, Hebreos 7:22; 2 Corintios 3:6, 14)

Si me lo permite, le rengo una sugerencia: Dese usted mismo la oportunidad de explorar— junto con nosotros— ese maravilloso libro y descubrirá que hay montones de conocimientos que le servirán para aplicarlos en la vida personal, familiar, profesional, las finanzas, la salud, la sanidad emocional… y la lista puede ser muy extensa.

De un libro aburrido a un texto fácil de leer

No dudo que en su proceso de difusión, el conjunto de Escrituras que hoy conocemos como la Biblia, debió lucir como algo aterrador y hasta difícil de leer. ¡Imagínese usted! Una sucesión de textos que no se sabía a cierta dónde iniciaban y dónde terminaban antes de dar lugar a un nuevo tema.

Este inconveniente se resolvió en parte cuando dos eruditos bíblicos entraron en escena: Esteban Langton y Roberto Sthephanus.

Esteban Langton fue arzobispo de Canterbury, en Inglaterra, y se dio a la tarea de dividir la Biblia en capítulos, en el año 1220 d.C.; por su parte Roberto Sthephanus, la dividió en versículos en el año 1551 d.C., en Francia, en donde dicho sea de paso se imprimió el primer ejemplar de la Biblia con capítulos y versículos, cuatro años después, y se le conoció como la Vulgata Latina.

Los idiomas originales de la Biblia

Si ha tenido una aproximación a las Escrituras, sin duda sabrá que originalmente se escribió en hebreo, arameo y griego, pero como me ocurrió a mí, resultó enriquecedor saber que en el tiempo del ministerio terrenal del Señor Jesús se hablaban varios idiomas: Hebreo, griego y arameo, los cuales dominaba nuestro amado Maestro así como sus discípulos. El latín que era el habla común de los romanos, no tuvo tanta influencia en aquellos tiempos, particularmente entre los judíos; de hecho llegó a convertirse en una lengua muerta.

Inspiración y revelación

Cuando vamos a las Escrituras entendemos que en su redacción— por más de 40 hombres en diferentes escenarios y tiempos aislados— se conjugaron dos elementos fundamentales: Inspiración y revelación.

El Señor utilizó hombres y mujeres que dispusieron su corazón, que se constituyeron en instrumentos útiles en sus manos (Job 33:8; 2 Timoteo 3:169

Si usted desea servir al Señor, debe constituirse en un vaso que Dios pueda utilizar para transmitirle a las multitudes— por diferentes medios: físicos y virtuales— el poderoso y transformador mensaje de Jesucristo que hallamos en la Biblia.

Nuestro amado Hacedor respetó el estilo de cada autor, porque Él siempre es respetuoso de la individualidad, pero igual, los uso como vehículos para alcanzar multitudes.  Y desea hacerlo con usted si le abre las puertas de su corazón para ayudarle a extender el reino (Cf. 2 Pedro 1:20, 21; 2 Samuel 23:1, 2)

Le animamos a tomar este curso en la certeza de que no se arrepentirá. Él, nuestro poderoso Hacedor, cosa cosas inverosímiles y puedo asegurarle que en Sus manos, podrá ser clave en la difusión de las Buenas Nuevas. El primer paso es profundizar en el mensaje de la Biblia para poder transmitirlo… ¡Bienvenido!

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=1921


Publicado en: Escuela Bíblica Ministerial

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