El amor conyugal se alimenta cada día

Es esencial evaluar nuestra relación de pareja y a nivel familiar

1.- Lectura Bíblica: 1 Pedro 1:22; Romanos 12:10; Proverbios 19:2, 3

2.- Meditación familiar:

Ya no amo a mi esposa. Quiero separarme.”. Ricardo lo dijo serio, impasible. La mañana estaba fría. El sol apenas se encumbraba perezoso en las montañas y la ciudad despertaba, como de costumbre, con el atafago de miles de personas presurosas rumbo a su trabajo.

El joven ejecutivo no había podido conciliar el sueño después de su decisión. Esa fue la razón para encontrarnos tan de mañana en la oficina para beber con sorbos cortos, un cafecito tinto. “Siento que no puedo pasar un día más al lado de Claudia”, dijo.

La crisis llevaba un año. Las discusiones, no ponerse de acuerdo en aspectos elementales como el manejo de las finanzas y la educación de los hijos, fueron minando la relación. De las discusiones pasaron a las agresiones verbales hasta las dos ocasiones, aisladas, en las que llegaron a los ataques físicos mutuos.

¿Conoce casos así? Sin duda. Los protagonizan personas que de la noche a la mañana sienten que el amor se acabó.

Olvidan que mantener vivo el amor es un trabajo que demanda esfuerzo y compromiso diariamente. Y no es asunto de una sola persona sino de los dos componentes de la pareja. El amor se alimenta cada día. Se alimenta con la disposición del corazón. Se nutre con la valoración de lo positivo de la otra persona.

El autor, Stephen R. Covey, escribe: “Cualquier matrimonio o familia con éxito requiere trabajo. No se da por accidente, es cuestión de logro. Requiere esfuerzo y sacrificio. Demanda saber que “en lo bueno y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, por todas los días de una vida; amar es un verbo para vivirlo.” (Stephen R. Covey. “Los 7 hábitos de las familias altamente efectivas”. Editorial Grijalbo. 1988. México. Pg. 56)

Tenga presente que hoy y siempre es más difícil romper una relación que arreglarla. Todos a su alrededor se irán, pero jamás su familia que generalmente, lo acompañará. Amarlos, por tanto, parte de una decisión. Demanda tres elementos claves: Compromiso, esfuerzo y perseverancia. Alimentamos el amor diariamente peo al mismo tiempo lo afianzamos con armonía, disposición de diálogo, tolerancia y comprensión. Es lo que nos permite crecer cada día a nivel personal, espiritual y familiar.

El amor a nuestra familia, en la relación de pareja y con quienes nos rodean, debe constituir un distintivo de hombres y mujeres renovados en la fe, en su forma de pensar y de actuar. El apóstol Pedro escribió en el primer siglo: “Ahora ustedes, al obedecer al mensaje de la verdad, se han purificado para amar sinceramente a los hermanos. Así que deben amarse unos a otros con corazón puro y con todas sus fuerzas.” (1 Pedro 1:22. Versión Dios habla hoy)

Resulta valioso el énfasis que hace Pedro en las palabras amar sinceramente. Ese amor sincero toma forma en un corazón en el que le permitimos a Dios obrar.

El asunto lo explica mejor el apóstol Pablo cuando escribió a los creyentes de Roma: “Amaos de corazón unos a otros como hermanos y que cada uno aprecie a los otros más que a sí mismo.” (Romanos 12:10)

Amar es una decisión que va ligada de la mano con un imperativo. Y no podemos cargar sobre nuestros hombros la responsabilidad de haber dejado morir el matrimonio. La decisión de fortalecer la relación es suya y mía hoy.

No podría concluir sin contarle que Ricardo y Laura lograron restaurar su relación gracias a un compromiso mutuo.

Si no ha recibido a Jesús como Señor y Salvador, hoy es el día para que tome la decisión. Podemos asegurarle que tomados de la mano del Maestro podrá emprender el proceso de crecimiento personal, espiritual y familiar que tanto ha anhelado. Decídase hoy por Jesucristo.

3.- Oración familiar:

“Amado Dios, te damos gracias en este nuevo día por la posibilidad que tenemos de amarnos como pareja y de hacer nuestro mayor esfuerzo para construir nuestra relación, con amor, comprensión y tolerancia. Te pedimos que nos concedas la sabiduría necesaria para identificar cuanto estamos fallando y la forma apropiada— conforme a tu voluntad— para aplicar correctivos. En tus manos sometemos nuestro hogar. Amén”

4.- Una Meta familiar para hoy:

Le pediré a Dios la sabiduría que necesito cada día para resolver los problemas a nivel de pareja y con la familia.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=3155


Publicado en: Altar Familiar

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