Dios siempre abre nuevas puertas

Si lo pedimos, Dios abrirá nuevas puertas.

Es probable que alguna vez sintió que una puerta se cerró ante sus ojos.

Tal vez se quedó sin empleo, alguien en quien depositaba su confianza lo desilusión, o simplemente, aquello que creía le daba solidez— bien fuera económica, social o familiar —, se desmoronó inevitablemente.

A todos nos ha ocurrido alguna vez. Usted no es la única persona que se ha encontrado en medio de la encrucijada, y lo más probable es que no será la última.

Pues bien, como nos identificamos en ese común denominador de experimentar vacío y desaliento cuando creemos que se cerraron todas las posibilidades, le tengo una buena noticia: Dios siempre nos abre nuevas puertas.

Una escena que grafica este principio, la hallamos en el momento en el que el pueblo de Israel cruzó el río Jordán y llegó a Canaán. Se cerró una puerta, pero se abrió otra mucho más grande.

En la Biblia leemos lo siguiente:

“Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó. Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas. Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.” (Josué 5:10-12.)

Por favor preste atención: Cesó el maná al que estaban acostumbrados después de muchos años de atravesar el desierto, pero comenzaron a alimentarse con los frutos de la tierra de Canaán, que ni siquiera habían sembrado y cosechado.

Podemos asegurar, sin temor a equívocos, que nuestro amado Dios es el Dios de las puertas nuevas.

Él nos ama y desea siempre lo mejor para nosotros. Por ese motivo cuando creemos haber llegado al límite de nuestras fuerzas, descubrimos que el Señor está allí para ayudarnos.

Al comenzar un nuevo día, una nueva semana, un nuevo mes o quizá un nuevo año, tenga presente que nuestro Padre nos abre siempre nuevas puertas. La victoria está asegurada.

Si aún no ha recibido a Jesucristo como su  Señor y Salvador, hoy es el día para que lo haga. Él transformará su vida personal, espiritual y familiar.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=9835


Publicado en: Reflexiones

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