Decídase a marcar la diferencia

Estamos llamados a marcar la diferencia.

1.- Lectura Bíblica: Mateo 5: 13.

2.- Meditación familiar:

Hay tres preguntas que quizá nos formulamos con frecuencia: ¿Por qué debo marcar la diferencia? ¿Cómo debo marcar la diferencia? Y, ¿para qué debo marcar la diferencia? Despejar estos interrogantes determinará un antes y un después en nuestra existencia.

El Señor Jesús se refirió al asunto como leemos en Mateo 5:13:

“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.”

Sobre esa base, ¿por qué marcar la diferencia? Porque cuando asumimos esa decisión, ejercemos una poderosa influencia entre quienes nos rodean: cónyuge, hijos y, en general, las personas con las que interactuamos.

¿Cómo marcamos la diferencia? Haciendo un alto en el camino y revisando, con honestidad y sensatez, cuáles son nuestros aciertos y desaciertos. Dar este paso nos permite imprimir cambios sustanciales en nuestra forma de pensar y actuar.

Y, en tercer lugar: ¿Para qué marcar la diferencia? Cuando nos movemos alrededor de nuevos principios y valores— generalmente tomados de la Palabra de Dios —, los resultados son diferentes: en las relaciones interpersonales y en la conquista de metas y logros.

De hecho, los pequeños cambios que introducimos en nuestra existencia, contribuyen decididamente a la transformación de la sociedad.

El libro de los triunfadores que es la Biblia, nos relata sobre hombres como Abraham, Noé, José, Josué, Elías y Eliseo— entre otros —, que marcaron la diferencia.

Es cierto que cometieron errores, pero su desenvolvimiento trajo transformaciones profundas allí donde se encontraban.

¡Hoy es el día de emprender el cambio para marcar la diferencia! ¿De qué manera? Abriéndole las puertas de su corazón a Jesucristo como su único y suficiente Salvador. De su mano, emprenderá el maravilloso camino hacia el cambio a nivel personal, espiritual y familiar.

3.- Oración familiar:

“Gracias amado Dios por hablarme a través de Tu Palabra. Reconozco que en mi vida son necesarios cambios, tanto en la forma como pienso, así como en mis actuaciones. Admito que fallo, pero también soy consciente que necesito cambiar. Ayúdame en ese proceso. Me prendo de tu mano para que me guíes. Amén”

4.- Una meta familiar para hoy:

Decido emprender un proceso de cambio que me permita marcar la diferencia en la familia y donde quiera que me desenvuelva.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=10283


Publicado en: Altar Familiar

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