Consagración es rendir nuestra vida a Dios

(Lección 7 – Nivel 5)

Consagrarnos a Dios es rendirnos a Él y permitirle que nos transforme

Vivir a Cristo mediante el discipulado es el camino para experimentar  una transformación permanente.  Es una consecuencia apenas natural cuando marchamos de la mano del Maestro.

No es algo que se produce de la noche a la mañana; es un proceso. Y en ese proceso, crecemos.

De la mano con esos cambios que se operan interiormente, está el hecho de que tenemos asegurada la vida eterna. El apóstol Pablo lo describe así en la carta que dirigió a los creyentes de Roma: “Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección…” (Romanos 6:5)

Desde esa perspectiva, lo que vivimos en el presente es una escuela. Es un período relativamente corto, así vivamos cien años, frente a lo ilimitado que es la eternidad.

Y algo más: Si cambiamos en nuestro tránsito terrenal es para disfrutar cada instante de nuestra vida.

Cuidar nuestra vida cristiana

Si tomamos conciencia del hecho de que ser transformados hoy, ahora, nos llevará a una vida plena, asumimos la decisión y el compromiso de permitirle a  Dios reine en nuestro ser.

Lo hacemos más que como una obligación, como una demostración de amor hacia nuestro Padre celestial. Sobre esa base, no es una carga. Es una determinación en la que estamos llamados a perseverar.

El apóstol Pablo abordó el asunto cuando instruyó a los cristianos del primer siglo y también a nosotros: “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias;  ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.” (Romanos 6:12, 13)

Vivir diariamente para Dios nos lleva a examinar los pensamientos y acciones y a desechar todo aquello que no honra al Padre.

En esencia hemos muerto al pecado y renacido. Ese proceso nos lleva a asumir la consagración como un principio en el que nos mantenemos siempre.

La consagración, una satisfacción

Consagrarnos a Dios no debería ser una carga; por el contrario, si lo miramos con sinceridad, descubriremos que es una decisión que nos satisface. Es una demostración  de nuestro amor a Dios, quien nos amó primero y lo hizo evidente al sacrificar a Su Hijo Jesús en la cruz para perdonar nuestros pecados.

Las Escrituras nos brindan una apreciación del nuevo compromiso que nos asiste como discípulos de Jesús: “Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia.” (Romanos 6:19)

Ya no vivimos para nosotros, vivimos para Dios. Y si vivimos para Dios, debemos movernos conforme a Su voluntad, con pensamientos y acciones que lo honren y glorifiquen.

¿Qué hacer si sentimos que es difícil vivir como cristianos? Depender de Dios en todo momento.

El apóstol Pablo nos anima a creer que el Señor estará siempre con nosotros para ayudarnos en el proceso: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:19)

El paso primordial que debemos dar, es la consagración. Disponer nuestro corazón para Dios. Si dependemos de Él, Él hará el resto.

Tenga presente en todo momento que ser cristiano no es difícil, y por el contrario, es una experiencia maravillosa de crecimiento personal, espiritual y familiar, tomados de la mano del Señor Jesús. ¡No se desprenda jamás de la mano de Jesucristo!

Preguntas para auto evaluar su avance como Discípulo de Jesús:

Le invitamos esta semana a repasar la Lección y responder los siguientes interrogantes, que le ayudarán a profundizar en las enseñanzas y a tornarlas prácticas en su vida diaria:

a.- ¿Qué significa para usted la vida presente frente a la eternidad que viviremos con Cristo?

b.- ¿Qué promesa maravillosa encontramos en Romanos 6:5?

c.- Lea Romanos 6:12, 13. Reflexione en el texto. ¿Què significa para su vida?

d.- ¿Debería la consagración convertirse en una carga?

e.- De acuerdo con Romanos 6:19, ¿qué disposición debemos abordar los discípulos de Jesús?

f.- ¿Cuál debe ser la diferencia entre nuestra vida pasada y el presente con Cristo Jesús morando en nuestro corazón (Romanos 6:19)?

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=8967


Publicado en: Escuela de Discipulado

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