Conforme un equipo de liberación

(Lección 7 – Nivel 1)

La Biblia enseña cómo debe ser un ministro de liberación

El servicio avanzaba con mucho entusiasmo. Cánticos, aleluyas en el ambiente, uno que otro “Amén” gozoso y el grupo de alabanza en uno de los mejores momentos, rindiendo todos sus talentos al Señor Jesús.

En medio de la concurrencia una mujer gritó. Un sonido lastimero. Un silencio que se podía palpar, invadió el templo. Los gruñidos y blasfemias de la señora proseguían. Dos ujieres le condujeron al cuarto de oración. Rápidamente cinco cristianos se dieron cita en el lugar. Cada uno gritaba y ordenaba una cosa diferente. Hasta el mismo diablo que iba a ser expulsado, estaba confundido. ¡No sabía a quién prestarle atención!

El pastor intervino, apenas se desocupó. “Por favor, hermanos: Dios es un Dios de orden. Hay autoridad en el creyente, pero debemos ministrar con orden.”

Nadie dijo nada, pero el diácono Rafael salió a casa, presuroso, para cuestionar al pastor, argumentando que no se les permitía ejercer el ministerio.

Fueron necesarias varias reuniones para que quedara claro entre los miembros de la congregación, que ministrar liberación a los cautivos no era tanto como gritar y ordenarle al demonio que se fuera, sino que los propios ministros debían estar debidamente preparados, trabajar como equipo y reunir las características propias de un cristiano comprometido.

Ministros preparados para la liberación

Todos los cristianos fuimos llamados a librar la batalla contra el mundo de las tinieblas, hasta alcanzar la victoria; sin embargo, el Adversario es muy hábil y conoce quién es quién. Por esa razón es fundamental que estemos debidamente preparados.

La autora y evangelista, Mary K. Baxter, señala que: “Se requiere un entrenamiento riguroso, la experiencia y la determinación de soldados armados para emprender un combate espiritual hasta obtener la victoria. Yo me pregunto cuántos veteranos de combate estarían dispuestos a contarle a usted las historias de soldados caídos que llegaron a ser complacientes y dejaron de vigilar después de haber estado en el campo de batalla por algún tiempo. De igual manera en el reino de lo espiritual sinnúmero de ellos han sido “heridos” o “muertos” porque pensaron que, puesto que lo habían logrado hasta ahora, el resto del camino sería fácil. El cristiano no podrá sobrevivir a menos que se ponga toda la armadura de Dios para la guerra espiritual, no nos expondremos a un riesgo innecesario.” (Baxter, May K., “Una revelación divina sobre la guerra espiritual”. 1991, páginas 89, 90)

En todos los casos y dependiendo del caso que amerite liberación, el esquema de cuántos participarán, puede variar pero generalmente un Equipo lo integran de cuatro a cinco personas y en el momento de impartir instrucciones, es recomendable que lo hagan una o dos personas únicamente. Lo que puede ocurrir es que todos sientan “que el Espíritu Santo les está guiando sobre qué hacer”, y además de confusión, reine la dispersión de esfuerzos.

Es necesario reafirmar que a una mujer no deben ministrarla hombres únicamente y viceversa. Es necesario que en el equipo haya hombres y mujeres.

¿Qué hacer cuando se está ministrando? Es esencial que primen las siguientes características del equipo:

  1. Sujeción al líder o líderes que estén al frente ministrando liberación.
  2. Ser sensibles y obedientes a la voz del Espíritu Santo
  3. Unidad en el equipo, ni críticas ni envidia a quien esté liderando, porque Satanás toma ventaja de la disensión.
  4. Tener claro que el Adversario y sus huestes son nuestros enemigos, ya que el diablo sólo vino a “…matar, hurtar y destruir…” a la creación de Dios: usted y yo, y que sólo nuestro amado Señor Jesús vino a traer vida, y vida en abundancia (Cf. Juan 10:10)
  5. Ministrar bajo el convencimiento que nos movemos en la autoridad de Jesucristo y que “…para esto ha venido el Hijo de Dios: para deshacer lo hecho por el diablo.” (1 Juan 3:8, versión Dios habla hoy)
  6. No temer, bajo el convencimiento de que Satanás “…el que manda en este mundo… ya ha sido condenado.” (Juan 16:11, versión Dios habla hoy)
  7. Como cristianos y cristianas, tener el convencimiento de que tenemos autoridad y pleno respaldo del Señor Jesús, tal como Él lo enseñó a sus discípulos: “Os he dado poder para que pisoteéis serpientes y alacranes, y para que triunféis sobre toda la fuerza del enemigo sin sufrir ningún daño.” (Lucas 10:19, versión Dios habla hoy)

Satanás es muy hábil para engañar. Recuerdo en cierta ocasión que un grupo de hermanos estaba ministrando liberación a una joven endemoniada. Era domingo y teníamos dos servicios matinales, por lo que iba de un lado a otro. Al dirigirme a un piso superior, la persona endemoniada me miró fijamente: “Pastor Fernando— dijo el demonio a través de ella — : Usted es más comprensivo. Dígales que no estoy endemoniada sino con un problema mental. Dígaselos, por favor, a usted la prestarán atención.”

Personalmente debo confesar que dudé por unos segundos. Me asaltó la inquietud que no se tratara de alguien con problemas mentales, como decía en efecto. Cuando me acerqué a ministrarle, me miró con odio y evidenció que había utilizado una estrategia para procurar que se le dejara de ordenar a los demonios que salieran de ella.

Ahora, quienes forman parte del Equipo deben tener claridad en tres aspectos esenciales:

1.- Sacar tiempo para el Ministerio

Ser cristiano comprometido en el Ministerio de Intercesión y Guerra Espiritual demanda nuestra consagración y dedicación al Reino de Dios, sin estar preocupados por el paso del tiempo. No se ejerce liberación de los cautivos para obtener visibilización al interior de la iglesia ni para alimentar el orgullo propio. Nuestro amado Salvador Jesús pasaba mucho tiempo ocupado en el ministerio, sin buscar reconocimiento: “De allí pasó Jesús a la región de Tiro. Entró en una casa sin querer que se supiera, pero no pudo ocultarlo.” (Marcos 7:24, versión Dios habla hoy)

2.- Disposición y fortaleza para ser guerreros

No es asunto de involucrarse en el ministerio y luego sacar excusas. Hay que ser batalladores constantes, decididos, sabiendo que el Reino de Dios lo arrebatan los valientes. Sabemos que hay autoridad en nuestras vidas para ministrar y es menester hacerlo: “También expulsaron muchos demonios y sanaron a muchos enfermos ungiéndolos con aceite.” (Marcos 6:13, versión Dios habla hoy)

3.- Perseverancia en el ministerio

Hay quienes ante las primeras arremetidas del enemigo, antes que confrontarlo y echarlo fuera en el nombre de Jesucristo, salen corriendo buscando ayuda. Usted y yo como guerreros de intercesión seguimos adelante, perseverando, como enseñó el Señor Jesús: “Jesús les contó una parábola para enseñarles que debían orar siempre y no desanimarse.” (Lucas 18:1, versión Dios habla hoy)

Vistiendo la armadura de Dios

Para el cristiano que asume su reto como Ministro de Liberación y quienes le acompañarán en el equipo, es esencial que vista la armadura, descrita en Efesios 6:13-18. Recuerde que no es una cobertura que nos colocamos cuando vamos a ir a la batalla, sino que se fortalece en nuestras vivencias diarias, con una dependencia de nuestro amado Dios y Padre celestial. Cuando estamos debidamente cubiertos, los ataques y dardos del enemigo no podrán afectarnos.

El apóstol Pablo instruyó al respecto, con los siguientes términos: “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar.” (Efesios 6:13) No podemos desconocer que, tal como lo aprendemos en Efesios 5.16, los días son malos y debemos estar preparados siempre.

El objetivo de colocarnos la armadura es que podamos estar firmes (Cf. Efesios 5.14) para la batalla que libramos contra Satanás y sus huestes en el mundo espiritual de maldad. Recuerde que tal como lo advierte el apóstol Pablo: Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar aquel que lo tomo por soldado.” (2 Timoteo 2:4)

La lucha es constante, y debemos estar inmersos en ella, hasta que regrese nuestro amado Señor y Salvador Jesucristo.

Para tener una comprensión mayor de qué es y qué significa la armadura del cristiano, la describimos en el siguiente cuadro:

LA ARMADURA DEL CRISTIANO PARA LA BATALLA ESPIRITUAL (Efesios 6:13-18)
COMPONENTE FUNCION
CINTURON (Efesios 6:14b) Ceñidos los lomos con la verdad. Todo cristiano que desea ganar la batalla contra el enemigo debe de comenzar con la verdad.

En Proverbios 23:23 dice: “compra la verdad y no la vendas”. La verdad es Cristo, La verdad no es un destino, ES UN CAMINO. La verdad es el evangelio. La verdad es la base principal del creyente.

Andar en mentira es andar en pecado. Desechando toda mentira que interfiere en la ministración.
LA CORAZA (Efesios 6:14c) Vestidos con la coraza de Justicia. Uno de los requerimientos más importantes para el creyente es la Justicia. Justicia es símbolo de santidad, de vida (esta sobre el corazón y los órganos vitales), de rectitud. La Justicia es una característica de Dios, la cual el creyente debe poseer.-

Filipenses 1:11 dice "llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios".

Es un mandamiento buscar y obtener la justicia de Dios. "Buscad primeramente el reino de Dios y su Justicia". La justicia en el creyente le ayuda a andar en amor. (I Corintios 13)
EL CALZADO (Efesios 6:15 ) Simboliza firmeza espiritual . El Cristiano está mandado a “estar firme”. Este calzado especial del soldado romano, estaba diseñado con ganchos especiales para lograr eso mismo, para que el cristiano no caiga. También se presenta como uno que está listo para llevar el mensaje del evangelio.

Calzados los pies con el apresto de la paz. El creyente debe de estar siempre preparado para llevar el evangelio de Cristo el cual es paz.

Jesucristo dijo: “Mi paz os dejo, mi paz os doy, no como el mundo la da yo os la doy" . Es interesante ver como en medio de la lucha y la batalla, se espera que el cristiano tenga y lleve las buenas nuevas de paz a otros. Esto es agradable ante Dios. (Cf. Isaías 52:7)
EL ESCUDO (Efesios 6:16 ) Sobre todo, tomad el escudo de la fe para apagar los dardos del maligno. La fe es un arma de defensa y protección para el creyente. Y es un requerimiento para todos los que son cristianos. Hay versos bíblicos que sin duda nos motivan a tener fe:

a. “Sin fe es imposible agradar a Dios”.

b. Es pues la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Hebreos 11:1.

c. Un poco de fe mueve montanas.

d. Ejemplos de vencedores de la fe: Hebreos 11
EL YELMO (CASCO) El yelmo (casco) cubre la cabeza. Pablo le esta hablando a los creyentes para que no dejen que el diablo ponga dudas en su cabeza acerca de su salvación y pensamientos inicuos que lo alejen de Dios. Muchas de las batallas del cristiano son libradas en la mente. Con el casco sobre su cabeza tipo espiritual de la esperanza de salvación. I Tes. 5:8. En medio de una guerra espiritual el cristiano debe de tener la seguridad de su salvación. En tiempos difíciles es fácil el dudar de nuestra salvación y podemos a llegar a creer que no somos salvos.
LA ESPADA (Efesios 6:17b) Tomad la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. La espada es la única arma de ofensa del cristiano, La Biblia. Es necesario que el cristiano conozca la Palabra de Dios para que pueda atacar al enemigo cuando llegue el día malo, sepa usar la verdad de la Palabra para derrocar las fortalezas del enemigo. La Palabra de Dios sirve tanto de aliento para el creyente como para atacar al enemigo.
LA ORACIÓN (Efesios 6:18 a) Orando en todo tiempo. El creyente esta llamado a orar sin cesar. Cuando Pablo comienza a hablar acerca de la lucha espiritual, no ordena a buscar la fortaleza en el Señor y en el poder de su fuerza. La oración constante es la única manera en la cual el creyente puede fortalecerse espiritualmente. La oración debe de estar presente antes, durante y después de la batalla espiritual.
VELAR SIEMPRE (Efesios 6:18b) Velando con perseverancia y suplica por los santos . La vigilancia es muy importante en la vida del soldado. Un soldado (ejercito) que esta en vela, no podrá ser sorprendido y destruido fácilmente. El creyente que está en continua vigilancia podrá identificar cuando el enemigo esta planeando un ataque y/ o se dará cuenta cuando está siendo atacado, y podrá rápidamente contra-atacar.

Usted como ministro de liberación junto con su equipo, deben avanzar juntos, en victoria, tomados de la mano del Señor Jesús que es nuestro poderoso capitán, vestidos siempre con la armadura de Dios provista para el triunfo del cristiano. Recuerde el texto que debe siempre animarnos en esta labor: “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.” (2 Corintios 10:3-5)

Si estamos preparados apropiadamente, tenemos asegurada la victoria en estas batallas por traer libertad a los cautivos en el nombre y el poder de Jesucristo.

1.- Versículo para memorizar:

“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar.” (Efesios 6:13)

Ejercicios para realizar durante la semana:

2.- ¿Por qué el cristiano debe vestir la Armadura que describe Efesios 6.13-18?

3.- ¿Qué entiende usted por días malos según la descripción de Efesios 5.16?

4.- ¿Por qué los cristianos libramos las batallas con las armas espirituales cuando nos enfrentamos al mundo de las tinieblas (Cf. 2 Corintios 10:3-5)?

5.- ¿Por qué razón cuando se ministra liberación espiritual a una persona cautiva, no todos a la vez deberían intervenir?

6.- ¿Por qué razón quienes participan en la liberación de alguien cautivo, deben sujetarse a quien lidera el Equipo?

7.- ¿Cuál es la razón para que en el momento de la ministración seamos sensibles a la voz del Espíritu Santo?

8.- ¿Por qué tenemos que tener plena confianza los cristianos respecto a que Satanás está vencido?

9.- ¿A qué se refiere Lucas 10:19 cuando habla de la autoridad del cristiano?

Preguntas para discusión en grupo:

10.- ¿Podrían mencionar como grupo algunos de los componentes de la armadura de Dios para el cristiano y de qué manera ayudan en la batalla espiritual?

11.- Cuando leemos 2 Timoteo 2:4, aprendemos cuál debe ser la actitud de un soldado. Cómo soldados de Cristo, ¿qué actitud vemos que asumimos nosotros y nuestros hermanos en la batalla espiritual.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=6888


Publicado en: Guerra Espiritual

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