Confíe en Dios para vencer en todas las batallas

(Introducción – Nivel 5)

Si deseamos experimentar crecimiento como Discípulos es necesario confiar en Dios

Miró con una mezcla de emoción y temor el panorama que se abría ante sus ojos. Cuatro mil metros abajo el verde de los campos, un río que serpenteaba más allá y las montañas en la distancia, componían un cuadro hermoso. El sonido de viento por momentos lo ensordecía. Se ubicó sobre el borde del globo aerostático y saltó al vacío... sin paracaídas.

Fueron los cuarenta segundos más fugaces y llenos de adrenalina en toda su vida. El deportista extremo, Antti Pendikainen, confesaría después, que mil imágenes pasaron por su cabeza cuando caía a una velocidad extraordinaria.

Poco después, dos compañeros suyos que portaban paracaídas lo rescataron y, finalmente, cayó en un campo sembrado.

Pensé en la vida y en la muerte, en cuestión de segundos. Pero todo salió bien. — , dijo a un periodista que difundió en el noticiario el vídeo que Pendikainen subió a Youtube.

Los dos deportistas que lo auxiliaron, también sudaron petróleo. Pendikainen caía hacia la tierra muy rápido pero lograron engancharlo antes de tocar tierra, para salvarle la vida.

¿Qué palabra podría describir la hazaña de este deportista filipino? Piénselo por algunos minutos. ¿Lo hizo? Probablemente coincida conmigo en que el término que se podría atribuir a su decisión es confianza.

El fundamento de un Discípulo que expresa crecimiento permanente en Dios, es la confianza plena de que no avanza por sus propios méritos sino por lo que Él hizo a través de Su Hijo Jesús, quien murió en la cruz pero resucitó para darnos la victoria en las batallas que libramos cada día.

Morir para vivir

La única forma de vencer las batallas diarias, en las que abundan las tentaciones, las presiones de quienes nos rodean y, por momentos períodos de desierto y desaliento, es morir a nuestro yo.

El ego es uno de nuestros mayores problemas. Obramos, en la mayoría de los casos, movidos por el qué dirán o, simplemente, para imponer nuestra voluntad.

Renunciar a nosotros y permitir que Cristo ocupe el primer lugar, es el paso que todo Discípulo debe dar como enseñó con su propia vida el apóstol Pablo: "Mi antiguo yo ha sido crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Así que vivo en este cuerpo terrenal confiando en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gálatas 2:20. NTV)

Mor al yo es renunciar, pero al mismo tiempo, demostrar plena confianza en que Dios tomará el control de nuestra forma de pensar y de actuar, y nos llevará siempre a nuevos niveles de cambio y crecimiento. Es tanto como dar ese salto al vacío que hizo el deportista filipino Antti Pendikainen. No movernos tanto en la lógica sino confiar plenamente que Dios tiene el control de todo.

No hay razón para seguir caminando en derrota. Si ocurre, es porque deseamos seguir al mando de todo y no renunciamos al timón para que Dios lo tome en sus manos.

Una decisión: Permanecer en Él

Si alguien le dijo alguna vez que ser cristiano era fácil, no le mostró la otra cara de la moneda. En realidad es un viaje extraordinario hacia el cambio y crecimiento permanentes. Y en el trayecto, encontramos obstáculos que acompasamos con la ayuda oportuna y eficaz de nuestro amado Salvador, el Señor Jesús.

El apóstol Pablo experimentó ese trasegar, y aprendió a disfrutar los períodos de alegría pero también, los momentos de lucha.

Bajo ese convencimiento, escribió a los creyentes de Filipos: "Quiero conocer a Cristo y experimentar el gran poder que lo levantó de los muertos. ¡Quiero sufrir con él y participar de su muerte, para poder experimentar, de una u otra manera, la resurrección de los muertos!” (Filipenses 3:10 11. NTV)

Permítanos enfatizar que Pablo vivió tiempos difíciles, pero decidió avanzar, poniendo su mirada en Aquél que lo llamó a ser un proclamador del Reino. Fue así como pudo escribir: "Sin embargo, lo que ahora sufrimos no es nada comparado con la gloria que él nos revelará más adelante.” (Romanos 8:18. NTV)

Como Discípulos de Cristo, la principal motivación debe estar orientada a vivir para Él cada instante, único e irrepetible. No dejarnos vencer por las dificultades y disponernos a dar nuevos pasos, convencidos de que la victoria es la meta final que logramos con Su divina ayuda.

Crecer en el Discipulado es un proceso que se enriquece con las vivencias del día a día. ¿Y cuándo llegamos a ser verdaderamente vencedores? Cuando le damos el primer lugar a Cristo en nuestra vida, y en la de quienes integran nuestra familia.

Nacidos para vencer

Quizá nos diga: “Pero si soy un pecador. Cada día lucho con mi naturaleza. ¿Cómo puedo ser un vencedor?” El primer concepto que debe reconsiderar es que Dios lo mira hoy como alguien justo por sus propios méritos. ¡Tremendo error! Él nos ve justificados en Su Presencia por la obra redentora que hizo Jesús en la cruz.

El asunto lo explicó el apóstol Pablo de una manera práctica cuando escribió a los creyentes de Roma: "Entonces, como se nos declaró justos a los ojos de Dios por la sangre de Cristo, con toda seguridad él nos salvará de la condenación de Dios. Pues, como nuestra amistad con Dios quedó restablecida por la muerte de su Hijo cuando todavía éramos sus enemigos, con toda seguridad seremos salvos por la vida de su Hijo.” (Romanos 5:9, 10. NTV. Cp. 3:24-26)

Ahora Dios nos mira como hombres y mujeres limpios de toda culpa, por la sangre de Su Hijo. Fueron Su amor y misericordia las que lo hicieron posible.

Cuando satanás le hable al oído y le recuerde todos sus pecados del ayer, dígale que ya usted fue perdonado por Dios gracias a Jesucristo, y que tiene ahora una nueva oportunidad. Y esa oportunidad la vivirá plenamente caminando de Su mano como un Discípulo.

Le damos la bienvenida a otro nivel de la Escuela de Discipulado. Podemos asegurarle que en las Lecciones sucesivas, aprenderá Lecciones que le permitirán experimentar un crecimiento diario y victorioso. ¡Emprendamos el maravilloso viaje...!

Nota Importante: Una vez termine todas las Lecciones del Quinto Nivel de Discipulado, podrá descargar el material en formato de libro electrónico (PDF)

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=7836


Publicado en: Escuela de Discipulado | Escuelas

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