¿Cómo es una familia edificada sobre la roca?

En la Biblia aprendemos 3 principios para fundamentar la familia sobre la roca

1.- Lectura Bíblica: Lucas 6:46-49

2.- Objetivos:

2.1.- Que al término de la reunión del Grupo Familiar los participantes descubran por qué razón es importante edificar la casa sobre la roca.

2.2.- Que al término de la reunión del Grupo Familiar los participantes descubran cómo edificar la casa sobre la roca.

2.2.- Que al término de la reunión del Grupo Familiar los participantes descubran qué ocurre cuando no edificamos la casa sobre la roca.

3.- Desarrollo del tema:

¿Cómo anda nuestra relación personal con Dios, pero también, a nivel familia? No se trata de un interrogante sencillo. Por el contrario, si hacemos un alto en el camino y con ayuda del Señor identificamos en qué debemos cambiar, empezaremos el proceso de mejoramiento al que nos llama la Palabra.

Infinidad de personas enfrentan situaciones críticas debido a que no se auto evalúan, y de otra parte, porque no permiten que Dios reine en su existencia y en el hogar, de tal manera que puedan ser transformadas.

La única solución es fundamentarnos en Cristo. Que Él sea el cimiento de nuestra existencia.

Cuando leemos el pasaje del evangelista Lucas, capítulo 6, versículos del 46 al 49, aprendemos 3 principios maravillosos respecto a cómo edificar una familia sobre la roca.

3.1.- Una familia fundamentada sobre la roca se edifica desechando la religiosidad.

Infinidad de personas están ocupadas en ir al servicio dominical, aprenderse los coros, recitar versículos de la Biblia de memoria e, incluso, asumir un lenguaje evangélico. De lo que no se ocupan, lamentablemente, es de vivir a Cristo diariamente.

El Señor Jesús advirtió a sus apóstoles y a las multitudes que le seguían, sobre la necesidad de experimentar la transformación necesaria para vivenciar aquello que profesaban:

“¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Lucas 6:46)

Les invitamos a considerar el pasaje bíblico para reflexionar:
  • ¿Estamos viviendo a Cristo en nuestra vida familiar?
  • ¿Qué nos aleja de una vida cristiana auténtica?
  • ¿Hemos identificado qué deberíamos cambiar en nuestra vida personal y familiar?
  • ¿Estamos dispuestos a permitir que Dios nos transforme, a nivel personal y familiar?
El propósito de Dios para nuestras vidas es que nos edifiquemos  sólidamente sobre la roca. Es esencial como paso inicial para emprender el cambio y crecimiento permanentes. No hay otra alternativa.

3.2.- Una familia fundamentada sobre la roca se edifica a partir de nuevos principios.

Piense por un instante en el enorme cúmulo de anti valores y patrones equivocados que hemos ido sumando a lo largo de los años a nuestra forma de pensar y de actuar.

Esa fundamentación errada, que asumimos muchas veces de manera inconsciente, es la causante de muchos de los problemas que enfrentamos hoy.

Es necesario imprimir cambios. Lo enseñó el Señor Jesús. Esa es la forma como edificamos la casa sobre la roca, tal como lo relata el evangelista Lucas: “Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca.” (Lucas 6:47, 48)

Por favor, observemos los tres pasos que señala el texto bíblico: Cavar, ahondar y poner el fundamento. Son muy importantes. Nos muestran que se debe profundizar en dos tareas: de un lado, eliminar los principios equivocados, y de otro, interiorizar nuevas pautas de vida.

Cuando lo hacemos, ninguna adversidad que venga en contra de nosotros, nos hará tambalear y tampoco a nuestra familia.

3.3.- Una familia que no está fundamentada sobre la roca, está condenada a la derrota.

Hay quienes se niegan a ser transformados por Dios, y no solo ellos, sino que impiden la entrada del Señor en su vida familia. La consecuencia salta a la vista: derrota y frustración.

Una mujer devastada solía repetir: “Cuando mi esposo quiso hablarnos de Cristo, le recordé que venía de una religión practicada tradicionalmente por mis padres y abuelos, y que definitivamente no me iba a cambiar de credo. Hoy estamos separados y cada quien, a su manera, vive como cree que debe ser”.

Jesucristo, el Señor, advirtió lo que ocurre cuando no hemos edificado la casa sobre la roca:

“Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.” (Lucas 6:49)

Lo que nos garantiza un crecimiento permanente, es nuestra rendición a Dios y darle lugar para que traiga transformación a nuestra forma de pensar y de actuar. Negarnos a esa realidad, nos enfrenta a las difíciles consecuencias de la adversidad.

Dios debe reinar en nuestra vida y en el hogar. Él no nos obligará. Es una decisión que debemos asumir. Nadie más que nosotros debe dar los pasos fundamentales en esa dirección.

Si aún no le ha abierto las puertas de su corazón a Jesucristo, es hora de que lo haga. Permita que Él traiga una transformación profunda en su vida. Ese es el paso inicial en el maravilloso proceso de cambio y crecimiento, prendidos de la mano del Señor Jesús. Podemos asegurarle que es el mejor paso que jamás podrá dar.

4.- Preguntas para la discusión en el Grupo Familiar:

a.- ¿Está usted edificando su vida personal y familiar sobre la roca?

b.- ¿Para usted qué significar edificar la casa sobre la roca?

c.- ¿Qué puede aplicar en su vida personal de lo aprendido en el texto de Lucas 6:46-49?

d.- ¿Ha pensado en las consecuencias personales y familiares de no edificar la casa sobre la roca?

e.- Con el propósito de edificar su vida personal y familiar sobre la roca, ¿qué cambios debería aplicar?

5.- Oración al terminar el Grupo Familiar:

“Dios de los cielos, muchas gracias por acompañarnos cada día. Reconocemos como familia que, con tu ayuda, hemos ido cambiando progresivamente. Reconocemos que aún falta mucho. Guíanos en cada nuevo paso, de manera que podamos corregir sabiamente los errores. Sometemos nuestras vidas en tus manos. Amén”

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=9354


Publicado en: Grupos Familiares

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