¿Cómo ayudarle a su pareja cuando enfrenta conflictos de trabajo?

La intolerancia no es el camino apropiado para apoyar a nuestro cónyuge en los momentos difíciles

“Alguna vez pensé que todo iba a ser distinto cuando Jairo cambiara de trabajo. Pero no ha sido así. Allí donde se encuentra ahora, aun cuando es un buen empleo, surgen tropiezos. Algunas veces por envidia, otras porque él es algo acelerado de temperamento. Y no sé cómo ayudarle cuando viene a contarme sus conflictos”.

M.L.Q., desde Quito, Ecuador

Respuesta:

Donde quiera que tengamos interacción con otras personas, surgirán dificultades. Podría decir, guardando las proporciones, que es algo inevitable indistintamente del país o la cultura en la que nos desenvolvamos.

Ahora, el asunto es qué hacer cuando nuestro cónyuge viene a compartirnos la situación que enfrenta. La respuesta es sencilla: escucucharle y brindarle nuestro apoyo. Como pareja, es lo que Dios espera que hagamos.

Escuchar a su cónyuge, una buena idea

Al igual que usted, la mayoría de nosotros alguna vez la disyuntiva de qué hacer para ayudar a nuestra pareja que tiene conflictos en el trabajo, la respuesta sencilla y práctica es:Aprenda a escuchar. Guarde silencio pero preste atención a su cónyuge cuando habla. A veces simplemente actuar así ayuda muchísimo.

No en vano usted y yo, en nuestra condición de componentes de la pareja, somos de mucho apoyo. El rey Salomón lo describe así: "Y si alguien puede prevalecer contra el que está solo, dos lo resistirán. Un cordel de tres hilos no se rompe fácilmente.” (Eclesiastés 4:12. La Biblia de Las Américas)

Los componentes de la pareja, en unidad y caminando de la mano con Jesús el Señor, se tornan invencibles por encima de las tormentas que puedan venir.

Cortar la conversación y decirle a tu esposo o esposa: “Yo tengo mis propios problemas", no ayudará; por el contrario, agigantará el conflicto.

Es necesario obrar prudentemente porque al fin y al cabo la persona con problemas laborales busca expresarse en un lugar que considera seguro: Su hogar.

"La idea de que los problemas del trabajo no entren a la casa no funciona porque hoy las vidas de todos se mezclan de tal manera que no hay límites claros entre estas dos esferas de la vida. “Además, el hogar es el sitio donde la gente se siente más protegida”, dice la psicóloga Claudia Peralta, experta en temas laborales. Pero los estudios muestran que este negativismo no solo torpedea la relación, sino también podría empeorar la situación en el trabajo. Esto sucede porque, a pesar de sus buenas intenciones, las parejas no saben cómo afrontar estas molestias.” (Artículo: “Con sus quejas a otra parte”. Revista Semana. 17/08/2015. Edición digital. Colombia)

Saber callar pero al menos escuchar, es un camino apropiado. La explicación es sencilla. Póngase en el lugar de su cónyuge. Ahora, mírelo con la siguiente perspectiva: Tiene impases donde labora y, al llegar a casa, hay enfrentamientos cuando quiere hablar del asunto. El resultado será un ambiente pesado e insostenible que afectará las relaciones interpersonales de la pareja.

Por el contrario, cuando brindamos una voz de aliento y mostramos empatía, el panorama luce más prometedor para quien — por efecto de las circunstancias — se encuentra en el ojo del huracán.Ahora, si el asunto es que no sabe que decir, pues no diga nada. Simplemente escuche a su cónyuge. Piense que quizá en un futuro será usted quien requerirá de apoyo y comprensión.

Póngase en los zapatos de su cónyuge

Quizá el hablar y hablar es una forma que tenemos los seres humanos para desahogarnos. Expresar lo que sentimos en lo más profundo de nuestro ser nos libera. Y si a éste hecho sumamos el que alguien nos escucha, los resultados son alentadores porque se siente alivio.

Para el siquiatra, José Posada, es esencial que obremos con tolerancia y comprensión cuando nuestro cónyuge atraviesa malos momentos en su lugar de trabajo: "Los expertos consultados creen que es importante reconocer y acoger a aquellos con quienes se convive. A veces las cantaletas resultan porque la gente no siente que sus problemas sean atendidos en el hogar. La mejor estrategia es escuchar con mucha atención y “recibir la catarsis sin críticas ni juzgamientos”, dice el psiquiatra José Posada, pues ser escuchado ayuda a visualizar salidas al problema. Agrega que esa escucha debe tener límites de tiempo y que la sesión debe pasar de ser un muro de lamentos, para convertirse en una conversación que solucione los problemas.” (Artículo: “Con sus quejas a otra parte”. Revista Semana. 17/08/2015. Edición digital. Colombia)

Cuando nos colocamos, por un instante, en el lugar del otro que está viviendo un mal momento, dejamos de lado la actitud de reproche que resulta perjudicial y no brinda aliento. Otro gesto que ayuda es poner nuestra mano en su hombro, que sepa que le acompañamos en todo momento y que puede contar con nosotros.

Si no aprendemos a manejar este tipo de situaciones es probable que surjan diferencias de pareja que pueden agravarse con el tiempo. El cónyuge se quejará de que no puede contar con nosotros en los períodos críticos.

Lo esencial es entregar los problemas en manos de Dios, por supuesto (Cp. Salmos 37:5), pero como integrantes de un hogar, estamos llamados a brindar apoyo y comprensión a quien lo requiere.

Cabe aquí recordar lo que enseñó nuestro amado Señor Jesús: "Así pues, hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes; porque en eso se resumen la ley y los profetas.” (Mateo 7:12. Versión Dios habla hoy)

Si de verdad amamos a Dios, demostraremos amor a quien nos ha dado Él para que nos acompañe en la vida como pareja. No será un sacrificio sino, por el contrario, agradable ayudarle cuando más lo necesita.

Ahora, si somos usted y yo quien presentamos un problema en el trabajo, hay tres pasos aconsejables a seguir: El primero, llegar a casa y darnos el tiempo suficiente para respirar en el ambiente hogareño; el segundo, esforzarnos para manejar la frustración y no desahogarnos con nuestro cónyuge e hijos, y en tercer lugar, si hemos de hablar de las dificultades, no hacerlo por más allá de treinta minutos.

Viene bien recordar, antes de finalizar, la apreciación que tienen varios especialistas: "La relación trabajo-casa es complicada pero debe tener un equilibrio. Las investigaciones científicas muestran que los matrimonios infelices están asociados a más expresión de ira y rabia en el sitio de trabajo, pero así mismo los matrimonios sólidos no se afectan tanto con los temas laborales. Por lo tanto, sentirse escuchado y comprendido es esencial para el bienestar en ambos espacios.” (Artículo: “Con sus quejas a otra parte”. Revista Semana. 17/08/2015. Edición digital. Colombia)

Recuerde que por grandes que sean los obstáculos, no estamos solos. Dios nos ama y desea lo mejor para nosotros. Esa es la razón por la que nos ha dado una familia a la que debemos proteger, cuidar, amar y acompañar en todo momento. La vida familiar, por encima de cualquier cosa, es una tremenda bendición.

Si aún no ha recibido a Jesús como su Señor y Salvador, hoy es el día para que lo haga. Ábrale las puertas de su corazón a Jesucristo. Él transformará su existencia y le llevará a experimentar crecimiento personal, espiritual y familiar como siempre lo ha anhelado.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=7099


Publicado en: Consejería Familiar

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