¿Cómo anda nuestro liderazgo personal y familiar?

Es tiempo de recuperar el liderazgo familiar con ayuda de Dios

1. Lectura Bíblica: Proverbios 5:18; Salmos 37:5; Génesis 1:28-31

2. Objetivos:

2.1. Que al término de la reunión del Grupo Familiar los esposos comprendan el grado de liderazgo que debe ejercer el esposo en el hogar

2.2. Que al término de la reunión del Grupo Familiar los concurrentes comprenda de qué manera debe ejercer el liderazgo

2.3. Que al término de la reunión del Grupo Familiar las esposas comprendan la importancia de ejercer un liderazgo familiar que lleve al crecimiento personal y espiritual de la familia

3. Desarrollo del tema:

Si un líder desea ser eficaz, su liderazgo debe girar alrededor de una visión. Nadie puede liderar ningún proceso a menos que sepa para dónde va. Este principio aplica a nivel personal y familiar. Si algo ha contribuido a la pérdida progresiva de liderazgo a nivel personal y familiar, es la concatenación de algunos factores que debemos considerar:
1. Una cultura de Continuidad. Replicar en mi propia familia los patrones de vida aprendidos desde la niñez.
2. Una cultura de Supervivencia. Vivir el día a día sin saber adónde llevamos a nuestra familia
3. Una cultura de Resignación. Con lo que tengo para mi y para mi familia, estoy conforme. Jamás se piensa en avanzar un poco más.
Esos esquemas es necesario modificarlos. No podemos –bajo ninguna circunstancia— seguir haciendo lo mismo— con errores— y pretender que podamos experimentar cambios.

3.1. Hora de hacer un alto en el camino

Dios delegó en cada uno de nosotros, como esposos, la responsabilidad de cuidar de nuestro cónyuge e hijos. Y no solo eso, sino también llevarles a un nivel de crecimiento. El liderazgo no se circunscribe a ejercer equivocadamente autoridad, representada en dar órdenes e imponer nuestra autoridad, sino en liderar en nuestro hogar el crecimiento espiritual y personal.

El autor y conferencista, Paul Washer, señala que el primer ministerio que debemos desarrollar es el de la familia. Este hecho obliga que hagamos un alto en el camino y nos preguntemos: ¿Cómo estamos ejerciendo el liderazgo familiar? ¿Estamos cumpliendo con nuestro compromiso?

3.2. Cuatro pasos para definir una visión para nuestra familia

Cuando Dios creó al hombre y a la mujer, los unió y le dio a Adán la tarea de ejercer dominio sobre la tierra (Lea Génesis 1:28-31; Cf. Salmos 104:5; Job 26:7) El problema radica en que por hacer las cosas a nuestra manera y no a la manera de Dios, hemos perdido el liderazgo a nivel personal, familiar y social. ¿Cómo avanzar en la recuperación de ese liderazgo en todas las esferas? Hay cuatro pasos que vale la pena tener en cuenta:
1. Evaluar dónde estamos ahora con nuestra familia, qué cambios es necesario aplicar y adónde queremos y podemos llegar.
2. Someter nuestros planes y proyectos en manos de Dios (Lea Salmos 37:5)
3. Definir metas realizables. De ser necesario, realizar ajustes en el proceso. Avanzar. No apartarnos de la meta.
4. Orar a Dios por su guía diaria en el proceso de edificar relaciones sólidas, con la pareja y con los hijos.
3.3. El curso de la historia, en su vida y en su familia, puede cambiar

El padre de la sicología moderna, William James, señaló: “El descubrimiento más grande de mi generación es que los humanos pueden cambiar sus vidas, si cambian su actitud mental”.

Cuando tenemos una buena relación con Dios y con nuestra familia podemos decir que alcanzamos equilibrio en nuestras relaciones. El proceso comienza con un cambio de actitud. El verdadero cambio ocurre desde adentro hacia afuera. Cambiar es el principio para emprender una nueva vida, de realización plena.

Un vivo ejemplo de la transformación que se produce en una persona como consecuencia de su cambio de actitud, lo encontramos en Nicodemo, el religioso fariseo, que una noche fue en búsqueda del Señor Jesús (Lea Juan 3:1-21)

Ahora, en grupo, resolvamos las siguientes preguntas:

a. ¿Qué impulsó a Nicodemo a buscar al Señor Jesús?

b. ¿Por qué Nicodemo, a pesar de ser líder espiritual, no encontraba paz interior?

c. ¿Qué podemos aplicar de la decisión de Nicodemo y cómo nos puede ayudar hoy?

d. ¿Enfrentaba Nicodemo el temor del qué dirán? ¿Enfrentamos hoy temor del qué dirán?

e. ¿Qué trajo como consecuencia a la vida de Nicodemo el buscar al Señor Jesús?

f. ¿Qué enseñanzas recibió Nicodemo y también nosotros hoy de labios del Señor Jesús?

g. ¿Qué significa para su vida el Señor Jesús?

Tenga presente que hoy es el día apropiado para evaluar nuestro liderazgo familiar e imprimirle cambios con ayuda de Dios. No estamos solos. Él es quien nos ayuda en el proceso para experimentar cambios. Podremos disfrutarlo todos: nosotros, nuestro cónyuge y nuestros hijos. Si todavía no ha recibido a Jesucristo como su Señor y Salvador, hoy es el día para que lo haga. Prendidos de Su mano, emprendemos el camino hacia el crecimiento personal y espiritual.

4. Preguntas para la discusión en el Grupo:

(Con el fin de guardar confidencialidad, puede escribir las respuestas en una hoja aparte)

a. ¿Siento que tal como estoy hoy, he logrado lo que algún día soñé?

b. ¿He renunciado a mis sueños? ¿Qué me llevó a renunciar a los sueños?

c. ¿Siento paz en mi mundo interior o experimento una sensación de vacío permanente?

d. ¿Cómo anda mi relación familiar? ¿Cómo es la relación con mi pareja? ¿Cómo es la relación con mis hijos?

e. ¿Cuál es el trato que le doy a cada miembro de mi familia?

f. ¿Cuándo fue la última vez que le dije “Te amo” a mi esposa?

g. ¿Cuándo fue la última vez que le tuve un gesto de amor o comprensión hacia mis hijos?

h. ¿Qué significa para mi ejercer autoridad en mi familia?

i. ¿Cuál es la meta que me fijo para con mi familia durante el siguiente mes?

5. Oración al terminar el Grupo Familiar:

“Amado Dios y Padre de los cielos, este día hemos aprendido algo importante alrededor del liderazgo familiar. Como esposos reconocemos que todavía nos hace falta mucho camino por recorrer, pero que en cada paso no estamos solos porque tú nos acompañas. Te pedimosque nos guíes en el proceso para experimentar crecimiento personal y espiritual, como esposos, y así poder brindar una mejor orientación a la familia. Amén”

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=443


Publicado en: Grupos Familiares

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