Casado y con hijos pero está convencido de que es homosexual

Jesucristo nos liberta de cualquier atadura, incluso la de creer que se es homosexual

"Contraje matrimonio hace catorce años. Desde adolescente sentí inclinaciones extrañas que se hicieron mayores cuando llegué a joven. Confundido, creí lo mejor contraer matrimonio. Me casé y tengo con mi esposa dos niños: Uno de cinco años y otro de doce. Pero creo que, definitivamente, soy homosexual”.

M.J.M., desde Ciudad de Panamá

Respuesta:

Para serle sincero no es la primera carta que recibo con una historia similar, como tampoco el estado de confusión en el que se encuentran sumidas las personas.

Conozco por ejemplo, la historia de un ejecutivo que rayando los 50 años, decidió confesarle a su esposa su inclinación homosexual después de 30 años de matrimonio.

Una situación dura para todos, sin duda, y que produjo desconcierto en su pareja hasta el punto que de inmediato le pidió el divorcio. Ella había sospechado del asunto cuando descubrió revistas que él pretendió ocultar bien, pero que no pasaron inadvertidas para su cónyuge.

No hay evidencia científica de nacimiento homosexual

Muchas personas se amparan en una supuesta inclinación a la homosexualidad desde el nacimiento. “Está en los genes", afirman.

No obstante, el doctor Jokin de Irala, médico e investigador de la Universidad de Navarra, negó que tenga asidero.

El doctor Irala aseguró:

"Como científico diría que la homosexualidad se hace, no se nace, rotundamente. Hay que afirmar que efectivamente no existe ninguna evidencia científica que avale la teoría genética de la homosexualidad o que ella pueda ser innata. Especialistas en homosexualidad que trabajan en asociaciones científicas como la NARTH en EEUU (Asociación nacional de investigación y terapia de la homosexualidad) afirman que se trata de un desarrollo inadecuado de la identidad sexual. Por ello, deberíamos por lo menos aceptar que el debate científico sobre este tema pueda seguir existiendo." (Citado por el Portal de Noticias Ultima Hora. Uruguay. Edición digital. 020/03/2011. Artículo: "Como científico puedo afirmar que la homosexualidad se hace")

El supuesto nacimiento con una inclinación sexual equivocada tomó fuerza en la década de los 70 cuando los activistas de la homosexualidad en EEUU hicieron mucho lobby para que la Asociación de Psquiatría Americana, este tema del manual de clasificación de enfermedades.

Produjeron una votación. Y sólo votó el 25 por ciento de los miembros. De esa cifra relativamente baja, un 69% se manifestó a favor de retirar la homosexualidad de ese material. En otras palabras se abrieron puertas para catalogarla como una enfermedad y, de paso, para que se le atribuyera a un origen genético.

Un comportamiento que se puede modificar

El que usted reconozca el laberinto en el que se encuentra es un paso importante. No puede seguir dejándose engañar por satanás quien le vende al ser humano ideas tales como que nació homosexual y así tendrá que morir. ¡Tremenda mentira!

Otro aspecto, antes que prosigamos, es tener en cuenta que Dios nos permite corregir un comportamiento equivocado, como enseña el rey David: "Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.” (Salmos 103:12)

Conozco a un evangelista en el Perú que, no sólo se creía homosexual sino que se hizo operar en Italia. Allá tuvo relación con un hombre millonario, obviamente pervertido, que contrajo matrimonio con él. En medio de una profunda crisis conoció al Señor Jesús, volvió a tierras peruanas y hoy es un evangelista casado.

¿Hay algo imposible para Dios? Por supuesto que no. Si alguien no nace homosexual, si se ha dejado engañar por el enemigo espiritual pero descubre la verdad en Jesús el Señor, puede corregir esa situación.

Ahora, hay datos científicos, estudios publicados en revistas científicas que muestran que la homosexualidad sí se puede modificar con una terapia adecuada —en este caso nosotros estamos convencidos que Dios transforma un corazón arrepentido —; incluso en EEUU hay asociaciones de quienes tuvieron un comportamiento gay.

Muchos de ellos protestan porque dicen que los activistas a favor de la homosexualidad no dejan que se sepa que el cambio sí es posible. Y no solo ponen tropiezos a difundir la verdad, sino que no quieren admitir que alguien pueda pedir ayuda libremente.

El argumento que esgrimen es que la terapia resulta traumática para un homosexual que desea experimentar un cambio.

Científicamente el asunto se trata con psicoterapia, pero en nuestra condición de creyentes, estamos seguros que sometiendo nuestra vida a Dios y permitiendo que trate con nosotros, se puede salir de cualquier atadura en la que nos encontremos.

Salir de la cárcel de la homosexualidad

El apóstol Juan explica que para salir de una cárcel —emocional, física o espiritual —el primer paso es confesar el pecado: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.” (1 Juan 1:9)

Salir de la prisión de la homosexualidad sí es posible. Ahora, quizá se pregunte: ¿perdonará Dios a quien incurrió en este comportamiento? Sin duda que sí. Él conoce los orígenes reales de la homosexualidad.

En la mayoría de los casos se relaciona con los abusos que sufre un menor, traumando su más tierna infancia. Ahora, es esencial aclarar que el hecho de que alguien tenga una atracción no significa que sea homosexual, en absoluto. Lo más probable —e insisto en el tema, es que satanás lo tiene engañado —. De hecho, hoy en día, con el ambiente que hay, con los medios de comunicación promoviendo veladamente una cultura homosexual, es común escuchar de muchos casos de jóvenes que simplemente tienen una confusión y requieren de ayuda.

Una confusión de identidad que se puede superar

Esa confusión en cuanto a la identidad con la figura del varón o de la mujer en la familia también se alimenta de problemas al interior del hogar. Es muy común el paradigma de padre autoritario, pasivo, ausente en la vida de un varón que a lo mejor es sensible, perfeccionista. O una madre muy posesiva desde el punto de vista emocional. Eso es una de las mayores vías que lleva a la homosexualidad.

Si usted lo observa detenidamente, es necesario mirar las causas pero al mismo tiempo, entender que en Dios es posible escapar de esa trampa en la que se encuentra y que le ha llevado en pensar en la destrucción de su relación familiar.

Otro elemento es que los padres debemos ser muy cuidadosos en nuestro hogar y velar por nuestros hijos, evitando que se orienten a caminos equivocados que el enemigo aprovecha oportunamente.

Traigo de nuevo a colación al doctor Jokin de Irala:

"Entre las causas que se deben tener en cuenta para el origen de la confusión que lleva a personas a creer que son homosexuales, se cuenta el hecho de que el varón, por ejemplo, es sensible -y que no es nada malo que lo sea- , por esa sensibilidad los de su sexo lo rechacen en su colegio. Ese rechazo puede llevar a una baja autoestima como varón y, por consiguiente, cuando llegue a la pubertad, a una orientación homosexual. Otra vía es la conocida ambigüedad de la identidad sexual en el adolescente. Es normal que un adolescente, varón o mujer, pueda tener dudas de su identidad sexual, pero esa ambigüedad bien llevada, fortaleciendo la identidad masculina o femenina de los jóvenes, no genera problemas, lleva a la heterosexualidad. El problema actual es que eso está mal llevado y se le dice a ese joven que lo que tiene que hacer es salir del armario o del clóset." (Citado por el Portal de Noticias Ultima Hora. Uruguay. Edición digital. 020/03/2011. Artículo: "Como científico puedo afirmar que la homosexualidad se hace")

Es tiempo de hacer un examen juicioso a su vida (Cp. 2 Corintios 13:5). En Dios hay otra oportunidad, la posibilidad de comenzar de nuevo.

Si rinde su vida a Jesús, puedo asegurarle que no solo experimentará transformación sino que podrá ser libre de cualquier atadura. Está ante el umbral para hacerlo. No renuncie a la vía de escape que está en Jesús el Señor; tampoco se dé por vencido para creerle a satanás sus mentiras.

Hay una familia por la que debe y puede luchar. Su esposa e hijos lo necesitan. Y en ese proceso no está solo. Dios está a su lado, paso a paso, y desea ayudarle.

Si aún no lo ha recibido como su Señor y Salvador es hora de que lo haga, en la certeza de que es el mejor paso que jamás podrá dar.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=3168


Publicado en: Consejería Familiar

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