Aprendiendo a desarrollar una sólida vida de oración

Base Escritural: Jeremías 33:3; Isaías 65:24; Lucas 11:9

Introducción:

Nuestro amado Dios es un Dios de poder, pero también un Dios de amor. Esta característica es sumamente importante porque gracias a Su amor infinito para nosotros, responde con poder a nuestras oraciones. Piense por un instante que si no hemos visto mayores milagros es porque quizá no hemos orado lo suficiente. Hoy es el día para que escuchemos lo que nos enseñan las Escrituras y comencemos a desarrollar una vida de intimidad con Dios.

I. La oración: puerta a la dimensión sobrenatural de Dios

1. La oración abre puertas a la revelación de Dios (Jeremías 33:3)

a. Es necesario buscar a Dios en oración

b. La oración implica clamar

c. Dios escucha y responde a nuestras oraciones (Isaías 65:24; Lucas 11:9)

2. Si pedimos, recibiremos de parte de Señor (Lucas 11:9)

a. Hay ocasiones excepc ionales en las que Dios no responde a nuestras oraciones

b. El que Dios no responda a nuestras oraciones, no significa que necesariamente haya en nosotros pecado oculto

“… no hay prueba bíblica alguna de que Dios responderá positivamente a todas nuestras oraciones sólo porque estemos llevando una vida recta. Dios es soberano, Él tiene el derecho de decir que no, conforme a su infinita sabiduría, sin considerar nuestra bondad. ” (Charles Stanley. “Trátelo con oración”. Editorial Vida. EE.UU. 1994. Pg. 11)

3. Aun cuando Dios no responda a nuestras oraciones, todas las circunstancias obrarán a favor nuestro (Romanos 8:28)

a. Algunas veces las negativas de Dios son para nuestro beneficio

b. Muchas veces pedimos de manera egoísta al orar a Dios

c. Si no aceptamos la voluntad de Dios, estamos asumiendo una actitud rebelde

“… debemos recordar que la respuesta de Dios siempre es lo mejor de lo mejor para nosotros. Él reclamar lo que diga un texto bíblico no hará que Dios cambie de parecer porque Su Palabra no puede contradecir Su voluntad. ” (Charles Stanley. “Trátelo con oración”. Editorial Vida. EE.UU. 1994. Pg. 12)

4. Cuando oramos, Dios nos guía por el camino correcto y nos ayuda a tomar las decisiones apropiadas

5. Si es en la voluntad de Dios, Él nos concede lo que pedimos en el Nombre del Señor Jesús (Juan 15:16)

6. El conocimiento que necesitamos sobre algo o alguien, se lo pedimos a Dios en oración (Salmos 25:14; Cf. Deuteronomio 29:29; Job 9:10)

“Sin considerar a qué circunstancias se enfrente, no hay conocimiento de que usted necesite alguna vez que no sea asequible ante el trono de nuestro Dios vivo, amoroso y justo. Él ha prometido revelarle las grandes cosas, desconocidas y ocultas que usted nunca podría entender de otra manera. Hay algunas cosas que usted jamás podrá conocer (Deuteronomio 29:29), pero todo el conocimiento que necesita tener está a su disposición si se lo pide a Dios.” (Charles Stanley. “Trátelo con oración”. Editorial Vida. EE.UU. 1994. Pg. 17)

a. La obediencia es fundamental para que Dios responda

b. Si pretendemos respuestas de Dios siendo rebeldes, estamos siendo egoístas

c. Cuando renunciamos a nuestra voluntad y buscamos la voluntad de Dios, comenzamos a caminar en obediencia

II. Cuando oramos con autoridad, las respuestas se producen

1. El profeta Elías es el mejor ejemplo de un siervo de Dios que ora con autoridad (1 Reyes 18:36-39)

a. Elías sabía en qué Dios creía

b. Elías no dudó en ningún momento

c. Elías actuó en fe

d. Elías hacía todo para honrar y glorificar al Padre celestial

2. Los creyentes podemos acudir a la autoridad que proviene del Padre

a. Lo hacemos como lo enseñó nuestro Señor Jesús

b. Lo hacemos por la posición que tenemos en el Señor Jesús

3. El rey Josafat nos ofrece otro ejemplo de quien ora con autoridad y cambia las circunstancias por el poder de Dios (2 Crónicas 20:1-24)

a. El rey Josafat buscó al Señor en medio de las crisis (vv. 1-3)

b. El pueblo de Judá se unió al rey Josafat para pedir ayuda divina contra los enemigos (v. 4)

c. El rey Josafat entregó la crisis en manos del Señor (vv. 5-13)

d. Dios respondió a la oración del rey Josafat (vv. 14-18)

4. No debemos tener temor de acercarnos confiadamente al Padre (Hebreos 4:15, 16; Cf. 2 Timoteo 1:7)

a. Tenemos la autoridad de Cristo (Mateo 28:18)

b. El Espíritu Santo que recibimos nos concede el poder sobrenatural que necesitamos (Hechos 1:8; Lucas 9:1)

c. No basta con tener poder (Gr. Dynamis), debemos tener autoridad (Gr. Exousia)

d. Es necesario hacer uso de nuestra autoridad en Cristo

III. El ayuno y la oración, dos disciplinas espirituales en la búsqueda de Dios

1. El cristiano y la oración son dos disciplinas espirituales que nos lleva a experimentar intimidad con Dios y crecimiento en todas las áreas (Mateo 6:1, 5, 16-18)

a. El Señor Jesús nos llama a vivenciar una espiritualidad de compromiso y consagración

b. La intimidad con Dios dista mucho de ser religiosidad, que se caracteriza por las apariencias

c. El ayuno y la oración nos acercan a la Presencia de Dios

c.1. El ayuno no es únicamente sacrificio o abstinencia, sino un tiempo de búsqueda del Señor

c.2. El ayuno permite que sometamos los deseos de la carne a los deseos del espíritu

2. Tres tipos de ayuno:

a. Abstinencia de alimentos (Cf. Lucas 4:2)

b. Abstinencia de alimentos y de líquidos (Esdras 10:6)

c. Abstinencia de la relación sexual con la pareja, mediante mutuo consentimiento mientras buscan de Dios (1 Corintios 7:3-6)

3. El ayuno encuentra complemento en la oración, y en muchos casos, en las ofrendas (Mateo 6:1-18)

Es necesario preguntarnos:

a. ¿Por qué voy a ayunar?

b. ¿Estoy ayunando para guardar las apariencias de espiritualidad?

c. El ayuno sin búsqueda de Dios no es otra cosa que aguantar hambre

4. La Biblia registra relatos de hombres de Dios que le buscaron en ayuno y oración en momentos específicos, muchos de los cuales demandaban respuestas del Señor a necesidades o crisis (Éxodo 34:28; Salmos 69:10; 2 Crómicas 20:3; Daniel 9:3; Lucas 4:1, 2; Hechos 13:2, 3)

5. Mediante el ayuno sometemos nuestros apetitos al Espíritu Santo

a. Ayunar nos permite entregar a Dios nuestros temores e incertidumbres

b. Ayunar nos permite encontrar respuesta divina a nuestros interrogantes e inquietudes (Nehemías 1:4)

“Orar, dar y ayunar son actos personales de adoración, y por lo tanto, se debe hacer en secreto. Debemos hacerlo por amor a Dios, no porque anhelamos la alabanza del mundo. Si hacemos esas cosas por la alabanza del mundo, entonces esa es la única bendición que recibiremos.” (Charles Stanley. “Trátelo con oración”. Editorial Vida. EEUU. 1996. Pg. 37)

IV. Asuma las Cargas de Oración para transformas vidas y circunstancias (Nehemías 1:1-11)

1. ¿Cómo se manifiestan las Cargas de Oración? Sentimos un profundo deseo de orar por algo o alguien y no descansamos hasta que lo hacemos, como ocurrió con Nehemías

a. Se produce una necesidad y sentido de urgencia

b. Nos convertimos en instrumentos útiles en manos de Dios

2. La Biblia alude a tres tipos de cargas que podemos sentir:

a. Carga de culpabilidad por el pecado cometido

b. Carga de preocupaciones

c. Carga que Dios pone en nuestro corazón para orar por alguien o una situación en particular

c.1. No podemos eludir las cargas de oración

c.2. Las cargas de oración contribuyen a transformar personas y circunstancias

3. ¿Cómo funcionan las Cargas de Oración?

Es una dinámica muy sencilla:

a. Dios ve la necesidad de la persona A

b. Dios pone en la persona B la necesidad de orar por la persona A

c. Dios se vale de la persona B para transformar personas o circunstancias

d. Recibimos bendición cuando somos sensibles a la carga de oración

4. ¿Cómo pone Dios Cargas de Oración en nuestro corazón?

a. Cuando vemos alguien o algo que inquieta nuestro corazón

b. Por sugerencia de alguien cercano

c. Cuando leemos un pasaje de las Escrituras que toca nuestro corazón

c.1. La carga puede ir en aumento

c.2. La carga sólo se quita cuando oramos

c.3. Satanás querrá desanimarnos de orar

5. Existe una diferencia clara entre carga y preocupación

a. La carga de Oración viene de Dios y lleva a orar por un motivo específico

b. La Preocupación tiene como origen no confiar plenamente en Dios y procurar resolver los problemas en nuestras fuerzas

c. La existencia de una carga de oración prueba que Dios ya está trabajando en el asunto

d. Dios desea concedernos las peticiones de nuestro corazón (Salmos 37:4)

e. Dios desea que dispongamos el corazón para recibir las cargas de oración

V. Factores a tener en cuenta cuando oramos a Dios

1. Estar en la voluntad de Dios (1 Juan 5:14)

2. Tener una buena relación con Dios (Salmos 66:18)

3. Alejar toda sombra de duda (Mateo 11:24; Santiago 1;7, 8)

4. Realizar peticiones específicas (Mateo 6:7)

5. Tener una convicción plena, aun cuando las circunstancias resulten adversas (Hebreos 11:1, 6)

“A lo largo de la Biblia Dios guió a su pueblo a ayudar y orar. Y cada vez que el pueblo ayunaba y oraba. Dios puso en acción su poder sobrenatural para hacer lo que fuera necesario con el fin de satisfacer sus necesidades. Ya fuera provisión de sabiduría o la derrota de un enemigo, Dios fue fiel en cumplir.” (Charles Stanley. “Trátelo con oración”. Editorial Vida. EEUU. 1996. Pg. 38)

VI. Cuando nos movemos y obramos en fe, honramos a Dios (Hebreos 11:6)

1. No siempre nuestras oraciones reciben respuesta, y ese hecho tiene una clara explicación (Santiago 4:2, 3)

a. No sabemos cómo pedir a Dios

b. Pedimos para nuestros propios deseos

2. Dios no responde a nuestras oraciones en parte, porque pedimos lo que no nos conviene

3. Cuando se demora una respuesta a nuestras oraciones, desarrollamos aún más la fe en Dios (Santiago 1:2, 3)

4. Algunas veces Dios no responde a nuestras oraciones porque desea darnos algo mejor

VII. ¿Qué elementos son necesarios para que haya respuesta a nuestras oraciones?

1. Buenas relaciones familiares (1 Pedro 3:1-7; Cf. Mateo 6:14, 15)

2. Nuestras peticiones deben glorificar a Dios (Juan 17:4)

3. Alejar toda sombra de duda (Santiago 1:6, 7)

4. Confiar en las promesas de Dios

5. Dejar de lado toda motivación egoísta (Proverbios 21:13)

Conclusión:

La oración cambia las circunstancias. Basta que dispongamos nuestro corazón para buscar al Señor. Él responde con poder a nuestro clamor. Un cristiano que desea experimentar crecimiento permanente, descubre en la intimidad con Dios, que sí es posible experimentar crecimiento personal y espiritual, pero además, ver de qué manera lo imposible se hace posible. Le invitamos hoy a comprometerse con Dios en procura de desarrollar una vida de oración en intimidad con el Señor.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=6035


Publicado en: Sermones

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