Si está batallando contra las tinieblas, ¿cómo superar ataques espirituales?

(Lección 11 – Nivel 2)

Fortalecidos en Dios podemos enfrentar a las tinieblas

Cristian comenzó a enfrentar críticas desde que inició su trabajo como intercesor, mientras que Laura fue blanco de duros cuestionamientos. Creían que no tenía las condiciones para ser una guerrera espiritual.

Los conocí cuando fui a dar una conferencia a su congregación. Los dos estaban por renunciar al ministerio.

No soporto más tantos chismes alrededor de mi vida— se quejaba Laura.

— ¿Por qué no me dicen de frente que no soy buen intercesor y que no debería estar en el grupo de guerreros de oración? — , se preguntaba Cristian.

Les expliqué que no son los únicos en atravesar una situación así, de oposición. Los primeros creyentes vivieron un período de estorbos similar. Quizá usted mismo, que lee detenidamente la Lección, se encuentre inmerso en una serie de tropiezos que le han producido desánimo.

Mi recomendación a Laura, a Cristian y a usted, es que se fortalezca en Cristo y redoble sus esfuerzos. No podemos siquiera darle espacio al enemigo, porque procurará tomar ventaja. Permitírselo sería fatal.

Permanecer firmes en Cristo, la meta

Ser cristiano no es fácil. Y menos ser un guerrero espiritual. Si alguien le vendió una idea contraria, permítame decirle que no le dijo la verdad plenamente.

Aun cuando usted y yo nos propongamos caminar victoriosos, siempre tendremos a Satanás procurando hacernos caer.

Si deseamos con todo el corazón, permanecer firmes y vencer, debemos recordar siempre que andar en los propósitos de Dios se edifica sobre tres cimientos: el primero, la Obediencia; el segundo, la Fidelidad, y el tercero, la Perseverancia.

Estos tres ingredientes aplicados a nuestra vida personal y espiritual, nos fundamentan para alcanzar la victoria.

Un descuido desencadenará un revés que a la postre puede conducirnos a una situación tan compleja o más aún que cuando comenzamos a caminar en la vida cristiana.

Todavía libramos la batalla

Si buscáramos expresarlo en términos militares, podríamos decir que la vida cristiana es como una guerra. Es probable que ganemos algunas batalles, pero si nos descuidamos, podemos perder todo el cometido.

¿Cuándo se produce una derrota? Cuando confiamos en nuestras fuerzas e incluso, en la intuición, antes que en la fortaleza que proviene del Señor Jesucristo y que nos ayuda a vencer (Filipenses 4:13)

Deseo compartirle siete principios dinámicos que le llevarán a la victoria personal y espiritual y evitarán que Satanás lo saque del camino.

Para ilustrarlo, le invito para que lea el capítulo 6 del libro de Nehemías, desde los versículos 1 hasta el 14. Allí encontrará la historia de este valeroso patriota que se había dado a la tarea de reconstruir los muros de Jerusalén, en medio de una gran oposición.

Siempre he pensado que su situación es muy similar a las adversidades que afrontamos a diario cuando nos asiste la meta de guardarnos en el sendero de la verdad, con el Señor Jesucristo.

1.- Sea consciente que Satanás no se quedará quieto jamás

Satanás está vencido. Lo derroto el Señor Jesucristo al morir por el pecado del mundo en la cruz. No obstante, dado que es tozudo, se resiste a la derrota y no se da por vencido en su meta de provocar nuestra ruina personal y espiritual. Por ese motivo debemos permanecer alerta.

Nehemías había adelantado el proceso de levantar los muros de Jerusalén. Un motivo de gozo, sin duda, pero inmediatamente asomó un motivo de preocupación: la oposición, fruto del obrar satánico para impedir que siguiera adelante. La Biblia relata el acontecimiento en los siguientes términos: "Sambalat, Tobías, Guesén el árabe y el resto de nuestros enemigos se enteraron de que yo había reconstruido la muralla, y de que se habían cerrado las brechas (aunque todavía no se habían puesto las puertas en su sitio). Entonces Sambalat y Guesén me enviaron este mensaje: “Tenemos que reunirnos contigo en alguna de las poblaciones del valle de Ono.” En realidad, lo que planeaban era hacerme daño.” (Nehemías 6:1, 2. Nueva Versión Internacional)

Es probable que considere estar atravesando por un período excelente, de solidez espiritual, pero ¡cuidado! No se confíe. Es cuando más debe redoblar sus oraciones. Como un soldado en tiempos

2.- Permanecer con la mirada firme en Jesucristo, sin hacer concesiones al mal

Un amigo que cayó en fornicación me relataba que su revés espiritual se produjo cuando atravesaba por el mejor momento en su vida ministerial.

Tenía sinnúmero de invitaciones a predicar, dictaba conferencias en instituciones cristianas y en la iglesia donde ministraba experimentaba crecimiento en su membresía. Creía que todo iba bien.

Y en ese contexto fue que terminó enredándose con una mujer que llegó a la congregación en estado de crisis, buscó consejería y terminaron enredándose sentimentalmente.

Una situación real para recabar en la necesidad de permanecer firmes, con la mirada puesta en Jesucristo. Él es quien nos fortalece para vencer. Si damos concesiones, por pequeñas que sean, al mal, terminaremos volviendo atrás.

Nehemías se vio enfrentado a caer. De su puño y letra relata que los enemigos no perdían oportunidad para llevarle al rincón, entre la espada y la pared; "Así que envié unos mensajeros a decirles: “Estoy ocupado en una gran obra, y no puedo ir. Si bajara yo a reunirme con ustedes, la obra se vería interrumpida."” (Nehemías 6:3. Nueva Versión Internacional)

La maldad es la maldad. No podemos dejar que nos domine ni tienda sobre nuestra vida una red que nos lleve a caer. Lo más aconsejable en todo momento es mantenernos firmes, con la mirada puesta en Jesucristo. Es la única forma de evitar apartarnos del sendero apropiado.

3.- Satanás es astuto y perseverante en su meta de sacarnos del camino

Hace algún tiempo fui al Teatro Municipal de Santiago de Cali a disfrutar de una versión moderna de la Caperucita Roja, el memorable cuento de los hermanos Grimm. Aunque el auditorio estaba lleno de niños y niñas, no puedo negar que disfruté bastante la función.

En uno de los momentos de mayor tensión, un actor que hacía las veces de lobo, estaba arrimado a un árbol cavilando cómo engañar a Caperucita y a su abuela. Es la mejor imagen que tengo de Satanás. Siempre urdiendo cómo llevarnos a caer en pecado.

Los enemigos de Nehemías procuraban tenderle trampas, y eran persistentes, tal como nuestro adversario espiritual. Astutos y perseverantes, dos características que también identifican a Satanás. El héroe israelita relata que: “Cuatro veces me enviaron este mensaje, y otras tantas les respondí lo mismo.” (Nehemías 6:4. Nueva Versión Internacional)

Si nuestro enemigo espiritual es perseverante para conducirnos a pecar, más perseverantes debemos ser usted y yo en la oración. La dependencia del Señor Jesucristo es nuestra garantía de victoria.

4.- No preocuparnos por el qué dirán

Alba Ruby no volvió a la iglesia. ¿La razón? No resistía las críticas de los vecinos los viernes y domingo, cuando al término del culto, regresaba Biblia en mano. Se burlaban por lo bajo y le hacían sentir mal. Finalmente se dejó arrastrar por las circunstancias y no se congregó más.

He aquí uno de los problemas más grandes del cristiano hoy día: el temor al qué dirán. Satanás se aprovecha de esta circunstancia para tender trampas. Igual ocurrió con Nehemías.

La diferencia es que a él le importó muy poco lo que pensaran los enemigos y siguió adelante.

El pasaje Escritural señala que "La quinta vez Sambalat me envió, por medio de uno de sus siervos, el mismo mensaje en una carta abierta, que a la letra decía: “Corre el rumor entre la gente -y Guesén lo asegura- de que tú y los judíos están construyendo la muralla porque tienen planes de rebelarse. Según tal rumor, tú pretendes ser su rey, y has nombrado profetas para que te proclamen rey en Jerusalén, y se declare: “¡Tenemos rey en Judá!” Por eso, ven y hablemos de este asunto, antes de que todo esto llegue a oídos del rey.” Yo envié a decirle: “Nada de lo que dices es cierto. Todo esto es pura invención tuya."” (Nehemías 6:5-8. Nueva Versión Internacional)

Algo que sí debe inquietarnos es andar mal con el Señor Jesús. Pero ser fieles al Señor, en absoluto. Las burlas y críticas no deben pesar por encima de nuestra fidelidad, que reviste toda la importancia del mundo, en nuestra meta de crecimiento personal y espiritual.

5.- No permitir que nos gobiernen el temor y los pensamientos de acusación

Hay dos armas sutiles de Satanás que han producido muchas más caídas que la fornicación, la ambición o la vanagloria. Esas dos estrategias son el temor y los pensamientos de acusación. Resultan ser muy eficaces entre aquellos cristianos que no permanecen fieles a Jesucristo.

Nehemías pudo identificar a tiempo los dardos que estaba lanzando el enemigo y asumió una actitud firme: "En realidad, lo que pretendían era asustarnos. Pensaban desanimarnos, para que no termináramos la obra. “Y ahora, Señor, ¡fortalece mis manos!” “ (Nehemías 6:9. Nueva Versión Internacional)

Si nos afirmamos en Jesucristo, podemos tener conciencia de vencedores. Nada nos detendrá. No importa cuántos obstáculos surjan en el camino, saldremos airosos.

6.- Reconocer que tenemos una naturaleza de vencedores en Dios

Cierta vez entrevisté -recuerde que mi profesión secular es la de periodista-a un corredor de Kenya que ganó en dos años consecutivos, la Maratón Río Cali.

Una verdadera gacela desplazándose con gracia sobre el pavimento. Le pregunté cómo era que había ganado con ventaja a otros competidores internacionales. Su respuesta fue contundente: “Por que yo vine fue a ganar. No vine a perder”. Él tenía clara su naturaleza de vencedor.

Igual usted y yo. Debemos tener conciencia de que somos vencedores. Dios no nos creó para ser perdedores. Nehemías era consciente de este hecho, de acuerdo con lo que apreciamos en su relato: "Fui entonces a la casa de Semaías, hijo de Delaías y nieto de Mehitabel, que se había encerrado en su casa. Él me dijo: “Reunámonos a puerta cerrada en la casa de Dios, en el interior del templo, porque vendrán a matarte.¡Sí, esta noche te quitarán la vida!” Pero yo le respondí:-¡Yo no soy de los que huyen! ¡Los hombres como yo no corren a esconderse en el templo para salvar la vida! ¡No me esconderé! “ (Nehemías 6:10, 11. Nueva Versión Internacional)

Lea cuidadosamente el texto. Piense por un instante que al igual que Nehemías, ni usted ni yo somos de los que huyen ante los primeros problemas. Por el contrario, nos enfrentamos con el convencimiento de que ganaremos, que saldremos airosos, porque quien pelea la batalla y nos asegura la victoria es Jesucristo.

7.- Guardar nuestro testimonio de vida

Testimonio de vida. Tres palabras pequeñas pero con un alcance enorme. Usted y yo debemos cuidar nuestro testimonio de vida. Imagínese: sin ser cierto este hombre afirmaba haberme visto, ¡qué tal que hubiese sido cierto!

Usted y yo somos cartas leídas. Me ha ocurrido encontrarme en muchos lugares que me saludan amablemente. No las recuerdo pero apenas intercambiamos unas cuantas palabras me dicen: “Usted predicó cierto día en nuestra congregación".

¿Se da cuenta? Tenemos quien nos vea por todas partes. Es una razón de peso para cuidar nuestro testimonio de vida, además por supuesto, de que deberemos dar cuentas a Dios de nuestros hechos.

Como leemos en la vida de Nehemías, él guardo y fue muy celoso con su testimonio de vida: "Y es que me di cuenta de que Dios no lo había enviado, sino que se las daba de profeta porque Sambalat y Tobías lo habían sobornado. En efecto, le habían pagado para intimidarme y hacerme pecar siguiendo su consejo. De este modo podrían hablar mal de mí y desprestigiarme. “¡Dios mío, recuerda las intrigas de Sambalat y Tobías! ¡Recuerda también a la profetisa Noadías y a los otros profetas que quisieron intimidarme!” “ (Nehemías 6:12-14. Nueva Versión Internacional)

Tenga presente que usted debe seguir firme, fiel a Jesucristo, y que tomado de Su mano, jamás sucumbirá porque-también recuérdelo-, si nos descuidamos, Satanás aprovechará cualquier oportunidad para hacernos caer en pecado y sacarnos del camino...

Preguntas para la discusión en grupo:

a.- En su condición de guerrero espiritual, ¿ha enfrentado ataques últimamente?

b.- ¿Podría mencionar qué tipo de ataques ha debido afrontar?

c.- Cuando vienen esos momentos difíciles, ¿cuál es su actitud? ¿Qué hace?

d.- ¿Es previsible que un hombre o una mujer inmersos en la guerra espiritual enfrenten oposición demoníaca?

e.- ¿De quién proviene nuestra fortaleza para vencer las batallas espirituales (Filipenses 4:13)?

f.- Si el enemigo nos asedia con motivos de temor, ¿cómo debemos actuar?

g.- ¿Por qué razón resulta muy importante el testimonio de vida de un guerrero espiritual?

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: http://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=7296


Publicado en: Guerra Espiritual

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