Sabiduría, rectitud y justicia, honran a Dios

Cuando Dios nos transforma, afectamos positivamente a nuestra familia

1.- Base Bíblica : Proverbios 14:1-35

2.- Objetivos :

2.1. Que al término de la reunión los asistentes hayan aprendido y asimilado la necesidad de tomar decisiones acertadas con la ayuda de Dios, como parte del proceso de crecimiento personal y espiritual.

2.2. Que al término de la reunión los asistentes hayan asumido en su vida que un principio del Reino de Dios es que a quien obra bien, le va bien y a quien obra mal, le va mal.

2.3. Que al término de la reunión los asistentes

3.- Enseñanza Bíblica :

Hay seis elementos que llevados a la práctica, determinan éxito o decrecimiento en la vida del cristiano. Están contenidos en el capítulo 14 del libro de Proverbios que estudiaremos hoy. Son de suma transcendencia porque sientan bases a una vida cristiana que pone de manifiesto que honramos a Dios, la sabiduría que rodea nuestras acciones, cuáles son las actitudes necias y las del malvado, como es evidente que hay rectitud en nuestro andar delante del Señor y las decisiones que son acertadas o desacertadas, de las que hacia el futuro tendremos que arrepentirnos o sentirnos sanamente orgullosos.

3.1. ¿Qué decisiones tomamos cada día?

Una de las prácticas que más ayudan al cristiano en su proceso de crecimiento personal y espiritual, es que diariamente y al terminar la jornada, evalúe qué ha hecho y qué no ha hecho, para determinar en qué se ha avanzado, dónde hay estancamiento o en qué momentos se experimenta retroceso. También examinar si hemos aplicado principios de cambio.

Hay muchas decisiones que son trascendentes, entre las que es menester mencionar: invertir dinero y tiempo con ayuda de Dios— para asegurar el mañana en mejores condiciones de vida (versículo 4), aprender a manejar nuestras emociones de tal manera que no transmitamos nuestros problemas a los demás, comenzando por la familia (versículos 10, 13, 17, 18, 20, 21). Por ese motivo es importante ser muy reflexivos con respecto a las actuaciones cotidianas, y en lo posible, medir cuidadosamente lo que decimos porque desata consecuencias, muchas veces lamentables.

Ahora, es en Dios en quien alcanzamos plenos desarrollo en el desenvolvimiento tanto familiar como secular (versículos 30, 35). Y una última recomendación: Pídale a Dios que le conceda la sabiduría y serenidad necesarias para asumir todas las situaciones cotidianas. Si carecemos de dominio propio para darle manejo a los hechos inesperados, terminaremos gobernados por el desasosiego e incluso la depresión. Es un principio que aprendemos en la Biblia, y que reviste particular importancia asimilar con ayuda de Dios y es tener una “… mente tranquila ”. En otras palabras, mantener la tranquilidad cuando llegan las tormentas, convencidos de que Dios tiene el control de todas las circunstancias.

3.2. Honramos a Dios con lo que pensamos y hacemos

Piense por un instante que la religiosidad que mostramos no es tan importante como sí lo es delante del Señor, lo que hay dentro, en el corazón, y que se ve reflejado en pensamientos y acciones. Un hombre o una mujer que caminan en rectitud son aquellos que cumplen la voluntad del Señor (versículos 5, 25), midiendo que en todo haya justicia (versículo 34)

Quienes se mueven conforme a los principios establecidos por el Reino de Dios, sin duda honra y glorifica al Señor. Ser sabio, entonces cuidar nuestro andar (versículos 8, 12, 15, 16) Este comportamiento apropiado, que es prueba tangible de la transformación que se está produciendo en nuestro ser, se evidencia en prudencia, paciencia y perseverancia, y en pensar con cuidado qué va a ocurrir si actuamos de determinada manera (versículos 24, 29, 33).

La decisión de honrar a Dios es nuestra y nada más que nuestra (versículo 22) y frente a la decisión que tomemos, la de honrar y glorificar al Señor con lo que pensamos y hacemos, nos asegura paz, prosperidad y realización plena en nuestra situación presente y futura, y para nuestros ascendientes (versículos 26, 27, 31). Es posible cambiar, recuérdelo siempre, con ayuda de Dios, y ese cambio, le exalta y glorifica a Él, a nuestro supremo Hacedor.

3.3. ¿Quiere que le vaya mal? Piense y obre con maldad

Un seguro para que nos vaya mal, es pensar y obrar mal. Un axioma sencillo pero real. Deja ver en la persona, no solo la maldad que hay en el corazón, sino también, la necedad que alienta sus acciones. Quienes actúan así, no generan atracción sino rechazo porque a pocos les gusta frecuentes a quienes destilan hiel y veneno, producto de su odio y resentimiento (versículos 3, 6, 7, 9). Generalmente quienes andan en maldad, no reconocen sus errores y por el contrario, los justifican (versículos 14, 23). Esa es la razón por la que se les dificulta experimentar en cambio en sus vidas.

Sobre este fundamento aprendemos que en casa de quienes obran mal, cosechan mal. Satanás trae a sus vidas angustia, zozobra, temor e inseguridad. No prosperan, porque la prosperidad es únicamente sinónimo de bienes materiales (versículos 11, 19), envidiando que a quienes conocen y buscan de Dios, les vaya bien. Tenga siempre presente lo que enseña la Biblia. “Al malvado lo arruina su propia maldad; al hombre honrado lo protege su honradez” (Proverbios 14:32, Versión Popular)

4.- Preguntas para reflexionar :

a.- ¿Evalúa cada día sus aciertos y desaciertos de cara a aplicar correctivos que le ayuden en el cambio y crecimiento personal y espiritual?

b.- ¿Qué ocurre sino aprendemos a manejar nuestras emociones cuando llegan períodos de crisis?

c.- ¿Por qué razón debemos estar preparados para atender y resolver todas las situaciones que se presenten en la vida, favorables y desfavorables?

d.- ¿Por qué razón se asegura que a aquel que obra mal, le irá mal?

e.- ¿Qué beneficios encuentra en su vida por la decisión de pensar y obrar bien?

f.- ¿Por qué es más importante delante de Dios lo que pensamos y hacemos que la religiosidad del ser humano?

g.- ¿Qué torna evidente ante las personas que estamos experimentando una transformación personal y espiritual?

h.- ¿De qué manera considera usted que está honrando a Dios con lo que piensa y hace?

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: http://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=6944


Publicado en: Grupos Familiares

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