¿Quiere asumir el reto de plantar Células?

(Lección 1)

Con ayuda de Dios asumimos el reto de plantar células

¿De manera que está interesado en sumarse a la tarea de proclamar el evangelio mediante los Grupos de Estudio Bíblico o células? ¡Fabuloso! Es una experiencia apasionante que le permitirá –de una manera sencilla y práctica— materializar la Gran Comisión.

¿La recuerda? Es la instrucción que hiciera el Señor Jesús a sus discípulos. Les dijo: “Por tanto, id, y haced discípulos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:19,20).

Si toma el tiempo suficiente para analizar el texto, encontrará varios aspectos interesantes.

Predicar las Buenas Nuevas no se circunscribe únicamente al pastor, al obrero o a los líderes que están camino de tomar las riendas de una congregación. Absolutamente, no. Es una tarea que nos compete a todos.

Es un compromiso que nos atañe en general, desde el recién convertido, pasando por quienes ya se bautizaron y emprendieron el proceso de discipulado, hasta quienes ya son miembros consolidados de la comunidad de creyentes. En síntesis, es una tarea de todos.

¿Difícil? En lo más mínimo. Por el contrario, trabajar en la articulación de un Grupo de Estudio Bíblico o Célula Familiar es una labor sumamente sencilla. Podrá comprobarlo en desarrollo de las siguientes lecciones. Y usted puede. Tiene todas las capacidades que le otorgó nuestro amado Dios para lograrlo.

Ahora, es natural que se pregunte ¿Qué ventajes ofrecen los Grupos de Estudio Bíblico o CélulasFamiliares? ¿Es algo nuevo? ¿Es eficaz? ¿Qué beneficios trae a la congregación? Este cuestionario y el sinnúmero de preguntas que quizá se está haciendo, es el que vamos a resolver a continuación.

Tres ventajas de los Grupos de Estudio Bíblico o Células Familiares

Es probable que su interrogante se oriente justo a “¿Qué beneficios, aplicación y ventajas ofrecen los Grupos de Estudio Bíblico o Células?”.

Es probable incluso que haya escuchado de muchas otras estrategias articuladas por diferentes denominaciones. Tal vez está escéptico y razona: “¿Se trata de un nuevo método que pretende ser la fórmula mágica para llevar almas a Jesucristo?”.

No dudamos que considere que ya probó todas las formas y ninguna funcionó. Está en todo su derecho de estar dudoso. Pero a continuación hallará respuestas para despejar –sino todas— al menos sí la mayoría de sus inquietudes.

1.- Los grupos pequeños (Grupos de Estudio Bíblico o Células) constituyen el primer modelo de congregación que hallamos en el Nuevo Testamento.

¿Cuál es la razón? Sencilla. Horas después que se produjera la ascensión del Señor Jesús a los cielos (Lea Hechos 1:6-11), los discípulos: “… volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo. Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hermano de Jacobo. Todos estos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos” (Hechos 1:14, 15).

¿Se da cuenta? Tal vez leyó el texto muy rápido. Hágalo de nuevo. ¿Pudo descubrirlo?

Los primeros encuentros de los creyentes se sostuvieron en una casa. Nada excepcional. Un hogar como el suyo o quizá el mío. Sencillo. Era allí en donde “…perseveraban en oración y ruego…” (versículo 16).

Una práctica común en muchas de muchas denominaciones cristianas, cuando tienen el propósito de abrir una nueva misión, consiste en alquilar un local, promover una campaña evangelística, contratar propagandas en la radio –generalmente emisoras cristianas— y sentirse satisfechos porque dentro de las jornadas de predicación, llegan muchas personas.

Pasado el evento, se encuentran con la desapasionante realidad de que los concurrentes eran cristianos de otras denominaciones que vinieron atraídos por la presencia de un evangelista invitado.

En pocas palabras, la estrategia inicia a la inversa. Primero consiguen las instalaciones físicas para el templo, para después ir en búsqueda de las almas. Cuando la estrategia inicia con el contacto del inconverso, su fortalecimiento espiritual y doctrinal para –por último— rentar o comprar el lugar donde se realizarán las reuniones masivas, se está en la dirección indicada.

2.- Es más fácil contactar a los nuevos creyentes a través de las reuniones en los hogares

Con frecuencia apreciamos personas que, recién convertidas a Jesucristo, pareciera que se encaminan a un lugar clandestino en lugar de ir en dirección al templo.

Envuelven su Biblia en una bolsa plástica, ojalá de color oscuro para que pase desapercibida; se cubren o camuflan bien para evitar que los identifique alguien conocido y por último, a las puertas del sitio donde se celebran los servicios religiosos, miran con precaución a todos lados antes de ingresar.

Semejan alguien que esta por entrar a una reunión secreta y no a la Asamblea en la que se alaba y glorifica el nombre de Jesucristo.

Al referirse a la vida de los primeros cristianos, las Escrituras señalan “Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:46, 47).

Los Grupos de Estudio Bíblico o Células Familiares no fueron concebidos por ninguna denominación eclesial de nuestros tiempos. Son tan antiguos como la fe misma.

¿En dónde más que en un hogar se puede lograr— en la primera fase de crecimiento espiritual— ese ambiente agradable y de hermandad que se genera allí donde se reúne un Grupo de Estudio Bíblico o Célula Familiar?.

¿Cómo vamos hasta el momento? ¿Ha comprendido la esencia del asunto y la importancia de estos principios bíblicos de trabajo para evangelizar? Cualquier inquietud que le asalte, no dude en consultar con su líder o tutor de estos talleres.

Ahora observe algo interesante. No se trataba de una sola casa en donde se reunían. Por el contrario, eran muchas.

A raíz de la persecución que se desencadenó contra quienes creían en Jesús como Señor y Mesías “…todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hechos 5:42).

Los cristianos experimentaron, durante esa primera fase de formación como iglesia de Jesucristo, la conveniencia de congregarse en sus hogares para compartir el mensaje transformador de las Buenas Nuevas.

Tenían claro el hecho de que ese era el mejor espacio para integrarse en torno a la fe ya que –de entrada— no se sentían presionados como sí puede ocurrir cuando escuchan la Palabra en el templo y — tras la decisión de fe por Jesucristo— se les pide que regresen.

Segundo, un hogar abre las puertas a la participación de todos, no solo en cuanto a inquietudes sino también en las reservas o apreciaciones personales que no se atreverían a exponer ante una nutrida concurrencia.

Tercero, porque una familia puede invitar más fácilmente a los allegados, amigos o conocidos, que un líder convocar a personas desconocidas. Y por último, la facilidad y cercanía de los Grupos de Estudio Bíblico o Células al sitio en el que residen los nuevos creyentes.

3.- A partir del momento en que nos reunimos como creyentes, somos Iglesia

Con frecuencia hay quienes consideran que sólo se puede llamar Iglesia o comunidad de creyentes, a un número significativo de concurrentes, y desestiman los grupos pequeños que conforman un volumen reducido de personas.

¿Qué dicen las Escrituras al respecto? Absolviendo un interrogante de sus discípulos sobre cuántas veces se debe perdonar a un hermano que comete faltas contra nosotros, Jesús expresó unas frases de suma importancia.

El dijo: “Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí esto yo en medio de ellos” (Mateo 18:19, 20).

Revise el texto cuidadosamente. ¿Puede apreciar la enseñanza? Es sencilla. Señala que para tener reconocimiento ante Dios como Iglesia, basta que haya un mínimo de dos o tres creyentes, reunidos en el nombre del Señor Jesús.

¡Gloria a Dios que s trate de un templo con una membresía enorme, pero si se trata de pocos asistentes, el Señor les recibe igual, con amor!.

Las Escrituras continúan diciendo algo interesante. Cuando Pablo fue llevado ante las autoridades de Roma, sentó las bases para una nueva congregación. “Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo abiertamente y sin impedimento” (Hechos 28:30, 31).

Y es el mismo Pablo quien, al despedirse en la carta dirigida a los cristianos de Colosas, escribe: “Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Ninfas, y a la iglesia que está en su casa” (Colosenses 4:15).

Por supuesto, si avanzamos en el Nuevo Testamento, encontraremos un mayor sustento al principio de que un hogar representa el lugar aconsejable para contactar a quienes todavía no han experimentado un encuentro con el Señor Jesús, y para que una vez sólidos en su fe, se les pueda conducir al templo.

Cuestionario para la Lección Uno

1.- ¿Por qué razones es recomendable la apertura de Células o Grupos de Estudio Bíblico?

a.- Porque no se necesitan líderes

b.- Porque facilitan la proclamación del evangelio desde las casas.

c.- Porque no hay necesidad de ir al templo.

2.- Para aplicar las lecciones que se comparten en las Células o Grupos de Estudio Bíblico es necesario:

a.- Tomar el curso y aprobar los cuestionarios.

b.- Disponerse a llevar la teoría a la práctica, consultar la Biblia y corroborar las citas bíblicas y comprobar las respuestas a las preguntas que aparecen al final de cada lección.

c.- Simplemente leer la lección y compartirla

3.- De acuerdo con la Gran Comisión que leemos en Mateo 28:19, 20, deducimos que:

a.- Es necesario proclamar el evangelio, hacer discípulos y prepararles para el bautismo.

b.- La tarea se circunscribe a predicar el evangelio simplemente.

c.- Tener la certeza de que Jesucristo nos acompaña en la tarea de predicación.

d.- Las respuestas a y c son las correctas.

4.- Entre las ventajas de las Células o Grupos de Estudio Bíblico se cuentan:

a.- Sintetizan el primer modelo neotestamentario de evangelización, es más fácil contactar a los nuevos creyentes.

b.- Desde el momento en que un grupo de creyentes se reúnen en la Célula o Grupo de Estudio Bíblico se es iglesia.

c.- Todas las anteriores

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: http://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=8411


Publicado en: Escuela Bíblica Ministerial

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