¿Qué relación hay entre algunas terapias, la nueva era y el ocultismo?

Descubra la relación que hay entre algunas ramificaciones de la nueva era y el ocultismo

El niño estaba pálido, sin color como las paredes de la humilde pieza donde vivían todos hacinados en un lugar remoto de Bolivia.

"Deberíamos llevar la criaturita donde el médico", intervino quedamente la mujer, cansada de llorar.

El marido la miró con una mezcla de reproche y rabia contenida, como una represa en donde el nivel del agua no hace otra cosa que aumentar con la amenaza de desbordarse en cualquier momento.

"No digas cosas que ni sabes; ya te dije que el chaman le hizo rezos al muchacho. Pronto sanará. Ya verás", reprochó.

Esa noche el llanto del pequeño no dejó dormir a nadie en el caserío. La madre intentaba calmarlo, alumbrada apenas por el tenue resplandor de una vela que se terminó al filo de la madrugada.

Hacia las cinco de la mañana cesó el lloriqueo. La mujer intentó reanimarlo, pero era tarde. Murió.

El hombre la culpó a ella, por no creer en las tradiciones de su tribu. “Vos sos la culpable de que haya muerto. Ya le habían hecho sus rezos al niño. Solo se necesitaba que creyeras”. Y la echó de la aldea.

De nada sirvieron las explicaciones de la enfermera. A ella también la sacaron, y sus escasas propiedades, y unos cuantos frascos de medicina, quedaron regados por el camino polvoriento que llevaba al pueblo…

En otro lugar distante de la geografía vallecaucana, Rosaura recibió notificación de que sus dolores no eran otra cosa que una gastroenteritis.

El médico le extendió una fórmula. “Reclame las medicinas en la farmacia, saliendo por el pasillo, a mano derecha", le dijo.

Ella no expresó nada. Asintió con la cabeza, sin quitar su mano del abdomen, presa de unos dolores eran insoportables.

Afuera la esperaba su hija. “¿A dónde vamos?", preguntó. La respuesta tajante: “Donde Eliécer, el homeópata. Le creo más que a estos matasanos"

El yerbatero de barrio le recomendó enemas de café, hielo sobre el estómago y unas infusiones “energizadas", que terminaron llevándola a una complicación de peritonitis. Finalmente, y ante lo insoportable del dolor, terminó aceptando que la ingresaran a la clínica por urgencias.

¿Ciencia, charlatanería o superstición?

Una buena parte de la medicina alternativa tiene como soporte creencias y filosofías orientales, sobretodo cuando se alude a las “fuerzas cósmicas” como paso para la sanación total de todas las enfermedades, incluso aquellas de carácter terminal.

No estamos en contra de las terapias que gravitan alrededor de conocimientos ancestrales, como la utilización de algunas hierbas que tienen propiedades curativas, pero sí contrarios a aquellas ramificaciones que se parapetan en seudo-ciencia y que son una mezcolanza de Nueva Era y ocultismo.

Entre los ingredientes de los cuales se alimentan, se cuentan principios doctrinales del islamismo radical, doctrinas de chinos, coreanos y japoneses, fórmulas “mágicas” africanas, brasileras y del caribe, pero que en su conjunto han sido vendidas en occidente como un redescubrimiento de la sanación con el poder de la mente.

Sin duda usted habrá escuchado de la iriología como método de diagnóstico de enfermedades, la acupuntura china, la regresión, la terapia del sueño, la meditación orientación o el abierto contacto con los espíritus guías, entre los que podemos mencionar a el demonio “San Gregorio", ampliamente conocido en Latinoamérica. Son utilizados por la medicina tradicional.

Los potenciales clientes son sometidos a un lavado cerebral con literatura que no tiene basamento científico sino “testimonios” de quienes han sido curados con tal o cual técnica.

Tan solo en Estados Unidos las terapias alternativas mueven anualmente 26 mil millones de dólares.

¿Cómo es posible que el flujo de recursos sea tan alto? Porque se afincan en la credulidad de la gente— incluso de personas con alto nivel académico y científico — , la charlatanería con una amalgama de términos “científicos” y “espirituales", y la utilización de los medios masivos: radio, prensa, televisión e Internet.

Entre los tipos de curación que ofrecen se cuentan: las técnicas que invocan el poder mental, la manipulación energética y el “espíritu” de las plantas medicinales para traer curación total a cualquier dolencia.

¿Ha escuchado hablar de estos temas? Lo más probable es que sí. Por eso motivo no le sonarán extraños nuestros planteamientos.

¿Quiénes son los pacientes de estas terapias?

Una pregunta obligada: ¿Quiénes consultan este tipo de “especialistas” alternativos de la Nueva Era? En esencia hay tres fuentes de clientela: la primera, quienes sólo quieren prevenir las enfermedades y pretenden blindarse para tener larga vida; en segundo lugar se encuentran aquellos que realmente están enfermos y desean curas rápidas e indoloras a sus males, y por último, las personas que se encuentran en la fase terminal de alguna enfermedad.

Ahora, es fácil deducir por qué razón resultan tan perjudiciales. En primera instancia, por la carencia de un diagnóstico con asidero científico.

Se recurre a la intuición y en muchos casos, a prácticas ocultistas como medio para identificar qué le está ocurriendo al paciente; en segundo lugar, por que no hay tratamiento a las enfermedades. Se les recomienda la visualización de que ahora sí “están sanos", pretendiendo que tal práctica será altamente eficaz y, en tercer lugar, el daño emocional que se desencadena cuando las personas descubre que pese a todos sus esfuerzos, siguen igual de enfermas o peor.

La medicina alternativa, que tiene asidero en la Nueva Era, resulta altamente perjudicial antes que beneficiosa, a pesar de las artimañas de Satanás para hacer creer lo contrario.

Un engaño desde el comienzo de los tiempos

Uno de los más grandes engaños de Satanás consiste en llevar creer a las personas que en sus fuerzas y haciendo acopio de la voluntad y “poderes de la mente", son capaces de resolver todos los problemas e incluso, propiciar su auto sanación.

No es algo nuevo. La Biblia relata que sus artimañas han sido ingeniosas, sutiles y bien camufladas desde el comienzo de los tiempos.

En el revelador diálogo que tuvo la serpiente antigua — que es el diablo — con Eva, deja entrever sus estratagemas bien concebidas para engañar, destruir y traer ruina física y espiritual a quienes se dejan atrapar en sus redes:

"La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Dios el Señor había hecho, así que le preguntó a la mujer:— ¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín?— Podemos comer del fruto de todos los árboles — respondió la mujer—. Pero, en cuanto al fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: “No coman de ese árbol, ni lo toquen; de lo contrario, morirán.” Pero la serpiente le dijo a la mujer:— ¡No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal. La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, y también él comió... ” (Génesis 3:1-6. Nueva Versión Internacional).

El resultado fue catastrófico. Al creerse el cuento de que tenían extraordinarios poderes y que era probable cruzar fronteras y límites, se precipitaron Adán y Eva al abismo.

Una rápida propagación del engaño

A la propagación de las filosofías— bien de oriente, pero también alimentadas por teorías seudo científicas de occidente — , contribuyen los medios de comunicación. La equívoca información llega a todas las personas con una facilidad asombrosa. Un artículo publicado en la autopista informática, puede darle la vuelta al mundo en cuestión de seis horas, de acuerdo con el criterio de los especialistas.

A fuerza de repetición, muchos se han acostumbrado a las terapias alternativas, sin entrar a analizar los elementos de ocultismo que encierra. Al asumir en sus vidas estas prácticas, quienes lo hacen marchan en contravía de lo dispuesto por nuestro amado Padre celestial y que advirtió a los israelitas y a nosotros hoy día: "Perfecto serás delante de Jehová tu Dios. Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios” (Deuteronomio 18:13, 14. Reina Valera 1960).

Lo apropiado, como aprendemos en las Escrituras, es buscar al Señor y no a los hombres, cuando nos encontramos en medio de una crisis de salud o de orden espiritual –-Deuteronomio 13:15 Cf. Jeremías 27:8-10.

Recuerdo a una mujer por la que me pidieron que orara. Padecía cáncer. Se mostró renuente a ser ungida con aceite, como enseñan las Escrituras (Santiago 5:14, 15), para proceder a clamar por su sanidad. “Estoy yendo donde un médico alternativo que me mandó unas tomas de agua energetizada. Le agradezco lo que quiere hacer por mi, pero tengo fe en esos remedios”.

La mujer murió mes y medio después. No solo prefería los brebajes desechando la oración a su favor, sino que desestimó a los médicos. ¿Culpa de Dios? En absoluto. Fue una decisión que tomó esta buena señora.

Es necesario permanecer alerta

Como cristianos debemos mantenernos alerta. No permitir que Satanás nos engañe a través de una de las más grandes ramificaciones de la Nueva Era, como es la medicina alternativa.

Es imperativo que examinemos con lupa cada enseñanza que recibimos. No dejar que el enemigo espiritual engañe nuestros sentidos y nos arrastre a los engaños que siempre ha desplegado, envolviendo en la mentira a millares de personas: "Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo. Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo...” (2 Corintios 11:2, 3. Reina Valera 1960).

No importa cuán atrayentes puedan parecer las bondades de la medicina alternativa. Son mentira. Producto de una bien orquestada iniciativa de Satanás para llevar tras el ocultismo a quienes son fieles a Cristo, y con mayor énfasis, a quienes nos están fortalecidos en la fe o sencillamente, no son salvos.

Por favor, entiéndame que no estoy cuestionando las infusiones de hierbas y aquellos remedios caseros, que como buen latinoamericano, conozco desde la infancia porque se transmitieron de generación en generación.

Lo que cuestionamos frontalmente, son aquellas terapias que incluyen la fijación de imanes en algunas partes del cuerpo con el pretexto de atraer las “energías positivas” del universo, la utilización de velas con rezos que ni el mismo practicante entiende, los “riegos de la buena suerte", los cuarzos rezados y toda ese abanico de engaños, que le abren puertas al enemigo espiritual.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: https://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=8222


Publicado en: Guerra Espiritual

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