Que la tecnología de hoy no reseque la relación conyugal

No podemos permitir que la modernidad tecnológica afecte la relación de pareja

1.- Lectura Bíblica: 1 Corintios 13:1, 2, 8

2.- Meditación familiar:

La escena se tornó muy común: En un centro comercial, en un restaurante, en el autobús o en cualquier lugar al que puede ir una pareja. Están juntos pero al mismo tiempo, muy lejos. ¿La razón? El joven y la chica están ocupados cada uno en su dispositivo celular.

Resulta curioso pero los avances tecnológicos terminaron separando a la familia. Y ese distanciamiento comienza desde el noviazgo y se prolonga en los esposos. Esos hábitos que traen consigo difícilmente cambian, a menos que se fijen esa meta.

Si hay un compromiso que tenemos, una vez contraemos matrimonio, es alimentar el amor cada día. No olvidemos que la etapa del enamoramiento puede desvanecerse en menos de dos años y si no hemos afianzado el amor verdadero, lo más probable es que la relación se reseque y entre en un estancamiento que terminará en divorcio.

Un ciberamor no sobrevive. Mengua con el paso del tiempo. Es necesario dedicarse tiempo mutuamente y aplicar hoy los cambios que se consideren necesarios.

La revista Semana anota:

“… los especialistas dicen que el amor en los tiempos de internet puede ser más difícil que antes y lo que hace necesario conocer esos desafíos y obstáculos que se presentan en el camino. Pero lo curioso es que, según Ansari y Klinenberg, pocas veces coincide lo que la gente dice querer y lo que escoge. Esto es un indicio de que la conquista tradicional, frente a frente, sigue siendo la mejor manera de analizar si alguien es el indicado o no. En ese sentido, las aplicaciones como Match.com, OkCupid y eHarmony.com “son buenas para conocer gente pero no para encontrar una pareja romántica”, dicen.” (Citado en el artículo “Los retos del amor moderno”. Revista Semana. 28/06/2015. Edición 1730. Colombia. Pg. 72)

Imagine usted qué puede ocurrir con un noviazgo en el que, además de no tener tiempo para conocerse, no se toman en serio el planear el futuro. A decir verdad, los dos en la mayoría de los casos no saben qué esperan de la relación.

Otro factor a tener en cuenta es que, generalmente en las Redes Sociales no mostramos un perfil real. Siempre se esconde la realidad. Y aún cuando se da un trato persona a persona, los componentes de la pareja suelen esconder aspectos que son trascendentes.

Bajo esa circunstancia, una decisión apresurada a comprometerse por toda la vida, puede resultar un tremendo equívoco.

El apóstol Pablo, hace casi veinte siglos, enfatizó el amor que aplica a toda relación y tiene especial incidencia en la relación de pareja y a nivel familiar. En su carta a los creyentes de Corintio escribió:

“Si yo hablara lenguas humanas y angélicas, pero no tengo amor, he llegado a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe. Y si tuviera el don de profecía, y entendiera todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviera toda la fe como para trasladar montañas, pero no tengo amor, nada soy… El amor nunca deja de ser; pero si hay dones de profecía, se acabarán; si hay lenguas, cesarán; si hay conocimiento, se acabará. ” (1 Corintios 13:1, 2, 8)

El amor debe ser vivencial y ejercer influencia en nuestra forma de pensar y de actuar. Un amor que trasciende, que transforma, que se mantiene en el tiempo y asegura una relación familiar sólida.

Recuerde siempre que, el mejor momento, es cuando hacemos un alto en el camino y nos evaluamos. Ese auto examen es el que nos permite corregir errores y emprender una vida renovada, en la dimensión personal, espiritual y familiar.

Si no ha recibido a Jesús como su Señor y Salvador, hoy es el día para que lo haga. Puedo asegurarle que no se arrepentirá. Cristo en su vida es quien trae transformación en la forma como piensa y actúa. ¡Ábrale hoy su corazón a Jesucristo!

3.- Oración familiar:

“Amado Dios y Padre de los cielos, gracias por la pareja que me diste. Reconozco delante de Tu Presencia que mi esposo o esposa es una tremenda bendición en mi vida. Te pido que me concedas la sabiduría para dar lo mejor de mí en la relación con mi cónyuge, que pueda perdonar si hay ofensas, corregir los errores en los que incurro y no detenerme ante las pequeñas dificultades. Concédeme Señor la capacidad de mostrar a mi pareja e hijos, el amor que siento por ellos. En tus manos sometemos el día de hoy. Amén”

4.- Una Meta familiar:

Revisaré el grado de amor que prodigo a mi pareja y, de ser necesario, aplicaré cambios en mi forma de hacerlo desde hoy.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: http://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=3191


Publicado en: Altar Familiar

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