¿Qué haría si pudiera viajar en el tiempo?

¿Qué cambiaría de su pasado si pudiera viajar en el tiempo?

Aun cuando parezca increíble, el vuelo 446 de las aerolínea hawaiana emprendió su viaje en el 2018 y llegó a su destino en el 2017.

Uno de los pasajeros, Samuel Sweeney reconoció que jamás le alcanzará la vida para salir de su asombro y contar a quienes quieran escucharlo, que viajó en el tiempo.

¿Cómo se produjo este hecho fuera de lo común? La explicación es sencilla. El avión salió con 10 minutos de retraso desde el aeropuerto de Auckland, en Nueva Zelanda, a las 5 de la mañana  del 1 de enero de 2018 y aterrizó en el aeropuerto de Honolulu, en Hawái, a las 10:16 de la noche del 31 de diciembre del 2017.

Esto pudo suceder debido a que Nueva Zelanda está a 23 horas adelante que Hawái.

Los pasajeros, sin planearlo, tuvieron la oportunidad de recibir el nuevo año dos veces.

Puedo asegurarle que además de curiosa, esta nota que leí en la prensa me llevó a reflexionar en lo maravilloso de que pudiéramos viajar en el tiempo.

Sin duda seríamos mucho más cuidadosos y no ofenderíamos a nuestro cónyuge, no trataríamos con agresividad a nuestros hijos, nuestras reacciones serían distintas ante cualquier provocación de nuestros compañeros de trabajo o las personas con las que interactuamos diariamente.

Si pudiéramos viajar en el tiempo hasta el pasado, cometeríamos menos errores. Sin embargo, nunca podrá ser. El paso de los minutos, las horas y los días, es inexorable.

No podemos volver al pasado, pero sí hay algo que podemos hacer, y es perdonar.

Le invito a leer conmigo un pasaje revelador de las Escrituras que nos hablan al respecto:

“Entonces se le acercó Pedro, y le dijo: Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso, el reino de los cielos puede compararse a cierto rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos...” (Mateo 18:21-23)

Perdonar no nos lleva a viajar a través del tiempo, pero sí nos posibilita corregir los errores del ayer. Piénselo. Es la mejor decisión que podrá tomar hoy y siempre. Perdone a quien le ofendió en el pasado, y dispóngase a experimentar un presente de tranquilidad y un mañana de victoria.

Si no ha recibido a Jesús como su Señor y Salvador, hoy es el día para que lo haga. Nuestro amado Salvador transformará su vida personal, espiritual y familiar. Ábrale hoy mismo las puertas de su corazón.


Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: http://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=9845


Publicado en: Reflexiones

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