No critique, apoye a los que están dispuestos a cambiar

Debemos apoyar a quien está en disposición de cambiar

Lectura Bíblica: Lucas 19:1-9

Meditación familiar:

Seguirás siendo un borracho”, le dijo la esposa a John el viernes que llegó, un poco tarde en la noche, después de tomarse unas cervezas con varios amigos. La mujer estaba furibunda. “No comprendo para qué vas a la iglesia, si ahí estás de nuevo bebiendo. ¿Qué? No me dirás que piensas ir el domingo al templo”, concluyó, fuera de casillas.

Y en efecto, el fin de semana siguiente el hombre se ausentó y luego fueron otros domingos más en los que la silla que generalmente ocupaba, permaneció vacía…

Todos los seres humanos tenemos derecho a dos cosas: La primera, arrepentirnos, y la segunda, emprender una nueva vida. Es una oportunidad que Dios nos ofrece y en cuya dirección debemos movernos.

Antes que cuestionar a quienes son lentos o tal vez corren el peligro de volver atrás en su decisión de seguir a Cristo Jesús, debemos tenderles nuestra mano, apoyarles y animarles para que den un nuevo paso. Eso es esencial.

Cabe recordar aquí la ocasión en que Zaqueo, un hombre importante en Jericó— Jefe de los cobradores de impuestos — , se subió a un árbol sicómoro para ver a Jesús. Era de baja estatura y así procuraba no perderse el acontecimiento.

Al pasar junto a él, el Jesús le anunció que se hospedaría en su casa. “Zaqueo bajó rápidamente y, lleno de entusiasmo y alegría, llevó a Jesús a su casa; pero la gente estaba disgustada, y murmuraba: «Fue a hospedarse en la casa de un pecador de mala fama». Mientras tanto, Zaqueo se puso de pie delante del Señor y dijo: — Señor, daré la mitad de mi riqueza a los pobres y, si estafé a alguien con sus impuestos, le devolveré cuatro veces más. Jesús respondió: — La salvación ha venido hoy a esta casa, porque este hombre ha demostrado ser un verdadero hijo de Abraham. Pues el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar a los que están perdidos.” (Lucas 19: 6-10. NTV)

La misericordia de Dios no tiene límites. Él vino a buscar a los perdidos. A aquellos a quienes todos desechan.

No importa cuánto hayan fallado, esas personas— comenzando por nuestra propia familia— no solo reciben el perdón de Dios sino que, además, nosotros debemos brindarles todo nuestro apoyo.

Quizá usted es el esposo o la esposa o tal vez el hijo que ha reconocido sus errores y se dispone a cambiar y crecer. Admite que ha perdido gran parte de su vida de una forma disipada, sin sentido, ofendiendo a los seres que ama o probablemente destruyendo su organismo con drogas o alcohol. Hoy es el día para emprender el proceso de transformación con ayuda de Dios.

Traigo aquí las palabras del autor, Richard J Leider:

“… el camino que tenemos ante nosotros efectivamente puede ser la mejor parte del viaje. Puede convertirse en la mejor oportunidad para volver a descubrir y volver a adoptar aquello que más nos importa: Una oportunidad para alcanzar un sentido de realización más profundo y auténtico que nunca.” (Richard J Leider. “Vuelva a empacar”. Mc Graw Hill. 2006. EE.UU. Pg. 7)

No podemos desaprovechar esta oportunidad. Dios nos ofrece la posibilidad de hacer un alto en el camino, ver en qué estamos fallando, y cambiar; es algo que no solo nos beneficia a nosotros sino a la familia y a quienes están en el entorno.

Decídase hoy. No deje pasar el tiempo. Y si no ha recibido a Jesucristo como Señor y Salvador, es el momento para que lo haga. Ábrale hoy las puertas de su corazón a Cristo. Le aseguro que no se arrepentirá de dar este paso tan importante.

3. Oración familiar:

“Amado Dios y Padre de los cielos, reconocemos que muchas veces la actitud que asumimos es intransigente, y reñimos con la familia desconociendo que, al aceptar a Cristo, lo que necesitan es nuestro apoyo para avanzar en su proceso de crecimiento espiritual, y no que le echemos en cara sus errores. Perdona nuestra negligencia y danos la oportunidad de ser sabios, para extenderles nuestra mano con apoyo, antes que cuestionarlos. Gracias por quedarnos con nosotros hoy. Amén”

4. Una Meta familiar:

Con ayuda de Dios dejaré de cuestionar con tanta dureza a mi familia por no avanzar en su crecimiento espiritual; en cambio, les brindaré mi apoyo y oraciones

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: http://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=818


Publicado en: Altar Familiar

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