La visión: Ampliar el número de Discípulos

(Lección 12)

Nuestra gran tarea seguirá siendo la formación de nuevos discípulos

Cuando leemos con detenimiento los Evangelios, encontramos que el Señor Jesús no se circunscribió únicamente a la formación de doce discípulos sino que amplió su número, y en el libro de los Hechos, encontramos que la misión se extendió a todos los creyentes: Ir a las naciones y hacer discípulos.

La reflexión que hacemos a partir de este análisis es muy sencilla: No podemos quedarnos con unos cuantos seguidores de Jesús sino que el propósito es que el círculo se vaya ampliando progresivamente.

El autor cristiano, Bertram L. Melbourne, escribe: “Un discípulo es un estudiante y seguidor de Jesucristo, que constantemente procura ser como su Maestro. Así como Jesús adiestró y envió a sus discípulos, cada iglesia local debe inaugurar un programa efectivo para facilitar, estimular y desarrollar seguidores.” (Bertram L. Melbourne. “Ideas prácticas para el discipulado”. Apia Editores. 2007. EE.UU. Pg. 91)

El paso inicial de nuestro amado Salvador Jesucristo, cuando estaba orientando sus esfuerzos a constituir un equipo de trabajo y al mismo tiempo multiplicadores de las Buenas Nuevas, fue orar.

El evangelista Lucas lo relata de la siguiente manera: "Cierto día, poco tiempo después, Jesús subió a un monte a orar y oró a Dios toda la noche. Al amanecer, llamó a todos sus discípulos y escogió a doce de ellos para que fueran apóstoles.” (Lucas 6:12, 13. NTV)

¿Qué aseguraba esta escogencia? En primer lugar la continuidad de la tarea evangelizadora, y en segunda instancia, adiestrar hombres que a su vez formarían a otros para seguir a Jesús. En esa labor enfocó el amado Maestro buena parte de su cotidianidad.

No podría avanzar sin antes citar de nuevo al autor Melbourne cuando escribe: “...podemos aprender que el discipulado de éxito requiere tiempo para orar buscando la ayuda divina. Esta no es una opción para el discipulador; es un imperativo, porque si Jesús que era el Hijo de Dios encarnado, encontraba que la oración le era necesaria, más aún para nosotros debe serlo, como algo vital.” (Bertram L. Melbourne. “Ideas prácticas para el discipulado”. Apia Editores. 2007. EE.UU. Pg. 81)

Oramos por guianza divina, escogemos a nuestros discipuladores, trabajamos con ellos y damos pasos sólidos hacia la meta de ir ampliando el radio de acción para que a partir de un puñado de seguidores de Jesús, se multiplique la dinámica y luego sean muchos más.

Formar un grupo pequeño

La primera tarea del ministerio terrenal del Señor Jesús fue formar un grupo pequeño que a la postre produciría como resultado la conquista de multitudes a través de los siglos.

Marcos describe la escena de la siguiente manera: “Tiempo después Jesús subió a un monte y llamó a los que quería que lo acompañaran. Todos ellos se acercaron a él. Luego nombró a doce de ellos y los llamó sus apóstoles.  Ellos lo acompañarían, y él los enviaría a predicar y les daría autoridad para expulsar demonios." (Marcos 3:13-15. NTV)

La esencia del entrenamiento que les iba a brindar giraba alrededor de tres elementos: Que lo acompañaran, que recibieran instrucción para ir a predicar y que ejercieran su autoridad sobre el mundo de las tinieblas.

Por favor no pasemos de largo en el asunto. Detengámonos en la autoridad. Proviene del griego exousia, que traducido al español se relaciona con poder o derecho para actuar, autoridad delegada para sanar enfermos, echar fuera demonios, predicar o enseñar (Cp. Juan 14:12)

Trabajo práctico

Hay que resaltar que el proceso formativo de los discípulos, cuando estuvieron con el Señor Jesús, incluía trabajo práctica. Esa misma línea debemos recuperarla nosotros hoy.

Marcos cita esa etapa vital para los nuevos ministros del Evangelio: "Entonces los discípulos salieron y decían a todos que se arrepintieran de sus pecados y volvieran a Dios. También expulsaban muchos demonios y sanaban a muchos enfermos ungiéndolos con aceite de oliva.” (Marcos 6:12, 13. NTV)

Ir a terreno les permitió compartir las enseñanzas que ellos mismos habían recibido al tiempo que entraron en otra dimensión más profunda: Obrar en la autoridad y poder de Cristo para sanar a quienes padecían algún tipo de afección de salud así como a las personas que se encontraban bajo cautiverio espiritual.

El círculo se amplía a 70 discípulos

Lo que resulta interesante al leer los relatos del Evangelio es que, al ser cada vez mayor la tarea de proclamar las Buenas Nuevas, nuestro amado Salvador amplió el círculo y el número de personas comisionadas, tal como relata Lucas: "Después el Señor escogió a otros setenta y dos discípulos y los envió de dos en dos delante de él a todas las ciudades y los lugares que tenía pensado visitar.” (Lucas 10:1. NTV)

Tenían una misión específica que incluía ir de pueblo en pueblo. Si lo trasladáramos a nuestro tiempo, podríamos decir que fue un barrido minucioso en una área geográfica muy extensa.

A su regreso informaron al Señor Jesús sobre los resultados de su trabajo misionero como discípulos: "Cuando los setenta y dos discípulos regresaron, le informaron llenos de alegría: — ¡Señor, hasta los demonios nos obedecen cuando usamos tu nombre! — Sí — les dijo—. Vi a Satanás caer del cielo como un rayo. Miren, les he dado autoridad sobre todos los poderes del enemigo; pueden caminar entre serpientes y escorpiones y aplastarlos. Nada les hará daño. Pero no se alegren de que los espíritus malignos los obedezcan; alégrense porque sus nombres están escritos en el cielo." (Lucas 10:17-20. NTV)

No podemos desconocer que al tiempo que predicaban, recibían una férrea oposición por parte del enemigo espiritual. No obstante el Señor dejó claro si si dependemos de Él, nada nos hará daño.

La misión: Alcanzar el mundo

Cuando leemos Mateo 28:18-20, encontramos que la misión encomendada a los creyentes fue alcanzar a las naciones mediante el proceso de formación de discípulos.

Para cumplir su tarea les anunció que contarían con el poder necesario. Lucas registró ese momento trascendente cuando Jesús les dijo: “...pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra." (Hechos 1:8. NTV)

La tarea hoy es mucho más grande, demanda compromiso y esfuerzo, pero en su cumplimiento no estamos solos porque el Espíritu Santo está con nosotros.

Formar discípulos es uno de los compromisos enormes que tiene la iglesia hoy. Y estamos llamados a asumir esa responsabilidad. Nos corresponde a usted y a mí, y no podemos eludirla.

Recordemos cuando habló el Maestro. "A sus discípulos les dijo: «La cosecha es grande, pero los obreros son pocos. Así que oren al Señor que está a cargo de la cosecha; pídanle que envíe más obreros a sus campos».” (Mateo 9:37, 38. NTV)

Quienes podemos responder a ese enorme trabajo somos usted y yo. Y hoy es el día de decir: ¡Heme aquí Señor, envíame a mí!

Preguntas para la reflexión y el fortalecimiento del Curso de Discipuladores:

Le animamos para que lea cada una de las preguntas que encontrará a continuación, reflexione en las enseñanzas antes de escribir su respuesta, y repase constantemente lo aprendido:

a.- ¿Qué responsabilidad tiene la Igesia en cuanto a la formación de nuevos discípulos?

b.- ¿Qué apreciación le merecen las enseñanzas de Bertram L. Melbourne en torno al discipulado y la necesidad de tener discipuladores en las congregaciones?

c.- ¿Qué sugerencia aprendemos de las Escrituras antes de formar equipos de trabajo y escoger discípulos?

d.- ¿Qué tarea debían desarrollar los discípulos de acuerdo con Marcos 3:13-15 y cómo aplica a nuestro tiempo?

e.- ¿Qué comisión recibieron los discípulos y cómo aplica a la formación que impartimos hoy a los nuevos creyentes en Jesús el Señor (Marcos 6:12, 13)?

f.- ¿Por qué amplió el Señor Jesús a 70 el número de discípulos (Lucas 10:1)?

g.- ¿Qué llamado hizo el Señor Jesús a todos los cristianos (Mateo 9:37, 38. NTV)?

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: http://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=2965


Publicado en: Escuela Bíblica Ministerial

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