¿Está decidido a alistarse en el comando especial guerra espiritual?

(Lección 2 – Nivel 2)

Prepárese desde hoy para ser parte del ejército de guerreros espirituales

¿Alguna vez intentó sin mayores resultados que un familiar recibiera a Jesús? ¿Tal vez se dio por vencido fácilmente? Es una situación frustrante para quienes la hemos vivido. Anhelamos que la luz del Evangelio brille entre aquellas personas que amamos, pero los esfuerzos parecen no rendir mucho fruto.

Sin duda no somos los únicos que hemos librado esta batalla. Ha sido una guerra histórica, desde el comienzo de los tiempos.

El apóstol Pablo abordó el asunto al escribir a los creyentes de Corinto. Él les explicó: "Y si todavía nuestro evangelio está velado, para los que se pierden está velado, en los cuales el dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor, y a nosotros como siervos vuestros por amor de Jesús.…” (2 Corintios 4:3-5. La Biblia de Las Américas)

Piense por un instante que la batalla en la que nos encontramos inmersos es bastante compleja. En nuestras manos tenemos el mensaje de Salvación que dejó Jesús el Señor y, que dicho sea de paso, nos encargó encarecidamente difundir en todos los rincones del mundo.

No obstante, aunque los esfuerzos son gigantescos y utilizamos todas las herramientas disponibles, pareciera que chocamos con una enorme pared. Una barrera que impide el avance del Reino de Dios.

¿Quién se opone? Nuestro enemigo espiritual, satanás, quien a raíz del pecado imperante, ejerce dominio sobre todo lo craado.

Él mismo se lo dijo al Señor Jesús cuando lo tentó en el desierto. Así lo consigna el evangelista Mateo en su relato: “Otra vez el diablo le llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrándote me adoras.Entonces Jesús le dijo: ¡Vete, Satanás! Porque escrito está: ``AL SEÑOR TU DIOS ADORARAS, Y SOLO A EL SERVIRAS.…” (Mateo 4:8-10. La Biblia de Las Américas)

Observe cuidadosamente que el adversario espiritual fue enfático en asegurar que el dominio lo ejerce sobre “todos los reinos del mundo y la gloria de ellos”.

No en vano apreciamos en estos últimos tiempos un avance del ocultismo, que no tiene precedentes históricos. A esta expansión de ideas abiertamente contrarias a lo dispuesto por Dios, han contribuido los medios de comunicación — tanto impresos como electrónicos — que el mundo demoníaco aprovecha como plataforma para tentar y atrapar a las personas.

Sobre esa base, ¿por qué librar la guerra espiritual como siervos de Jesucristo? Porque no podemos permitir más obstáculos que impidan el crecimiento del Reino de Dios.

El pastor Harold Caballeros, un siervo centroamericano que por años ha batallado en las huestes de Cristo, escribió: “He llegado a comprender que la guerra espiritual es un elemento clave para que venga el avivamiento. he comprobado que la guerra espiritual puede producir en una iglesia los resultados que todos los pastores deseamos.” (Harold Caballeros. “De victoria en victoria”. Editorial Peniel. 2007. Argentina Pg. 11)

Como miembros de una comunidad de creyentes estamos llamados a levantarnos, esgrimir el estandarte del Evangelio, y enfrentar el mundo de las tinieblas que está vencido por la obra redentora del Señor Jesús.

Si asumimos el reto, no le quepa la menor duda que las congregaciones de su ciudad, aún las células o grupos de oración, experimentarán crecimiento progresivo y sostenido. Esa es, sin la más mínima duda, la voluntad de Dios: Que todas las almas lleguen a conocerle.

Hora de levantarnos para la batalla

Cuando alguien ha estado en el ejército puede corroborar que una de las primeras disciplinas que se asumen es despertar y ponerse en pie apenas suena la diana, trompeta que se escucha en todo el campamento.

Ese mismo sonido de alerta, está retumbando hoy por todas partes. ¡No podemos permitir que las almas se pierdan sin que hagamos lo más mínimo para compartirles el Evangelio de Jesucristo! Y, en esa dirección, una de las primeras barreras que debemos eliminar, es la oposición del enemigo espiritual.

¿Cómo lo hacemos? Tomando la autoridad de Cristo en nuestras vidas y ministerio.

El apóstol Juan escribió: “Hijos míos, vosotros sois de Dios y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo. “ (1 Juan 4:4. La Biblia de Las Américas)

Por favor lea este pasaje cuantas veces sea necesario y tome conciencia de que usted y yo somos vencedores por la obra de Aquél que murió en la cruz y destruyó en el madero las obras de las tinieblas. No hay atadura que permanezca porque ya Él las deshizo.

El pastor Caballero anota que

“La oración de guerra, aunada a la demolición de fortalezas y actos proféticos, puede verdaderamente entregar ciudades, territorios y aún naciones enteras en las manos de aquellos creyentes que están dispuestos a luchar por lo que legalmente le pertenece a Cristo. He visto a Dios efectuar profundos cambios en mi país. Y se que en el suyo también lo hará.” (Harold Caballeros. “De victoria en victoria”. Editorial Peniel. 2007. Argentina Pg. 12)

No basta con la teoría. Lo digo porque con frecuencia encuentro personas que se precian de saberlo todo en materia de Guerra Espiritual; sin embargo no hacen lo más mínimo para frenar el avance del mundo espiritual de maldad.

¿De qué sirve entonces conocimiento sin acción? De la mano con esta apreciación, está el hecho de que el fundamento para un guerrero no es lo que dicen tal o cual persona, sino lo que aprendemos en las Escrituras. Todo debe estar fundamentado en ellas. De lo contrario caeremos en la especulación.

Comprométase y de un paso adelante

Cuando se va a cumplir una misión especial en el ejército, se establece un comando de operaciones especiales. No todos los soldados lo integran, sino aquellos que están bien preparados y, de paso, se someten a extenuantes ejercicios para aprender nuevas estrategias y mantenerse en forma para enfrentar ataques en cualquier momento.

Asumo que usted es uno de los guerreros dispuesto a batallar. Sabe que una prioridad es el Reino de Dios. Le advierto: No es una tarea fácil. No se cumple cantando cándidos coritos en el templo o llevando bajo el brazo la Biblia más grande que encuentre en la librería cristiana. ¡En absoluto!

Alistarse en esta línea de batalla demanda de usted dos elementos esenciales e innegociables: La consagración y la búsqueda permanente de Dios en oración.

Como sin duda se tomó unos minutos para pensarlo cuidadosamente y se decidió, lo felicitamos. Ahora, dé un paso al frente. Vamos a batallar tomados de la mano del Señor Jesús, nuestro capitán y quien nos lleva a la victoria…

Preguntas de repaso en el Nivel 2 de la Escuela de Guerra Espiritual:

a.- ¿Alguna vez intentó sin mayores resultados que un familiar recibiera a Jesús? ¿Tal vez se dio por vencido fácilmente?

b.- ¿Qué enseña el apóstol Pablo en cuanto a la venda que está puesta delante de quienes, andando en pecado, aún no conocen a Jesús como Señor y Salvador (2 Corintios 4:3-5)?

c.- De acuerdo con Mateo 4:8-10, ¿quién ejerce dominio sobre todos los territorios?

d.- ¿Cuál es la voluntad de Dios para las almas que aún no tienen a Cristo en su corazón?

e.- ¿Qué tipo de autoridad tiene el cristiano de acuerdo con 1 Juan 4:4?

f.- ¿Qué nos garantiza que podemos ejercer tal autoridad?

g.- ¿Estamos dispuestos a asumir el reto de ser guerreros espirituales en las huestes del Señor Jesús?

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: http://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=7094


Publicado en: Guerra Espiritual

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