Enfrentando el avance del satanismo

(Parte 3)

Jesucristo nos liberta de las ataduras del ocultismo y del satanismo

Un joven que por años estuvo inmerso en estas ceremonias, relataba: “Al principio me pareció un juego. Con el tiempo descubrí que era algo serio, más de lo que jamás imaginé. Me llevaba a liberar mucha adrenalina. Satanás me prometió poder, popularidad y tener todas las chicas que quisiera. Con el tiempo, si bien todo eso pude tenerlo, él comenzó a llevarme a la locura y varias veces quise suicidarme…”

El príncipe de los demonios va llevando a sus adoradores a una espiral sin fondo. Cuando toma control de sus mentes y sus cuerpos, les demandará la vida, lo que explica el por qué de tantos satanistas que terminan suicidándose. El Señor Jesús advirtió a los creyentes de la iglesia de Tiatira— y aplica a nosotros hoy— sobre los peligros de adentrarse en las “profundidades de Satanás”: “Pero yo digo á vosotros, y á los demás que estáis en Tiatira, cualesquiera que no tienen esta doctrina, y que no han conocido las profundidades de Satanás, como dicen: Yo no enviaré sobre vosotros otra carga. Empero la que tenéis, tenedla hasta que yo venga. Y al que hubiere vencido, y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo le daré potestad sobre las gentes; Y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantados como vaso de alfarero, como también yo he recibido de mi Padre: Y le daré la estrella de la mañana.” (Apocalipsis 2.24-28. RVR 1909)

Por favor, observe que nuestro amado Salvador llama a sus seguidores a estar al margen de todo lo oculto— lo que interpreto además como un llamamiento a sacar de esa situación a quienes están sumidos en el ocultismo —, así como a permanecer firmes. Como creyentes, no podemos bajar la guardia. La lucha que libramos contra nuestro enemigo es real y permanente (Cf. Efesios 6.12, 13)

Recuerde que él opera de una manera muy sutil en nuestro tiempo. En prácticas satanistas tiene involucrados a profesionales en todas las disciplinas, líderes sociales, congresistas y hasta funcionarios del gobierno en todos los países. Es muy sutil pero contundente en su arremetida contra el mundo.

Satanás sólo busca la adoración, y luego, destruir

Para comprender quién es nuestro Adversario espiritual, cabe recordar cuál fue su origen, descrito por el profeta Isaías: “¡Cómo caiste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas las gentes. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo, en lo alto junto á las estrellas de Dios ensalzaré mi solio, y en el monte del testimonio me sentaré, á los lados del aquilón; Sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.” (Isaías 14:1-14. RVR 1909)

Él formaba parte de la cohorte celestial. Fue creado por Dios, pero se rebeló. El autor bíblico explica que se llenó de orgullo y quiso usurpar el poder de Su Creador.

Ahora, Satanás está derrotado. Su destierro ocurrió desde el principio, cuando Dios lo expulsó de los cielos, y mediante la obra redentora del Señor Jesús, lo venció. El profeta Isaías continúa diciendo: “Mas tú derribado eres en el sepulcro, á los lados de la huesa. Inclinarse han hacia ti los que te vieren, te considerarán diciendo: ¿Es este aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos; Que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades; que á sus presos nunca abrió la cárcel? Mas tú echado eres de tu sepulcro como tronco abominable, como vestido de muertos pasados á cuchillo, que descendieron al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto hollado. No serás contado con ellos en la sepultura: porque tú destruiste tu tierra, mataste tu pueblo. No será nombrada para siempre la simiente de los malignos.” (Isaías 14.15-20. RVR 1909)

Inmediatamente fue echado del cielo, Satanás comenzó un proceso de destrucción sobre la creación de Dios (Cf. Génesis 1:2). Es una tarea en la que no descansa ni siquiera un minuto, aprovechando que el género humano ignora su existencia y formas maléficas de obrar.

Una guerra que no podemos eludir

Es cierto, mediante las prácticas ocultistas, el aprendizaje de la llamada sabiduría secreta, la artes mágicas y los rituales, Satanás concede ciertos poderes, pero inevitablemente buscará la destrucción física y espiritual de sus adoradores, ahora y por la eternidad.

Traigo de nuevo a colación al autor Walter Martin cuando señala: “Satanás puede ser poderoso, pero no todopoderoso. Los cristianos deben mantener un respeto saludable por el poder que posee Satanás, a la vez que abrazan y usan el conocimiento que Dios nos ha dado. Que Satanás huirá por temor a los hijos de Dios. No hay necesidad de vivir con miedo de Satanás o de huir de él; más bien, la biblia enseña que es Satanás el que tiene un profundo miedo por la iglesia cristiana.” (Martin, Walter. El ocultismo y su reino. Grupo Nelson. Estados Unidos. 2008. Pg. 358, 359)

Los cristianos no podemos eludir la batalla que tenemos enfrente. Satanás nos ataca a toda hora, pero él tiene una debilidad: sus poderes son limitados. Ya está vencido y usted y yo en nuestra condición de creyentes, le vencemos, como dice el apóstol Juan: “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque el que en vosotros está, es mayor que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye. Nosotros somos de Dios: el que conoce á Dios, nos oye: el que no es de Dios, no nos oye. Por esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error” (1 Juan 4:4-6. RVR 1909)

Usted y yo fuimos concebidos por Dios, y rescatados del poder del pecado, para vencer las fuerzas de las tinieblas (Cf. Lucas 10:18, 19). Jamás olvide esa realidad.

En la famosa parábola del sembrador, el Señor Jesús nos enseñó que Satanás es experto arrancar la Palabra sembrada en nuestro corazón: “Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón: éste es el que fué sembrado junto al camino.” (Mateo 13:19. RVR 1909) Comprenderá entonces por que millares de personas, a pesar de saber que tienen poder y autoridad en Jesucristo, terminan ignorando a Satanás por temor o porque consideran que lo más apropiado es “dejarlo quieto”. Cada vez que obran así terminan cediéndole terreno al enemigo espiritual.

No desconocemos que Satanás ejerce dominio sobre el mundo físico (Cf. Job 1, 2), y ejerce influencia en las personas a través de los pensamientos (Cf. Mateo 13:19)

Como cristianos, usted y yo somos guerreros espirituales. Libramos batallas enconadas contra Satanás y sus huestes, a las puertas de la segunda venida de nuestro amado Salvador Jesucristo: “Empero os rogamos, hermanos, cuanto á la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestro recogimiento á él, que no os mováis fácilmente de vuestro sentimiento, ni os conturbéis ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como nuestra, como que el día del Señor esté cerca. Y ahora vosotros sabéis lo que impide, para que á su tiempo se manifieste. Porque ya está obrando el misterio de iniquidad: solamente espera hasta que sea quitado de en medio el que ahora impide; Y entonces será manifestado aquel inicuo, al cual el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida...” (2 Tesalonicenses 2:1-8. RVR 1909)

Si algo pone freno al mover de Satanás, somos usted y yo como soldados de Cristo. Él nos asegura siempre la victoria.

¿Ya se decidió por Jesucristo?

La mejor decisión que puede tomar, es recibir a Jesucristo en su corazón. Una decisión de la que jamás se arrepentirá. Él nos prepara para el éxito. ¿Cómo hacerlo? Dígale mediante una oración sencilla, allí donde se encuentra: “Señor Jesús, reconozco que he pecado. Gracias por morir en la cruz para limpiarme de todo mí pasado de maldad, y abrirme las puertas a una nueva existencia. Te recibo en mi corazón como único y suficiente Salvador de mi vida. Haz de mí la persona que tú quieres que yo sea. Amén”

¡Lo felicito! Ha dado un paso que tiene trascendencia para el presente y el mañana: pasará la eternidad con Jesucristo.

Ahora tengo tres recomendaciones para usted: la primera, que lea la Biblia diariamente. Es un libro maravilloso en el que aprenderá principios que le llevarán al éxito y al crecimiento, tanto personal como espiritual. La segunda, que ore. Recuerde que orar es hablar con Dios, y por último, comience a congregarse en una iglesia cristiana. Puedo asegurarle que, en adelante, su vida será diferente.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: http://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=2948


Publicado en: Guerra Espiritual

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