mensajerodelapalabra.com :: Para uso personal solamente. Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización de autor.

mensajerodelapalabra.com

 

Descubra cómo superar la falta de perdón que destruye a las familias

Descubra cómo superar la falta de perdón que destruye a las familias

1.- Lectura Bíblica : Efesios 4:32

2.- Objetivos :

2.1.- Que al término de la reunión del Grupo Familiar los participantes reconozcan la necesidad de perdonar a su cónyuge e hijos.

2.2.- Que al término de la reunión del Grupo Familiar los participantes pidan a Dios la fortaleza necesaria para perdonar a los miembros del hogar.

2.3.- Que al término de la reunión del Grupo Familiar los participantes sometan en manos de Dios todo aquello que les ha producido heridas en el alma, con el propósito de recibir sanidad interior.

3.- Desarrollo del tema :

Si hay un problema que afecta a las familias es la falta de perdón. Genera enormes barreras en las relaciones entre los cónyuges y con los hijos. Esas murallas en la comunicación terminan por agigantarse y crear problemas que amenazan con mantenerse en el tiempo.

La tarea que tenemos radica en permitir que Dios ocupe el primer lugar en la vida familiar, y darle cabida para que Él ponga perdón en nuestros corazones.

3.1.- La importancia del perdón en la vida familiar

Cuando vamos a las Escrituras, aprendemos que el perdón reviste una importancia única. Aplica en nuestro entorno personal y familiar.

Es trascendental. ¿Por qué razón? Porque se orienta en tres direcciones: de un lado recibimos el perdón de Dios; en segundo lugar recibimos el perdón de aquellos a quienes hemos ofendido, y en tercer lugar, usted está llamado a perdonar a quien le ha causado daño.

Cuando el apóstol Pablo aborda el asunto e instruye que seamos “benignos”, no está diciendo otra cosa que es menester que seamos moralmente buenos, benevolentes, amables. Ese es su significación en el griego. Y es apenas natural corroborar que aquél que es benigno, mantiene unas excelentes relaciones interpersonales, además de que su relación con Dios es óptima.

a.- El proceso comienza con pedir perdón.- Si comprende que el perdón no es un asunto trivial sino que por el contrario es muy serio para su crecimiento personal y espiritual, debe comenzar pidiendo perdón a Dios por tus fallas.

Esa es la instrucción que recibimos del apóstol Juan: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:8, 9).

Tome nota del hecho de que si recibe el perdón divino, se nos quita un gran peso de encima, retornamos a la tranquilidad y podemos comenzar de nuevo.

El perdón del Señor es posible gracias al sacrificio de Jesús en la cruz. El murió por nuestros pecados y nos limpió en la cruz.

Sin duda Satanás vendrá a inquietarle, a recordar sus pecados de antaño, pero debe tener en cuenta que cuando Dios perdona, lo hace de una vez y para siempre, como lo indica el autor sagrado: “Cuando está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones” (Salmos 103:12).

No tiene sentido, entonces, que nos sigamos atormentando por lo que hicimos ayer ya que, si hemos ido a la presencia de Dios con arrepentimiento sincero y con una auténtica decisión de cambio, el perdón es nuestro.

b.- Si Dios me perdonó, debo perdonar a los demás.- Recibir el perdón de Dios pero guardar rencor hacia quienes nos ofendieron, sería una actitud egoísta y por supuesto, muy distante de lo que Dios espera de cada uno de nosotros.

El Señor Jesús enseñó: “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda” (Mateo 5:23, 24).

Nuestro amado Hacedor espera que no solo expresemos exteriormente nuestra fe y amor hacia Él, sino que también lo manifestemos con nuestras acciones, limpiando el corazón de resentimiento, odio y amargura. Sin duda alguna, ése no es el plan que tiene para nosotros.

3.- Perdonar mejora nuestra relación con Dios y con los demás

¿Ha meditado en los muchos beneficios que trae pedir perdón y ser perdonado? En primera instancia mejora su relación con Dios; segundo, con cada uno de nosotros, y tercero, optimiza nuestras relaciones interpersonales.

Dice el autor sagrado: “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado. Mas ciertamente me escuchó Dios; atendió a la voz de mi súplica” (Salmos 66:18, 19).

La Biblia nos enseña además que si perdonamos a otros, Dios nos perdonará. Y por supuesto que deseas el perdón divino, ¿cierto? Aquél que no perdona, tal como lo aprendemos en las Escrituras, es estorbado por una profunda raíz de amargura que echa a perder su vida (Leer Hebreos 12:15).

Es importante que revisemos nuestras vidas y disponernos a ser tratados por Dios en todas las áreas de nuestra existencia. ¡Él trae para nosotros una poderosa transformación!

4.- Preguntas para la discusión en el Grupo Familiar:

a.- ¿Has pedido perdón a Dios por tus pecados?

b.- ¿Piensas dejar para otro día el paso de ponerte a cuentas con Dios?

b.- ¿Albergas rencor y resentimiento en tu corazón hacia otras personas?

c.- ¿Qué pasos has dado para perdonar?

d.- ¿Descubriste ya qué es lo que te dificulta en el proceso de perdonar?

5.- Oración al terminar el Grupo Familiar:

“Amado Dios y Señor, gracias por ser el Dios de la familia. Reconocemos que hay momentos en los cuales la falta de perdón golpea nuestros corazones. Danos el poder y la fortaleza para dejar en el pasado cualquier motivo de dolor o tristeza, con nuestro cónyuge e hijos. Sometemos en tus manos este día. Amén”

Publicado en: Grupos Familiares


Copia el siguente texto a tu muro de Facebook:
https://www.mensajerodelapalabra.com/site/index.php/descubra-como-superar-la-falta-de-perdon-que-destruye-a-las-familias/



Temas Relacionados: