Desanimado porque la familia no cree en su cambio de vida

Persevere en los cambios positivos con su cónyuge e hijos

"Por muchos años tuve problemas con mi esposa. De un lado por la bebida y de otro, por mi irresponsabilidad. Pero me decidí a cambiar. Desde hace tres meses y medio que conocí a Cristo, estoy firme en ese propósito, pero me encuentro con el escepticismo de mi esposa y de mis hijos. Aún conservan temor cuando llego a casa, como si estuvieran tratando con la misma persona del pasado. Y no le niego que a veces me desanimo. ¿Debería perseverar en ese propósito de cambio?"

L.E.P., desde ciudad de Guatemala, Centroamérica

Respuesta: 

Cuando decidimos emprender el cambio en nuestra forma de pensar y de actuar, y de reflejar esa transformación con la familia, lo más probable es que no encontraremos eco rápidamente que nuestro cónyuge e hijos conserven hacia nosotros cierto grado de escepticismo. Es apenas previsible y no debemos darnos por vencidos fácilmente. Por el contrario, estamos llamados a perseverar en ese proceso de cambio y crecimiento familiar.

El paso esencial es reconocer que la familia representa para todos nosotros una bendición. No podemos mirarla de otra forma (Cp. Salmos 127) Cuando vamos a las Escrituras leemos que Dios vio la soledad de Adán: “Después, el Señor Dios dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Haré una ayuda ideal para él.” (Génesis 2:18)

Lo que buscó el Señor para Él fue una ayuda, en otras palabras, una compañía. Fue la forma de bendecir su vida. Y leemos un poco más adelante que: "Entonces el Señor Dios hizo que el hombre cayera en un profundo sueño. Mientras el hombre dormía, el Señor Dios le sacó una de sus costillas*  y cerró la abertura. Entonces el Señor Dios hizo de la costilla a una mujer, y la presentó al hombre. «¡Al fin! — exclamó el hombre— ¡Esta es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Ella será llamada “mujer” porque fue tomada del hombre». Esto explica por qué el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo.” (Génesis 2:21-24. NTV)

Ese fue el propósito original de Dios: Una familia a partir de un hombre y una mujer que se amaran y emprendieran la vida juntos. Una relación que se construye día a día. Sobre esa base y como escribe Alex Kendrick, debemos retornar a los orígenes de la familia:

“Necesitamos redescubrir la intención original de Dios para nuestros hogares. Las familias deberían ser refugios de amor y placer. Los hogares deben ser espacios llenos de paz y de propósito. No obstante, los buenos hogares no son casuales. Son jardines que necesitan ser cultivados intencionalmente, y recibir cuidados.”(Alex y Stephen Kendrick. “La resolución para hombres”. B&H editores. 2013. EE.UU. Pg. 21)

Cuando nos damos a la tarea de reevaluar la familia, de cómo estamos cumpliendo esa tarea, encontramos que quizá fallamos. “Pero estoy cambiando y mi familia no me cree", me dirá usted. Y estamos de acuerdo, pero es necesario perseverar. Que esa disposición de cambio sea permanente en el tiempo.

¿Está desanimado? Muchos en su caso han caído en el mismo estado. Pensamos incluso que la situación no tiene solución, pero estamos equivocados.  No hay crisis que no se pueda superar. La respuesta a nuestros interrogantes y la salida al laberinto está en Dios, quien creó la institución familiar y la mantiene viva. Hoy es el día de hacer ese examen y comprometernos a someterla en manos del Señor. Él sabe cómo obrar en cada circunstancia y traer sanidad en los matrimonios heridos.

Es tiempo de cambiar con la familia

Tenga presente que al someter nuestra disposición de cambio en manos de Dios, Él puede utilizar incluso incidentes en apariencia triviales,  para tocar el corazón de una persona, en su caso específico el de su esposa y el de sus hijos.

Dios y nadie más que Dios puede hacerlo porque Su poder es ilimitado y cumple la promesa bíblica que leemos en el profeta Ezequiel: “Pondré mi Espíritu en ustedes para que sigan mis decretos y se aseguren de obedecer mis ordenanzas.” (Ezequiel 36:27. NTV)

El autor y conferencista internacional, Alex Kendrick, hace una anotación valiosa que comparto con usted:

“Un hombre debe permitir que la verdad, el amor y la sabia disciplina sean los ingredientes constantes de su paternidad. Debe sustentar con cuidado a su esposa, a sus hijos y su propia actitud para que el matrimonio y la próxima generación puedan crecer y desarrollarse en su hogar…”(Alex y Stephen Kendrick. “La resolución para hombres”. B&H editores. 2013. EE.UU. Pg. 21)

Como aprenderemos a continuación, el proceso de cambio en toda persona es posible y de la mano con ese proceso de cambio, nuestra familia experimenta crecimiento porque en todo el proceso no estamos solos. Dios está con nosotros.

Es necesario que dedique tiempo a su familia

Quizá lo que más le produjo dolor a su familia, es que no les brindó el trato adecuado y por muchos años o quizá meses los descuidó. Pues bien, es necesario recuperar ese tiempo con su familia.

El autor y conferencista, Alex Kendrick, enseña:

“Necesitamos hombres que se nieguen a sacrificar a su familia a costa de un ascenso en el trabajo. Hombres que no permitan que el esparcimiento consuma su tiempo e insensibilice su conciencia; que se manifiesten en contra de las leyes y de las filosofías que destruyen la familia. Hombres que perdonen a sus padres, que rompan las cadenas del pasado y establezcan nuevos principios....” (Alex y Stephen Kendrick. “La resolución para hombres”. B&H editores. 2013. EE.UU. Pg. 21)

A menos que revisemos detenidamente en qué estamos invirtiendo nuestro tiempo, tendremos problemas y trasladaremos esa situación a nuestra relación familiar. Es tiempo de corregir, como enseñan las Escrituras: "El prudente ve el mal y se esconde, mas los simples siguen adelante y son castigados." (proverbios 22:3. NTV)

No es necesario llegar al borde del abismo para reconocer que las cosas andan mal. Si evaluamos que dedicar tiempo al trabajo o a los amigos antes que a la familia nos trae problemas, es tiempo de corregir. Y no lo hacemos en nuestras fuerzas sino en el poder de Dios. ¡Él hace posible que corrijamos los errores!

Recuerde que estamos llamados a marcar la diferencia en la sociedad, en nuestra condición de creyentes en Jesucristo. Y esa diferencia comenzamos a marcarla de manera contundente en las relaciones familiares.

Los autores Alex y Stephen Kendrick, escriben:

“Nuestra generación necesita de manera urgente que se levanten hombres valientes. Necesitamos hombres que no se dejen influir por la cultura ni teman a las críticas. Hombres decidido a liderar a su familia a toda costa, que enseñen sobre la pureza sexual a sus hijos, para que no haya más niños que lleguen al mundo sin padres casados. Necesitamos hombres que se aferren a sus votos matrimoniales y clamen por la ayuda de Dios para amar a su esposa en vez de darse por vencidos en los momentos de dificultad.” (Alex y Stephen Kendrick. “La resolución para hombres”. B&H editores. 2013. EE.UU. Pg. 21)

Usted y yo podemos ayudar a construir una nueva sociedad a partir del compromiso que asumimos con la familia. Alrededor de este compromiso de marcar la diferencia, viene a mi mente un hermoso pasaje escritural: "Solo un necio desprecia la disciplina de sus padres; el que aprende de la corrección es sabio. En la casa del justo hay tesoros, pero las ganancias del perverso le acarrean dificultades." (Proverbios 15:5, 6. NRV)

Puedo asegurarle que si se decide a construir una familia sólida, con ayuda de Dios, podrá lograrlo. Su hogar está llamado a marcar la diferencia. No tiene porque seguir siendo, como en su niñez, un infierno sino por el contrario, un espacio donde reinen el amor y la armonía. Es una decisión que debe tomar hoy.

Su vida y su familia pueden ser distintos a partir de hoy, si tan solo le permite a Jesucristo morar en su corazón. Permítale que Él tome el control de sus pensamientos y acciones, y que gobierne en Su hogar. Experimentará realización en todas las áreas de su existencia.

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: http://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=2323


Publicado en: Consejería Familiar

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