Cuatro razones para evaluar nuestro matrimonio

Es fundamental que evaluemos cómo anda nuestra relación matrimonial

1.- Lectura Bíblica: Génesis 1:28; 2:24; Mateo 19:5-9

2.- Objetivos:

2.1.- Que al término de la reunión del Grupo Familiar los concurrentes reconozcan que nuestra principal responsabilidad, es la familia

2.2.- Que al término de la reunión del Grupo Familiar los concurrentes asuman el compromiso de velar por su familia

3.- Desarrollo del tema:

El matrimonio y la familia: Nuestra responsabilidad. La razón es muy sencilla: Dios mismo creó la familia, ama la familia y cuida de la familia. Estos tres elementos son esenciales.

Las Escrituras nos enseñan que el primer paso, tras la creación, fue instruir al hombre sobre la importancia de crecer, multiplicarse y gobernar: “Luego Dios los bendijo con las siguientes palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense. Llenen la tierra y gobiernen sobre ella. Reinen sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que corren por el suelo».” (Génesis 1:28. NTV)

Reinar sobre la creación es el fruto de tener una familia sólidamente establecida. La familia en la que los hijos forman parte fundamental, no es un invento improvisado de Dios. Él la instituyó sabiendo los resultados altamente enriquecedores que genera para cada uno de sus componentes, en lo personal y lo espiritual.

El compromiso con la institución familiar, comienza con la unión de la pareja. Al respecto, el registro Escritural señala que dijo Dios: “Esto explica por qué el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo.” (Génesis 2:28. NTV)

En adelante, se integran los intereses. Somos uno, no lo tuyo y lo mío. ¿Comprende el enorme significado que esto encierra?

3.1.- Tenemos una enorme responsabilidad

Si retomamos la trascendencia de nuestra responsabilidad, debemos considerar que en usted y en mí radica el peso de fortalecer o contribuir, con errores que no corregimos a tiempo, a debilitar el vínculo matrimonial. En el proceso de sentar bases firmes nos ayuda el Padre celestial. No estamos solos.

Ahora, el hecho de que Dios debe ser el eje central, pone sobre la mesa otra realidad: nuestro adversario espiritual, Satanás, procura destruir el hogar. Ese hecho debe llevarnos a considerar que el matrimonio se encuentra expuesto a múltiples peligros y debemos estar alerta.

¿Alerta para qué? De un lado para mantener encendida la llama de la relación familiar, y de otro lado, para brindar a la relación matrimonial cuidado, mantenimiento y, de ser necesario, reparación.

Si descuidamos estos pilares, nuestra relación corre peligro y se irá produciendo un desmoronamiento que puede ser corto o prolongado en el tiempo. No podemos desconocer que la desintegración familiar se produce gradualmente y no en un abrir y cerrar de ojos.

El autor Gary Rosberg advierte:

“Si te parece que una relación matrimonial, incluyendo la tuya, es frágil y vulnerable al deterioro, estás en lo cierto…. Cada vez que nos encontramos con matrimonios, nos enfrentamos a esta realidad: Si no tenemos un plan para hacer que nuestro matrimonio sea a prueba de divorcio, toda relación es vulnerable al deterioro, y el deterioro terminará— en definitiva —, en divorcio emocional y físico.” (Gary y Barbara Rosberg. “Matrimonios a prueba de divorcio”. Editorial Unilit. EE.UU. 2002. Pg. 54, 55)

3.2.- El matrimonio evoluciona y hay que cuidarlo

Toda relación es dinámica, es decir, evoluciona. Igual el matrimonio. Como pareja, enfrentamos momentos difíciles pero también otros de suma satisfacción. El secreto radica en tener equilibrio.

Recuerde que hay por lo menos siete etapas en el matrimonio que podríamos describir de la siguiente manera: El matrimonio ideal (lo que soñamos); del matrimonio ideal al matrimonio real (lo que de verdad ocurre); del matrimonio real al desaliento (surgen problemas sin resolver); del desaliento al distanciamiento de la pareja (las relaciones se fracturan), y del distanciamiento a la desconexión emocional y física (Lo grave: el eventual divorcio).

Ahora, situémonos en la escena del distanciamiento que hay en una pareja como consecuencia de las dificultades. Surge una primera posibilidad: el divorcio. Al respecto el Señor Jesús enseñó:

“Esto explica por qué el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo”. Como ya no son dos sino uno, que nadie separe lo que Dios ha unido. Entonces — preguntaron— , ¿por qué dice Moisés en la ley que un hombre podría darle a su esposa un aviso de divorcio por escrito y despedirla? Jesús contestó: — Moisés permitió el divorcio solo como una concesión ante la dureza del corazón de ustedes, pero no fue la intención original de Dios. Y les digo lo siguiente: el que se divorcia de su esposa y se casa con otra comete adulterio, a menos que la esposa le haya sido infiel.” (Mateo 19:5-9. NTV)

Un segundo escenario, cuando hay crisis en la relación de pareja, es el distanciamiento emocional puede dar lugar al adulterio, que tiene muchas formas de materializarse (Mateo 5:27, 28)

Es importante tomar conciencia de la necesidad que tenemos de dos cosas: la primera, cuidar la relación al interior del matrimonio y la segunda, involucrar a Dios en nuestro hogar. Son aspectos fundamentales.

3.3.- Hacer un alto en el camino

Dentro de las tareas que nos asisten de velar por nuestro hogar, es importante que periódicamente hagamos un alto en el camino para determinar al menos cuatro aspectos fundamentales:

a.- Es necesario evaluar cómo anda nuestro matrimonio

b.- Es necesario evaluar qué errores hemos cometido

c.- Es necesario evaluar qué correctivos se pueden aplicar

d.- Es necesario evaluar qué fortalezas de la relación podemos aprovechar

Si no lo hacemos, lo más probable es que los conflictos lleguen a ser mayores y un matrimonio que pudo ser estable, amenace con naufragar.

¿Estamos solos en el proceso? Sin duda que no, porque Dios nos acompaña. Recuerde que el salmista escribió:

“Si el Señor no construye la casa, el trabajo de los constructores es una pérdida de tiempo. Si el Señor no protege la ciudad, protegerla con guardias no sirve para nada. Es inútil que te esfuerces tanto, desde la mañana temprano hasta tarde en la noche, y te preocupes por conseguir alimento; porque Dios da descanso a sus amados.” (Salmos 127:1, 2. NTV)

Dios no nos dejará solos en la tarea de salvar el hogar. No obstante aquí hay que recabar en la necesidad de concederle al Señor el primer lugar. Dios debe reinar en nuestra familia, eso es claro y no podemos perder el horizonte.

3.4.- Las crisis en el matrimonio afectan a los hijos

Bajo ninguna circunstancia podemos descuidar la familia (Cf. Proverbios 24:30-34) ¿Por qué razón? Porque es una bendición del Señor que podemos perder si dejamos que los conflictos se produzcan sin buscar soluciones.

Un matrimonio sano contribuye a que los cónyuges disfruten más y mejor la vida, tengan expectativas de vida más prolongadas, sufran menos enfermedades, tengan menos problemas de salud mental y se alimenten mejor.

Ahora, si hay problemas, los directamente afectados son nuestros hijos. Tenga presente que, cuando hay conflictos o crisis en el matrimonio, ellos llevan la peor parte.

Los especialistas aseguran que se generan algunas de las siguientes situaciones: Los hijos no tienen modelos apropiados a seguir; son inestables emocionalmente; no queman adecuadamente todas las etapas de su evolución de adolescentes a jóvenes; enfrentan menos oportunidades de progresar; quedan expuestos a dificultades en las relaciones interpersonales; se exponen a a mayores comportamientos de riesgo y, de paso, se enredan en amistades peligrosas.

Otro elemento es que tienden a tener matrimonios que repiten el patrón de inestabilidad en las relaciones y presentan— por lo general — , bajo rendimiento escolar

Nuestra responsabilidad en el matrimonio es cuidar de nuestros hijos (Salmos 127:3-5). Abrir puertas al divorcio es una actitud egoísta con los hijos porque resolvemos nuestros problemas, pero les generamos dificultades a ellos, problemas que por supuesto los traumatizan y permanecen en el tiempo, marcándolos de por vida.

La meta. Dios debe reinar en nuestra familia y hoy es el día para abrirle las puertas al Señor Jesús, para que ocupe el lugar que le corresponde en nuestro hogar.

4.- Preguntas para la discusión en grupo:

a.- ¿Por qué razón podemos decir que Dios creó, ama y cuida la familia? (Génesis 1:28; 2:24; Mateo 19:5-9)

b.- Cuándo hemos tenido conflictos familiares, ¿hemos pensado en el divorcio?

c.- ¿Comprendemos lo que enseña el Señor Jesús respecto del divorcio? (Mateo 19:5-9)

d.- ¿Ha pensado en el sufrimiento que genera en su cónyuge no buscar soluciones a los problemas?

e.- ¿Se ha preguntado cómo sufren sus hijos con los conflictos familiares?

5.- Oración al terminar el Grupo Familiar:

“Amado Padre celestial, te damos gracias en este día por la reunión que hemos sostenido. Danos la sabiduría necesaria para comprender la importancia de cuidar del matrimonio y velar porque todo en nuestra familia vaya bien. Concédenos la humildad necesaria para reconocer cuando hemos fallado, y disponer nuestro corazón para encontrar soluciones y aplicarlas. Si hay en nuestro hogar hay falta de perdón, danos humildad para perdonar y pedir perdón. Sometemos nuestras vidas en tus manos. Amén”

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: http://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=8525


Publicado en: Grupos Familiares

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