Cinco fundamentos para ser bendecidos en medio de las crisis

Dios honra la fidelidad trayendo bendiciones a nuestras vidas

Bendiciones de Dios. ¿Le suena el asunto? Sin duda que sí. Es uno de los aspectos que llaman poderosamente la atención de todas las personas. El problema es que, en muchos casos, se enfocan sólo en las bendiciones y dejan de lado la fidelidad que deben mantener para con el Señor.

Ligado a este asunto, surge otra pregunta: ¿Cómo ser bendecidos cuando todo alrededor es un caso y los problemas surgen cada día? Le invitamos a considerar a Isaac, uno de los patriarcas de Israel.

A partir de una experiencia en su vida, aprendemos cinco fundamentos para que las bendiciones se hagan realidad aún cuando vengan dificultades y obstáculos que parecen insalvables.

1.- Dios nos bendice aún en medio de las crisis

Todas las personas enfrentan crisis. Constituyen etapas inherentes a los seres humanos. Algunas crisis obedecen a nuestros errores y otras están fuera de nuestro alcance, totalmente ajenas a nuestra voluntad.

¿Cómo enfrentar las crisis para que se conviertan en bendiciones? Prendidos de la mano de Dios, con fe.

Isaac es un ejemplo de este principio. Relata la Escritura que: “Un hambre terrible azotó la tierra, como había ocurrido antes en tiempos de Abraham. Así que Isaac se trasladó a Gerar, donde vivía Abimelec, rey de los filisteos.” (Génesis 26:1. NTV)

Si bien es cierto Isaac estaba en los planes de Dios, no fue ajeno a los problemas. Tocaron a su puerta. Igual con nosotros. ¿Qué hacer, entonces? Desarrollar confianza plena en que, aún en medio de las crisis, Dios nos bendecirá. No hay problema que esté por encima del poder de Dios.

2.- No siempre nuestros planes son los mejores

Cuando Isaac vio que el panorama se tornaba ensombrecido, quiso resolver los problemas a su manera. No obstante, Dios debió llamarle la atención: “El Señor se le apareció a Isaac y le dijo: «No desciendas a Egipto, sino haz lo que yo te digo.” (Génesis 26:2. NTV)

Al igual que Isaac quizá usted ha procurado soluciones, en sus propias fuerzas, cuando llegan las dificultades. No obstante, aunque nos parezca que las alternativas que hemos diseñado son buenas, lo esencial es depositar toda nuestra confianza en Dios (Cp. Salmos 37:5).

Tenga presente que no siempre los planes que elaboramos son la vía más rápida y segura para salir del laberinto de los problemas y las crisis.

3.- Dios nos acompaña en medio de las crisis

La primera idea que nos asalta cuando enfrentamos crisis, es que estamos solos. Tremendo equívoco. Dios está con nosotros en todas las circunstancias, buenas o malas.

Dios llamó la atención de Isaac y le dijo: “Vive aquí como extranjero en esta tierra, y yo estaré contigo y te bendeciré. Yo, con estas palabras, confirmo que te daré todas estas tierras a ti y a tu descendencia, tal como le prometí solemnemente a Abraham, tu padre.” (Génesis 26:3. NTV)

Si nos sujetamos a la voluntad de Dios, Él nos ofrece salidas a la encrucijada. No nos abandona a nuestra suerte. Está y estará siempre a nuestro lado, para ofrecernos dirección y fortaleza.

4.- Dios no solo nos bendice sino a nuestra descendencia

Cuando buscamos a Dios en medio de las crisis, Él nos da la salida a los problemas y, además, alcanza con enormes bendiciones a nuestra descendencia.

Le invitamos a considerar lo que dijo a Isaac, cuando atravesaba un laberinto muy complejo, lleno de dificultades: “Haré que tus descendientes sean tan numerosos como las estrellas de los cielos, y les daré todas estas tierras. Y mediante tu descendencia, todas las naciones de la tierra serán bendecidas. ” (Génesis 26: 4. NTV)

Si quiere que sus hijos, sus nietos y biznietos reciban bendiciones, comiencen usted a ser fiel a Dios.

5.- Debemos esperar y fortalecernos en las promesas de Dios

Si creemos en las promesas de Dios, nos afirmamos en ellas y, no nos apartamos a derecha ni a izquierda, experimentaremos una vida de victoria. El Señor nos lleva a buen puerto, nos saca de los desiertos y de las crisis, y nos permite gozar de las bendiciones.

Fue Dios quien dijo a Isaac: “Yo haré esto porque Abraham me escuchó y obedeció todos mis requisitos, mandatos, decretos e instrucciones». Entonces Isaac se quedó en Gerar.” (Génesis 26:5, 6. NTV)

Puede que a veces las promesas luzcan lejanas, pero es esencial que permanezcamos firmes, que perseveremos.

Recuerde que el Dios de poder en el que hemos creído, jamás improvisa. Él tiene todo cuidadosamente planeado.

Decídase a caminar en las bendiciones

Las bendiciones de Dios son para todos nosotros. Alcanzan también a nuestra descendencia. Basta que creamos en las promesas de Dios, nos afirmemos en ellas y nos dispongamos a caminar en una dimensión de bendiciones permanentes. ¡Están a su disposición y de todos aquellos que se atrevan a creer!

Si no ha recibido a Jesús como Señor y Salvador, hoy es el día para que le abra las puertas de su corazón. Él permitirá que haya cambios permanentes en su vida personal, espiritual y familiar. Ábrale su corazón a Jesucristo ahora…

Escrito por: Fernando Alexis Jiménez

Artículo Original: http://www.mensajerodelapalabra.com/site/?p=7961


Publicado en: Estudios Bíblicos

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